domingo, 8 de febrero de 2015

Si no te hubieras ido sería tan feliz

Hola

Estuve mucho tiempo, muchos meses pensando en si escribirte o no. También contándole a algunos de mis amigos y amigas, después de que por aquel junio de 2013 dejé de pasar a buscarte por tu colegio y comenzó un progresivo alejamiento y falta de diálogo, la repuesta de ellos y ellas fue siempre que no te volviera a hablar. Pero hoy estoy haciendo a un lado sus comentarios e intentando descubrir qué fue lo que pasó, buscar una respuesta, algo así como para que no quedar toda la vida con la intriga.

En pocas palabras es saber por qué. Yo puedo excusar mi borrón en Facebook porque tenía en claro que ya no lo usabas, acción que también tomé con tus amigas… Y mi unfollow en Twitter en un momento que quise de alguna manera acentuar ese alejamiento. Año tras año cerca del último día, hago este tipo de cosas. Nunca me voy a olvidar de ese mensaje a fines de 2012, que decía ‘’Feliz año. Te quiero, ojalá seamos amigos para siempre’’. No quise empezar un 2014 igual y por eso, las decisiones tomadas. Siempre uno de mis peores defectos fue y sigue siendo recordar las cosas malas por sobre lo lindo que fue todo lo demás.

Me llevó tiempo después de no escribirte, buscar esa respuesta sin que vos dijeras nada. Encontré que no funcionaría más una amistad en la que no hay interacción diaria ni frecuente, de una persona que le gusta la joda y salir a bailar con otra que no las tiene en su lista de acciones de su tiempo libre y por sobretodo, de una persona que no puede integrarse a un grupo de amigos ya consolidado. De todas formas nunca olvidaré la confianza infinita que me tuviste desde el primer día y con la que quedé sorprendido por esos meses que fueron los más lindos.

Me gustaría que me escribas. No para volver al pasado. Si estuvimos tanto tiempo así, ¿por qué otra vez? Sólo para no tener ideas erradas.