Hola
Estuve mucho tiempo, muchos meses
pensando en si escribirte o no. También contándole a algunos de mis amigos y
amigas, después de que por aquel junio de 2013 dejé de pasar a buscarte por tu
colegio y comenzó un progresivo alejamiento y falta de diálogo, la repuesta de
ellos y ellas fue siempre que no te volviera a hablar. Pero hoy estoy haciendo
a un lado sus comentarios e intentando descubrir qué fue lo que pasó, buscar
una respuesta, algo así como para que no quedar toda la vida con la intriga.
En pocas palabras es saber por qué. Yo
puedo excusar mi borrón en Facebook porque tenía en claro que ya no lo usabas,
acción que también tomé con tus amigas… Y mi unfollow en Twitter en un momento
que quise de alguna manera acentuar ese alejamiento. Año tras año cerca del
último día, hago este tipo de cosas. Nunca me voy a olvidar de ese mensaje a
fines de 2012, que decía ‘’Feliz año. Te quiero, ojalá seamos amigos para
siempre’’. No quise empezar un 2014 igual y por eso, las decisiones tomadas.
Siempre uno de mis peores defectos fue y sigue siendo recordar las cosas malas
por sobre lo lindo que fue todo lo demás.
Me llevó tiempo después de no
escribirte, buscar esa respuesta sin que vos dijeras nada. Encontré que no
funcionaría más una amistad en la que no hay interacción diaria ni frecuente,
de una persona que le gusta la joda y salir a bailar con otra que no las tiene
en su lista de acciones de su tiempo libre y por sobretodo, de una persona que
no puede integrarse a un grupo de amigos ya consolidado. De todas formas nunca
olvidaré la confianza infinita que me tuviste desde el primer día y con la que
quedé sorprendido por esos meses que fueron los más lindos.
Me gustaría que me escribas. No para
volver al pasado. Si estuvimos tanto tiempo así, ¿por qué otra vez? Sólo para
no tener ideas erradas.