martes, 29 de diciembre de 2015

2015

Como lo vengo haciendo hace varios años, en Navidad siempre publico una especie de ‘’balance de año’’ y les comparto un poco de lo bueno y lo malo que tuvo lugar en este 2015.

2015 empezó de manera muy sorpresiva con un viaje a Barcelona, España, fruto de una invitación que me hizo mi tía el primer día de este año. Conocí un segundo país europeo, el anterior había sido Italia, y conocí familia. Esto último es realmente muy importante. No todos tienen la oportunidad de viajar y conocer sus raíces: los lugares y las personas de quienes surgieron. Cuando existe esa posibilidad, hay que saber aprovecharla, y disfrutarla.

Luego continuó con la temporada de pileta en club, que todos los años es distinta. Este año conocí a muchas nuevas personas. Con algunas de ellas seguí hablando y viéndome durante el año, con otras no.  Son las personas con las que comparto muchos de mis días y con las que realmente paso momentos muy agradables.

Después llegó marzo y se acabaron los viajes y la sociabilización. Era hora de empezar un nuevo cuatrimestre en la facultad, de volver a las aulas. Volví a compartir aulas después de un año con Lucía Messenzani en Estadística, conocí a Carolina Sívori en Administración General y compartí las mañanas de Microeconomía con María, que le ponía el mejor humor y la mayor voluntad para que todos los que se habían anotado en su curso, aprobaran. Qué decirles de Walter Velardez en Estadística. Creo yo, uno de los mejores profesores que tiene la Facultad de Ciencias Económicas. Ojalá tengan la oportunidad de cursar algo con él a lo largo de sus carreras.

Lamentablemente mi cumpleaños es el 14 de junio, y es la fecha por la que rondan absolutamente todos los segundos parciales. Es decir, que mi cumpleaños no podía celebrarse en fecha, sino que debía ser postergado sin excepción. Lo bueno es que rendí mis segundos parciales, algunas notas llegaron por mail y ya no tuve que ir más a la facultad por dos meses. Dos meses que se hicieron interminables, en los que aproveché para salir con amigos a lo que les decía que no durante el cuatrimestre, para dar lectura a muchos textos que docentes y compañeros me habían recomendado durante la cursada, y para visitar Verónica.

Finalmente, llegó el 20 de agosto y hubo que volver. Sí. Pero esta vez no en la sede Paternal, sino en la respectiva Facultad de Ciencias Económicas. Los que me conocen saben que amo dormir, pero que amo aprovechar los días desde que sale el sol hasta que se pone. Esto quiere decir que la solicitud de inscripción pidió en opción principal a los horarios de las 7 AM. Y así tocaron. Conocí a Francisco, Agustín, Marina, Susana, Valentina, Ivana, Bárbara, Verónica, Shirley, Carolina, Matías y muchos más de los que no recuerdo sus nombres. Mucho esfuerzo. Cuando el lugar es nuevo, los profesores son nuevos, y yo como estudiante estoy cada vez más avanzado en la carrera, las cosas no se tornan tan sencillas. Sin embargo, fue un cuatrimestre que pude disfrutar mucho y que pude terminar en tiempo y forma. El primero de diciembre, día que volví a comenzar nuevamente con otra temporada de pileta.

No quiero dejar de mencionar en esta nota a Emanuel, Facundo y Leandro (mi grupo ‘’Cine’’) que a pesar de que ya pasaron dos años de nuestra graduación, siguen poniendo ganas y voluntad para vernos. Eso es muy lindo y muy valorable. También a Rama, Diego, Santiago, Fabián, Fede y Matías (ex grupo ‘’Salidas’’) con los que también nos seguimos viendo en la calle o en algún asado que hacemos muy de vez en cuando, pero que existen. Por último y no menos importante, a Julieta y Marina, que vinieron a celebrar mi cumpleaños del que les hablé más arriba. Y por qué no también a Victoria, la nueva niña en este mundo que hace poquitos días cumplió sus dos meses de vida.

Cuando empecé la facultad dije ‘’Wow, esto es mucha gente’’. Y pude conocer a algunos, pero hasta ahí (sólo salida a McDonald’s si hay amenaza de bomba). Nos seguimos hablando, pero siempre sobre algo de facultad. Yo los llamo ‘’compañeros de cursada’’. Mis amigos son todos los que nombré o a los que me referí a lo largo de esta nota y a los que sigo viendo, con poca o mucha frecuencia. Son muy importantes para mí.

Quiero agradecer la confianza infinita que me tienen muchas personas que mencioné, y muchas otras que no mencioné. Son los famosos: ¿De dónde lo conocés? De amigos de amigos (frase Facebookera). Está bárbaro que sólo después de un cruce de palabras, seas invitado a cumpleaños o juntadas. Y no es la primera vez. Te abre la posibilidad de seguir conociendo más gente y te hace saber que encajás con todos los grupos: más chicos, de tu misma edad, un poco más grandes, y mucho más grandes. Qué lindo esto último.


FELIZ AÑO. VAMOS POR UN 2016 DISTINTO.