X CON MENOS RETENCIONES
-> Como cualquiera de Uds habrá podido estudiar en todos los niveles de enseñanza, las actividades primarias, particularmente las actividades agropecuarias (financieramente conocidas como ‘’commodities’’), son la mano dura de varios países de América Latina tras los reiterados fracasos de industrialización y a partir de los cuales surge la importancia de las políticas económicas hacia el campo.
-> Como cualquiera de Uds habrá podido estudiar en todos los niveles de enseñanza, las actividades primarias, particularmente las actividades agropecuarias (financieramente conocidas como ‘’commodities’’), son la mano dura de varios países de América Latina tras los reiterados fracasos de industrialización y a partir de los cuales surge la importancia de las políticas económicas hacia el campo.
Caso
argentina.
Comencemos
diciendo que una de las fuentes de financiamiento que tiene el Estado argentino
es a través del cobro de ‘’retenciones’’ a las exportaciones de productos
agrícolas, en especial de soja. La alícuota a cobrar es del 35% del ingreso por
tonelada. Durante el año 2008, el gobierno de Cristina Kirchner tras un largo y
mediático ‘’paro del campo’’ presentó un proyecto de ley para que ante subas en
los precios internacionales se incrementara la alícuota del impuesto, y
viceversa. Proyecto de ley que no pudo prosperar debido a un empate y al voto ‘’no
negativo’’ del presidente de la Cámara de Senadores y vicepresidente de la
Nación, Julio Cobos (hoy UCR).
Visto
para este 2015 una fuerte caída en las actividades del campo, consecuencia de
una fuerte recesión a nivel país, el gobierno decidió invertir un 3% de lo
recaudado en 2014 en concepto de retenciones hacia aquellos pequeños y medianos
productores que se verán afectados consecuencia de además una desventaja
respecto a precios internacionales de soja. Claro que, como en la mayoría de
los casos, estas medidas despertaron sentimientos encontrados y disputas de
intereses. Porque ese campo, son muchos campos.
A
continuación les comparto números publicados en la revista ‘’Márgenes
agropecuarios’’, que desconozco a qué sector político representan, por lo que
no doy fe de la veracidad o no de la información que brindan. De todas maneras,
siempre es interesante leer y tener en cuenta. Los números corresponden a
promedios de las localidades: América, Villegas,
Trenque Lauquen, Pehuajó y Carlos Casares. Los resultados netos no incluyen
IVA, Ganancias ni Retenciones. La escala que se utiliza es por 2000 hectáreas.
En la actualidad, quiero destacar que los rendimientos negativos del sector agrícola se deben principalmente a la disminución de precios internacionales, ésta es una variable que incide directamente. El incremento de rindes (costo de producción) provoca que visto un contexto internacional adverso, la continuidad en el cobro de retenciones por el Estado y los elevados costos de transporte desde el centro productivo hasta puerto o plantas de procesamiento ocasionan una acuciante pérdida de rentabilidad, que afecta principalmente a las economías regionales. Entonces, a pesar de producirse realmente en proporciones más grandes, las pobres medidas del equipo económico hacia los productores en general, hacen que esta situación productiva favorable se transforme en descontento y nuevamente en puja de intereses.
Desarrollo comparado: caso Uruguay.
En algunas localidades de Uruguay se está viviendo una
sequía. Para ello, el Estado decidió otorgar ayudas económicas a los
principales productores afectados, sitos en las localidades de Lavalleja,
Rocha, Treinta y tres y Cerro Largo. El incentivo mencionado consta de suplementos
invernales para ganado vacuno y lechero, esto es para su correcta alimentación.
El alcance que tendrá la declarada emergencia agropecuaria será por el término
de 90 días. El dinero dispuesto para ello, se dispondrá del Fondo de Emergencia
Agropecuaria.
La cifra de resultado negativo será de US$ 810 millones
debido a la caída del precio
internacional de los ‘’commodities’’ y los rendimientos negativos por efecto
del déficit hídrico. Estas son estimaciones del ministro de Ganadería,
Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre.
Los invito a visitar la nota de la que les informé http://www.elobservador.com.uy/noticia/304371/decretan-emergencia-en-el-este-del-pais-por-la-falta-de-lluvias/,
en la que no encontrarán ninguna expresión de sentimientos encontrados. Esto
puede tener varias lecturas: que el periódico responda al gobierno en
ejercicio, que el país no tenga en su legislación el cobro del impuesto a las
retenciones o que los productores reciban de buena manera la noticia. Si éste
último sería el caso, sería una gran contraposición del caso Argentino.
Entre las medidas dispuestas se encuentran por un lado instancias
de capacitación y charlas técnicas, además de la ayuda económica
mencionada. Por el otro, se deberán implementar una serie de tecnologías a
tener en cuenta a la hora de realizar un manejo predial acorde a la situación
de cada uno de ellos.
Opinión de Oscar Montero, vicepresidente de la Bolsa de cereales de Entre Ríos.
A un productor de 500 hectáreas propias le cuesta 15 quintales implantar, cuidar y cosechar una hectárea de soja. Los costos de funcionamiento (vehículo, combustible, teléfono, impuestos, el contador, etcétera) y el sostenimiento de su familia, en tanto, le insumen el equivalente a 7 quintales de soja. Es decir, producir y vivir le cuestan 22 quintales, cuando el rinde promedio en esta campaña fue levemente superior a los 24 qq/ha(quintales por hectárea); es decir, su rentabilidad está en el límite.
En el caso de un productor de 300 hectáreas propias la situación es más compleja. Implantar, cuidar y cosechar una hectárea de soja le cuesta 15 quintales, pero los costos de funcionamiento –más el sostenimiento de su familia– se elevan a 11 quintales; producir y vivir, entonces, le insumen 26 quintales, 2 quintales más que el promedio de la campaña 2013/14. En otras palabras: pierde plata.
Y éste es el dato nuevo y, tal vez, más importante: el pequeño y mediano productor pierde plata con la soja aun en campo propio.
Si ese pequeño y mediano productor alquila el campo que trabaja hay que agregarle el costo del arrendamiento, que en Entre Ríos se ubica entre 7 y 8 quintales de soja según la zona. Es decir, a aquellos 22 y 26 quintales deben sumarse 7 u 8 quintales más, por lo que quien arrienda necesita 29/30 quintales (pierde plata) y 33/34 quintales (pierde más plata).



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