->Viaje
de egresados, Bariloche y el último año.
Comienzo
de mi viaje de egresados.
El
último año de la escuela secundaria tiene menos materias y una menor carga
horaria respecto a los años anteriores, por eso suele decirse que es ‘’menos
pesado’’. La exigencia es la misma y el año se divide en tres trimestres, si
vos sos joda y te querés hacer el vivo, después te vas a llevar materias. Los
profesores suelen ser bastante intensos justamente porque este último año es el
que más te prepara y más base te da para tu formación universitaria y tu
formación de pensamiento crítico. Fin del mito del último año.
Bariloche.
Bariloche es tu ‘’viaje de estudios’’. Es la única vez y los únicos 10, 11 o 12
días en los que vas a convivir con todos tus amigos y compañeros del colegio y
a los que después de egresar, vas a ver con mucha menos frecuencia. Realidad. Es
la única vez, me atrevo a decir en la vida, en la que no vas a dormir más de 3
o 4 hs diarias. Es joda que no se duerme nada. Tampoco zombies. Es un viaje que
tiene como destino obligatorio Bariloche y que debe hacerse sin lugar a dudas
en micro. La experiencia es única, inolvidable por los tips que conté más
atrás. ¿Llorar cuando bajás del micro? Sos joda.
Lamentablemente
los alumnos van a Bariloche con un pensamiento distinto. Un pensamiento que
gira sobre lo sexual. Que gira sobre el descontrol. Que gira sobre ‘’llevarme
todo por delante’’. Y ese pensamiento los lleva a que estén durante los cuatro
meses previos ‘’manija’’ y haciendo la cuenta regresiva. La realidad es que las
expectativas sexuales en su gran mayoría de veces resultan frustradas. Que el
descontrol es igual al que hacés en un boliche de acá, sólo que te sale más
caro el alcohol. Y que eso de llevarte todo por delante, sobretodo en la nieve,
te puede llevar a una lesión de la que conozco ejemplos, que voy a obviar.
Así
que no ‘’mitifiquen’’ todo. Dejen de hacerse el cuentito. Disfruten a su
manera. Cuando termina, es un recuerdo. Y no es un recuerdo en el que pensás
cuando te levantás todos los días. Y no es un recuerdo del que en vez de hacer
la cuenta regresiva, después contás los días que pasaron y sentís una extraña
sensación. No. Porque la vida sigue, porque las experiencias se renuevan,
porque podés seguir siendo feliz. Sin Bariloche. Cerebritos ‘’manijas’’
deténganse.

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