lunes, 15 de junio de 2015

[Decisión PAÍS] Fragmentación y detrimento de sólidas mayorías

->¿No terminaremos extrañando los gobiernos con sólidas mayorías, cualquiera sea su signo?


Fragmentación en Poder Legislativo.

Es interesante el análisis político que puede hacerse en base a las elecciones generales en Santa Fe y Río Negro el pasado domingo. Evidentemente la gente todavía no ha podido tomar una decisión, luego de que desde 2011 tras un contexto internacional adverso comenzaron a notarse y continúan acentuándose desequilibrios macroeconómicos (inflación en creces, restricción al libre cambio de moneda extranjera, pérdidas en el sector agropecuario). Claro que los votantes peronistas hacia el FpV han descendido y no representan la mayoría lograda en 2007 y 2011, pero la oposición no convence. Y ello es reflejo de que no se logran elecciones contundentes para ninguno de los candidatos de la oposición, todos se mantienen en una paridad de ‘’empate técnico’’. Ello reflejará, de continuar esta tendencia, que en los próximos años a diferencia de lo que se afirma en el discurso opositor (‘’aplicaremos políticas contundentes a la macroeconomía para mejorar la situación del país’’), las variables continuarán iguales o peores debido a que la implementación del discurso opositor, en caso de triunfar, no será completamente aceptado en el Poder Legislativo, órgano máximo creador y sancionador de leyes. Y ese es un problema, que la gente pasa por alto.

Es interesante analizar la fragmentación en términos de la imagen que acompaña a esta nota. Se observa por un lado una mayoría y por el otro, minorías que están divididas. Si la población en general no está de acuerdo con la gestión de la mayoría, debe tomar la decisión de unir a las minorías para que de alguna manera, se aliente la construcción de obstáculos contra la política vigente. Aplicado a la política Argentina, los votos de Macri y los votos de Massa dentro de un mismo espacio o una misma alianza hubiesen sido vitales para consolidar una fuerza que compitiera contra Scioli. Y no ocurrió así. Por lo tanto, el resultado es evidente. Victoria de Daniel Scioli y del Frente para la Victoria. Esto merece dos conclusiones: que los políticos opositores no dan un paso hacia la integración y no logran una fuerza sólida y competitiva. Que la fuerza nacional y popular en ejercicio está haciendo las cosas correctamente y la gran mayoría, con algunos menos, sigue acompañando el proyecto de ¿continuidad?.

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