sábado, 6 de junio de 2015

Socialismo siglo XXI aplicado a Venezuela. Referencias surcoreanas y caso Argentina.

-> ¿Qué sucede cuando un gobierno en ejercicio tiene problemas económicos que se van acentuando ante la falta de soluciones y tiene como política nodal las políticas públicas hacia los más carenciados?

Memoria histórica: en el año 1997 Corea del Sur sufría un déficit comercial, deudas que se tornaban impagables y la falta de control al crédito público que se destinaba a financiar a empresas familiares. Ante esta situación, la decisión fue aumentar las reservas del Banco Central, restringir las importaciones para intentar el logro de un equilibrio en lo comercial y un pedido realmente insólito: convocar a sus ciudadanos para que donaran oro al Estado. Es increíble cómo la confianza de los ciudadanos surcoreanos para con sus representantes y funcionarios gubernamentales fue acorde a esta solicitud y se observaron una inmensidad de colas de personas frente a los bancos, no para sacar sus depósitos como sucedió en Argentina en 2001, sino para continuar depositando recuerdos muy preciados. Esto en el marco de una cruda crisis financiera.



Venezuela desde la muerte de Hugo Chávez y la victoria de Nicolás Maduro en elecciones, comenzó a acentuar sus problemas económicos, financieros, sociales. Realmente son muy serios, por ello enumeraremos a algunos:

La inflación mensual es de aproximadamente el 11% mensual, se estima que finalizado el 2015 llegue a una cifra de tres dígitos. El salario mínimo cotizado en dólares a la tasa más alta es de u$s 36, siendo el consumo de una canasta básica de u$s 185.

Si te dirigís a un supermercado, observarás una significativa escasez de alimentos: algunos de ellos son azúcar, leche, pollo, arroz, café, pañales, shampoo y detergentes. Podrás adquirirlos una vez por semana dependiendo del último número que tengas en tu cédula y en cantidades limitadas.

Si te dirigís a una farmacia, observarás una escasez de medicamentos que ronda el 70%. Entre los más afectados se encuentran aquellos destinados a personas con problemas de tiroides, cáncer, diabetes. También las pastillas anticonceptivas.

El agua corriente y la electricidad sufren cortes constantes. Esto evidencia un serio problema en la provisión de servicios básicos.

Para la carga de combustible en estaciones de servicio se debe poseer algo que los venezolanos conocen como ‘’chip’’. Se puede cargar sólo una vez por semana.

Hay una fuerte restricción de importaciones: los autos que se quedan sin batería deben dirigirse al taller con grúa y hacer largas colas de hasta 7 horas para lograr el trámite, por mencionar un ejemplo.

El gobierno de Nicolás Maduro tiene una deuda de 3000 millones de dólares con las aerolíneas, por lo que la venta de boletos aéreos se ve fuertemente restringida. Para acceder a ellos, se debe poseer una cuenta y tarjeta de crédito en una banca pública (antes aplicaban los que tuvieran estos requisitos con una banca privada). Esto perjudica a estudiantes que realizan sus estudios en el exterior y no reciben las divisas correspondientes para solventar sus gastos en el país que residen, por mencionar un ejemplo.

Ante todos los problemas anteriores, el gobierno venezolano se dice está preparando una fuerte devaluación. La moneda que hoy cotiza a 6,30 bolívares por dólar valdría 25 bolívares por dólar. Esta política poco segura y muy proveniente de rumores, estaría acompañada de subsidios destinados a aminorar la escasez de alimentos y medicamentos.


Socialismo siglo XXI comparado, caso Argentina: la inflación no representa un número de tres dígitos pero es ciertamente elevada, en torno a un 40% anual y se acentúa año tras año desde 2011. El consumo de alimentos no está restringido a una vez por semana y con cédula, pero sí tiene límites de compra. Los medicamentos no tienen una falta tan generalizada pero la escasez de tampones de hace algunos meses, puede servir de ejemplo. Los cortes de electricidad son constantes, aún en épocas de invierno (donde se consume menos), especialmente en CABA. No hay requisitos para la carga de combustible pero se observa que,  en un contexto de baja de los precios internacionales del petróleo, los precios del combustible en Argentina continúan incrementándose. La restricción de importaciones está a la orden del día particularmente cuando decimos que cierto amigo o familiar no puede operarse porque el país no importa la prótesis necesaria para la intervención. Por último, en cuanto a boletos aéreos: ante la búsqueda de estabilidad de reservas para pago de deuda externa, se impuso que para obtener dólares para viajes en el exterior es necesario completar un formulario que será autorizado por AFIP. La compra de dólar como fuente de ahorro está limitada fuertemente, por los motivos mencionados y sólo se permite comprar mensualmente una suma limitada de dinero conocido como ‘’dólar ahorro’’.


Como vemos, los problemas son similares. Más acentuados en Venezuela que en Argentina. Los gobiernos son aficionados de intervenir la economía para financiarse y luego aplicar ese dinero hacia políticas públicas. El gran problema es que generan mucha convulsión entre los ciudadanos y actúan en un marco de fuerte incertidumbre. Son gobiernos nacionalistas extremos, que tienen poca relación y poco afán con el exterior. Sería interesante ver cómo finalizan estas cuestiones con el gobierno en ejercicio, cómo se ven acentuadas en el mediano-largo plazo o cómo dan un giro rotundo con un cambio en las personas que tienen el poder (presidente, legisladores, funcionarios, jueces).

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