-> ¿Qué sucede cuando un gobierno en
ejercicio tiene problemas económicos que se van acentuando ante la falta de
soluciones y tiene como política nodal las políticas públicas hacia los más
carenciados?
Memoria histórica: en el año 1997 Corea
del Sur sufría un déficit comercial, deudas que se tornaban impagables y la
falta de control al crédito público que se destinaba a financiar a empresas
familiares. Ante esta situación, la decisión fue aumentar las reservas del
Banco Central, restringir las importaciones para intentar el logro de un
equilibrio en lo comercial y un pedido realmente insólito: convocar a sus
ciudadanos para que donaran oro al Estado. Es increíble cómo la confianza de
los ciudadanos surcoreanos para con sus representantes y funcionarios
gubernamentales fue acorde a esta solicitud y se observaron una inmensidad de
colas de personas frente a los bancos, no para sacar sus depósitos como sucedió
en Argentina en 2001, sino para continuar depositando recuerdos muy preciados.
Esto en el marco de una cruda crisis financiera.
Venezuela desde la muerte de Hugo Chávez
y la victoria de Nicolás Maduro en elecciones, comenzó a acentuar sus problemas
económicos, financieros, sociales. Realmente son muy serios, por ello
enumeraremos a algunos:
La inflación mensual es de aproximadamente
el 11% mensual, se estima que finalizado el 2015 llegue a una cifra de tres
dígitos. El salario mínimo cotizado en dólares a la tasa más alta es de u$s 36,
siendo el consumo de una canasta básica de u$s 185.
Si
te dirigís a un supermercado, observarás una significativa escasez de alimentos: algunos de ellos son azúcar, leche, pollo,
arroz, café, pañales, shampoo y detergentes. Podrás adquirirlos una vez por
semana dependiendo del último número que tengas en tu cédula y en cantidades
limitadas.
Si
te dirigís a una farmacia, observarás una escasez
de medicamentos que ronda el 70%. Entre los más afectados se encuentran
aquellos destinados a personas con problemas de tiroides, cáncer, diabetes.
También las pastillas anticonceptivas.
El
agua corriente y la electricidad sufren cortes constantes. Esto evidencia un
serio problema en la provisión de servicios
básicos.
Para
la carga de combustible en
estaciones de servicio se debe poseer algo que los venezolanos conocen como ‘’chip’’.
Se puede cargar sólo una vez por semana.
Hay
una fuerte restricción de importaciones: los autos que se quedan sin batería
deben dirigirse al taller con grúa y hacer largas colas de hasta 7 horas para
lograr el trámite, por mencionar un ejemplo.
El
gobierno de Nicolás Maduro tiene una deuda de 3000 millones de dólares con las
aerolíneas, por lo que la venta de
boletos aéreos se ve fuertemente restringida. Para acceder a ellos, se debe
poseer una cuenta y tarjeta de crédito en una banca pública (antes aplicaban
los que tuvieran estos requisitos con una banca privada). Esto perjudica a
estudiantes que realizan sus estudios en el exterior y no reciben las divisas correspondientes
para solventar sus gastos en el país que residen, por mencionar un ejemplo.
Ante
todos los problemas anteriores, el gobierno venezolano se dice está preparando
una fuerte devaluación. La moneda que hoy cotiza a 6,30 bolívares por dólar
valdría 25 bolívares por dólar. Esta política poco segura y muy proveniente de
rumores, estaría acompañada de subsidios destinados a aminorar la escasez de
alimentos y medicamentos.
Socialismo
siglo XXI comparado, caso Argentina: la inflación no representa un número de
tres dígitos pero es ciertamente elevada, en torno a un 40% anual y se acentúa
año tras año desde 2011. El consumo de alimentos no está restringido a una vez
por semana y con cédula, pero sí tiene límites de compra. Los medicamentos no
tienen una falta tan generalizada pero la escasez de tampones de hace algunos
meses, puede servir de ejemplo. Los cortes de electricidad son constantes, aún
en épocas de invierno (donde se consume menos), especialmente en CABA. No hay
requisitos para la carga de combustible pero se observa que, en un contexto de baja de los precios
internacionales del petróleo, los precios del combustible en Argentina
continúan incrementándose. La restricción de importaciones está a la orden del
día particularmente cuando decimos que cierto amigo o familiar no puede
operarse porque el país no importa la prótesis necesaria para la intervención.
Por último, en cuanto a boletos aéreos: ante la búsqueda de estabilidad de
reservas para pago de deuda externa, se impuso que para obtener dólares para
viajes en el exterior es necesario completar un formulario que será autorizado
por AFIP. La compra de dólar como fuente de ahorro está limitada fuertemente,
por los motivos mencionados y sólo se permite comprar mensualmente una suma
limitada de dinero conocido como ‘’dólar ahorro’’.
Como
vemos, los problemas son similares. Más acentuados en Venezuela que en
Argentina. Los gobiernos son aficionados de intervenir la economía para
financiarse y luego aplicar ese dinero hacia políticas públicas. El gran
problema es que generan mucha convulsión entre los ciudadanos y actúan en un
marco de fuerte incertidumbre. Son gobiernos nacionalistas extremos, que tienen
poca relación y poco afán con el exterior. Sería interesante ver cómo finalizan
estas cuestiones con el gobierno en ejercicio, cómo se ven acentuadas en el
mediano-largo plazo o cómo dan un giro rotundo con un cambio en las personas
que tienen el poder (presidente, legisladores, funcionarios, jueces).
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