->Hace
algún tiempo, algunos años, me hicieron leer para la asignatura Salud y
Adolescencia el texto ‘’Juventud en Éxtasis’’. Hoy, cuatro años después, tuve
la oportunidad de leer los comentarios que le iba haciendo a cada capítulo y me
agradaría transmitirles algunos de ellos. Intentaré diagramarlos de manera tal
que pueda entenderse bien.
Algo
con lo que podríamos comenzar es con la familia de cada uno de Uds. Sepan que
Uds son como personas lo que aprendieron e imitaron de sus padres o tutores
durante su niñez. Las palabras y los gestos que tendremos de allí en adelante
para con las personas con las que nos relacionemos, habrán surgido de una
enseñanza que se dice ‘’comienza en casa’’ y luego se afianza en el colegio.
Luego,
cuando abandonamos la niñez comienza nuestra adolescencia, momento en el que
comenzamos a desinhibirnos de algún modo, y a relacionarnos con nuestros amigos
y amigas de formas que antes no pensábamos. Circunstancias en las que, con el
recordado juego de la botellita o bailando en una matiné, le das tu primer beso
a la persona que te gusta y/o te pareció linda. A partir de ese momento, no hay
nadie quien te frene. Porque dicen que somos tan ambiciosos que no nos
conformamos con una primera vez, queremos más y más.
Queremos
más y más, y comenzamos a informarnos vagamente sobre la sexualidad y el placer
momentáneo que ésta nos puede hacer sentir. Lamentablemente, la experimentación
de la sexualidad debiera ir acompañada de una previa y correcta información
sobre aborto, embarazo adolescente, métodos anticonceptivos y enfermedades de
transmisión sexual. Pero no, somos adolescentes y no pensamos cautelosamente en
esas cosas.
Ahora
bien, ¿cómo debiéramos comportarnos cuando tenemos relaciones sexuales?
Imponiendo condiciones mutuas, siendo responsables individualmente y respetándonos.
El texto dice que debiéramos esperar hasta el matrimonio para experimentar lo
descocido, lo inimaginable y lo mágico, y así evitar ‘’mecanizar’’ un acto que
tendría que estar nutrido de sentimientos que sólo compartimos con una persona.
‘’No
nos apuremos y disfrutemos de la adolescencia’’ es la típica frase que nos
dicen particularmente cuando estamos cursando la escuela secundaria. Pero así
como nos entra por un oído nos sale por el otro y nosotros interpretamos: ‘’Los
jóvenes hacen cualquier cosa con tal
de ser queridos y aceptados’’. Esto último no es nada de otro mundo. Creo que
alguna vez lo compartí con Uds en otra de mis notas: no actuamos en grupos de
la misma manera que actuamos solos. Lo más grave es que cuando actuamos en
grupos, naturalizamos nuestras acciones y después, tal vez nos arrepentimos.
Dicen
que toda relación emocional requiere voluntad y autoexigencia: disfrutar del
noviazgo sin quemar etapas. Así como ‘’no avanzar a escenas de adultos mientras
estamos viviendo nuestra adolescencia’’. El texto dice que ‘’ser lento hasta
aburrir al entorno nos hace enamorarnos’’ y no hay nadie más que yo criticando
esa frase. Porque a veces (muchas) las personas que se están conociendo se
alejan de su entorno y ‘’hacen la suya’’, y yo no lo comparto. Pero tal vez,
como el texto dice, se están aislando y están descubriendo si realmente fueron
hechos el uno para el otro y funcionan como pareja.
¿Qué
significa funcionar como pareja? Juventud en éxtasis me presentó y yo los hago
partícipes de ‘’los pilares del amor’’, algo así como el perfil que todos
debiéramos buscar en nuestra media naranja, pareja perfecta, mejor amigo/a: comunicación
profunda, personalidades opuestas, atracción física. Comunicación profunda
significa que nos contamos todo. Personalidades opuestas justamente que pensamos
distinto, que no nos gustan las mismas cosas, sino no cuajamos. Atracción
física que esté bueno/a, duro/a, fuerte. Es fundamental, si no te calienta
elegiste para la m*****.
Por
último, buscar información de personas adultas con experiencia y sacar nuestras
propias conclusiones, formando un pensamiento crítico y posturas propias e
inteligentes sobre todas las cosas que les conté en esta nota es una decisión
acertadísima. Muchas veces se alienta a improvisar cuando hay que actuar y
decidir sobre estos temas tan delicados. Refuto con muchas ganas esa teoría y
afirmo que sin planificación, no se disfruta, vivimos tensionados y no llegamos
al objetivo propuesto a tiempo. Si llegamos, y con mucha seguridad, tuvimos
suerte.
















