domingo, 13 de septiembre de 2020

NO MATES MIS PROPUESTAS

 Qué lindo encontrarme con Uds de vuelta. ¿Se dieron cuenta de que siempre me pongo contento cuando empiezo a escribir algo? Hoy claro está que no es la excepción. Hoy fui a correr y eso, sépanlo, me hace muy feliz, o un poco feliz. Hoy vengo a contarles una historia de un tema que me es muy recurrente y que es el rechazo de mis propuestas. Vamos a hacer una introducción, a charlar un rato y a cerrar el tema.

 

Creo habérselos contado en otra nota, pero vamos a refrescar una idea. Tres años atrás, éramos la facultad y mi trabajo en atención al cliente en un banco. Tenía en claro de que no era lo que quería para mí, por lo que empecé a gestionar movimientos para generar el cambio y, para lograr una mayor apertura a nuevas oportunidades, definí estudiar Inglés. Con algunos deslices… me animé a ponerle fecha de comienzo a un proyecto, de aprender nuevas lenguas, que hoy sigo sosteniendo bien firme porque fue y sigue siendo una decisión del todo acertada. Luego vinieron otras cosas… pero quiero dejar un mensaje, que siempre es útil: cuando tengan ganas de hacer algo, de empezar algo nuevo, de generar un cambio, de hacer las cosas distinto, pónganle fecha de comienzo a ese proyecto. Muchas veces escuché (y me incluyo) a personas diciendo: cómo me gustaría irme de vacaciones a XYZ. ¿ya sacaste el pasaje? Cómo me gustaría cantar. ¿buscaste una escuela de canto, te anotaste? Qué mal me sienta esta situación de no hablar con mi jefe. ¿Le pusiste en agenda una charla para conversar?

 

Otro de los proyectos, gracias al incentivo que nos brindó un profe de Inglés (fíjense que está todo relacionado), fue comenzar clases de teatro. Lamentablemente, fueron unas pocas clases presenciales (y cómo las extrañó), y en el contexto COVID-19 tuvimos que involucrarnos en un entorno digital y continuar conectándonos, a charlas primero, a intentos de clase después y a clases extraordinarias desde que la conducción comenzó a estar a cargo del mejor: E. E nos enseñó muchas herramientas actorales, pero una en particular que cautivó poderosamente mi atención: no mates propuestas. Al actuar, lo hacemos, por lo general, de a tres o de a cuatro. Y cuando estamos en escena, la regla general es que si uno comenzó a hablar, vos tenés que escucharlo y seguirle su propuesta. ¿por qué? Porque si no seguís la propuesta, le quitás la idea y la improvisación comienza a transitar por un callejón sin salida. Y eso no tiene que suceder… ¿y saben qué? Me sirvió en muchos contextos tener ideas, ponerlas en práctica y no dejar nunca de matar esas propuestas propias. Pueden resultar bien, y después tener finales felices, o finales no tan felices. La última que se me viene a la mente es la de ese bar hopping.

 

Hace algunos días me exigieron, luego de unos tambores redoblantes, transmitir qué propuestas tenía en mente para el futuro (para el futuro de un “nosotros”). Estos tal vez son los momentos en los que extraño la presencialidad… ¿uds que opinan? Me pone muy triste tener que poner fecha de comienzo a proyectos que tendrían lugar en la virtualidad. Me resulta muy desmotivante. Y no lo hice… pero se las voy a adelantar a Uds porque, de alguna manera se merecen la primicia por estar siempre conmigo.

 

·        RIESGO Y ALTURA: una de las propuestas está relacionada con una sensación muy desesperante: la de caerse. Y caerse con altura. No puedo darles muchas más pistas, pero si podemos pensar qué podría ser. ¿será un clavado a una pileta desde un edificio? ¿estaré hablando de la caída de un gato desde las alturas, y su maravilloso aterrizaje en cuatro patas? ¿será una jornada de esquí en una montaña descendiendo a mucha velocidad? ¿será una guerra de nieve en una montaña?

 

·        MÁS PRESENCIALIDAD: otra de las propuestas está relacionada con el regreso a una nueva normalidad, dado que pese a los beneficios de estar en casa, uno empieza a extrañar. ¿quiere volver a trabajar? ¿respetó la cuarentena estricta hasta hoy y quiere revelarse? ¿qué es la nueva normalidad? ¿es una normalidad de hoy y en adelante y la anterior era la vieja normalidad?

 

·        MURCIÉLAGOS: otra de las propuestas está relacionada con este animal increíble. ¿está hablando de la sopa de murciélagos? ¿de la sopa que desató la pandemia? ¿quiere desatar otra pandemia? ¿estará en sus cabales? Estoy hablando de algo relacionado con murciélagos a muchos kilómetros de distancia de Argentina. Se volvió loco, ¿va a ir a probar la sopa de murciélagos en China? Esta persona no tiene freno.

 

 

 

·        MENOS NENE: el convertirse en una persona adulta, requiere ser menos nene. Y ser menos nene… implica influenciarse sólo por lo que uno cree que le va a hacer bien. Y tomar la decisión de avanzar sobre todo lo que está bien. Y, en definitiva, eso es un poco el sinónimo de cuando estamos felices: cuando todo está bien. La última propuesta está relacionada con hacer todo lo que está bien.

 

 

La parte más interesante de todo esto que les conté… es que me va a acompañar la persona que hoy más me divierte (chequeen en la nota anterior quién es).  ¿y saben qué es más divertido? Que las de arriba no fueron las únicas propuestas, porque si así fuera, daría la impresión de que soy una persona muy estructurada. Lamentablemente, Uds sabrán que mi límite de palabras en una nota es de 1.000 (objetivo propio) y que me estoy quedando sin palabras para seguirles contando (¿quién te cree a vos?).

 

Vivir es más divertido cuando te inspirás ideas y les ponés fechas de comienzo. También es divertida cuando alguien está cerca para compartilas con vos. Y también es divertida cuando es recíprocro, y vos te divertís con sus ideas.

 

Así que… acordate lector: cuando estés en escena y yo te gane de mano y comience con la idea…

 

NO MATES MIS PROPUESTAS.

  

sábado, 12 de septiembre de 2020

¿SOMOS SERES SOCIALES?

 Acá me tienen una vez más… un día después. Después me quejo de que se me acaban los temas inspiracionales sobre aquello de lo que podemos conversar. Ese será otro tema. Como siempre les digo, este es uno de los pocos momentos conmigo mismo y lo disfruto plenamente. Como habrán podido leer en algunas otras tantas de mis notas, no estoy plenamente a favor de evitar reuniones sociales en este APSO, por lo que después de mis clases de inglés y de almorzar, me junté con mis amigos y eso colaboró plenamente con el lindo humor que tengo ahora para traerles un nuevo tema sobre el que reflexionar. Aquí vamos.

 

El tema que vengo a traerles hoy, y probablemente un poco relacionado con el de ayer, es el de actividades, pero con gente. Soy una persona que particularmente organizó su 2020 para tener todos los días actividades por fuera del trabajo. Definí emprender una Maestría en Finanzas, realizar una actividad artística como teatro, colaborar en una materia de la facultad como ayudante de cátedra y tomar clases de inglés, para perfeccionar esta lengua tan necesaria en nuestras vidas. Todas estas actividades… se realizan en compañía de otras personas. ¿Qué quiere decir esto? No me puse como actividad leer un texto por semana sobre un tema de mi interés, actividad que tendría que hacer solo y compartiría tiempo conmigo mismo. Por el contrario, son todas actividades que se realizan en compañía de otras personas. ¿Ustedes qué actividades realizan en sus diarias? ¿Está mal organizar actividades en compañía de otras personas?

 

Recuerdo que, en la cursada de Derecho en la secundaria, la profesora traía el ejemplo de una película muy conocida por aquel momento: “Náufrago”. En ella, y sin ánimos de spoilear (aunque no vi la película), se hacía mención de que el ser humano es una persona naturalmente social, es decir, que necesita estar con otras personas para vivir. Sin embargo, este pensamiento que mostraba esa película tal vez quedó un poco bastante desactualizado en el tiempo. ¿Por qué? Mucha gente a través de redes sociales y, claro, en la vida en general “promociona” su fanatismo por independizarse, pasar tiempo solo/a, tener sus propios espacios y disfrutar de sus propias libertades. ¿Saben lo que siempre pensé sobre esto? En mi caso aún no tomé la definición de irme a vivir solo, pero siempre pienso que, el día que tome esa definición, voy a tener dos libertades principalmente muy marcadas. La primera de ellas, ligada a los cambios de humor que tenemos todos los seres humanos. Cuando estamos de mal humor, y queremos despejar la mente y salir a correr (yo me libero de esa manera) podría hacerlo a cualquier hora. Si quisiera, podría salir a correr a las 3 AM. ¿Por qué no? En la vida actual, uno vive con otras personas y tiene que respetar ciertas normas implícitas de convivencia. La segunda de ellas, ligada un tanto a la libertad individual. Tengo ganas de escuchar música a las 23 hrs “al palo”. O tengo ganas de hacer una fiesta con cinco amigos toda la noche con la música “al palo”. Medio imposible cuando tenés un espacio que compartís con otras personas. He aquí un argumento bastante a favor de generar espacios propios. Podría haber tantos otros… sólo definí mencionarles los que recurrentemente se encuentran en mi cabeza.

 

Sin embargo, no sólo se trata de irse a vivir solo… Fin de semana, se estrenó una película que me vuelve loco en el cine, pero que a tu círculo de amigos íntimo no le gusta para nada. ¿Y si vas solo? Viernes después de una intensa semana laboral tenés ganas de acercarte a un bar y tomar una birra para desconectarte y poner tu mente en blanco, pero ninguno de tus amigos íntimos está disponible ese día para acompañarte. ¿y si vas solo? Te morís por comer un asado de entraña que en tu casa nunca cocinan y conocés una “parrilla” en la que lo hacen intensamente exquisito, pero a ninguno de tus amigos les gusta ese corte de asado, prefieren inclinarse por lo tradicional. ¿y si vas solo? He aquí un argumento bastante a favor de hacer actividades en las que las disfrutes con vos mismo. ¿Qué les parece? En mi caso en particular, no sé a cuántos de ellos me animaría. Me gusta más ser la persona social que comparte tiempo con otras personas, pero no quiere decir que alguno de estos argumentos deje de ser válido.

 

Hace algunos días tuve una conversación (préstese atención a la calificación que voy a darle) con mi futura novia sobre este tema que les traigo hoy particularmente. Ella coincidió con la primera parte de generarse los espacios y libertades que cada uno nosotros necesitamos en nuestras vidas, pero “no tenés que ser tan exagerado” de pensar que irías a un cine solo, eso sería demasiado. Fíjense que estamos muy bien sintonizados. A los dos nos gusta pasar tiempo solos y tener nuestras propias libertades en nuestras actividades diarias, sin que el vínculo de pareja se convierta en un vínculo de dependencia.

 

Algo más que quería comentarles, en sincronía con finalizar la nota de hoy. Por lo general, cuando alguien que tenemos enfrente nos provoca muchas revoluciones, tendemos a tomar la definición de tirarnos a la pileta, si no nos conformamos con nuestra situación actual. Tirarse a la pileta implicaría tomar un riesgo de que pase o no pase cierta situación. Por lo general, del otro lado es bien recibido la toma de cierto peso de riesgo y la situación funciona, y el vínculo comienza a tomar forma. Ahora bien… ¿qué sucede si a las semanas/meses/ojalá no se conviertan en años, te das cuenta que la persona que elegiste que te acompañe en tu vida no está tan sintonizada con la definición de espacios y libertades que vos querés para vos? Te involucraste en un problema que tiene un solo final posible: darle fin a la relación. Todos los ejemplos que doy están inspirados en mi entorno en general y no son los únicos ejemplos posibles para estas situaciones.

 

¿cómo son Uds en sus vidas? ¿les gusta compartir espacio con otras personas o sólo quieren estar solos y que nadie los moleste? Siempre soy fanático de llevarlos a los dos opuestos. También pueden optar por la ancha (es realmente muy ancha) vereda del centro. Pueden estar a favor de un 50/50. Pero me voy a tener que enojar con alguno porque me dicen que intento quedar bien con todos y que así no se puede.

 

¡Hasta la próxima!

viernes, 11 de septiembre de 2020

¿DIVERTIRSE ES CONTRARIO A PLANIFICAR?

Qué feliz me pone volverlos a ver. “A ver”. A compartir este espacio, sería mejor dicho. Quiero que sepan que esto me provoca mucha satisfacción. Ayuda a que me desconecte de una seguidilla de días con mucho nivel de tensión y actividad. Sin embargo, fíjense cómo lo termino. Acabo de cenar dos porciones de pizza y me servió una pinta de cerveza roja. Eso le da el toque al cierre de la jornada. Mañana tengo que arrancar el día bastante temprano, así que serán alguna de las últimas actividades de mi viernes.

 

Quiero traer hoy a esta nota un tema controvertido. Con controvertido quiero decir… un tema sobre el que algunas personas piensan de una manera, y otras piensan rotundamente de otra distinta. Y eso… está bueno, ¿no? Dicen que la diversidad es sana porque enriquece. Así que vamos a interpretar que está muy bien las dos posturas del tema sobre el que vamos a conversar… pero vamos a comentarlos a ambos en detalle.

 

Qué lindo tenerlos pensando cuál será el tema controvertido. No quiero demorar mucho más tiempo en presentarlo… hoy vamos a reflexionar sobre la planificación. Sin mirar la definición de la RAE o de cualquier otro diccionario que Uds puedan tener cerca, la planificación vamos a definirla como una serie de actividades que, concatenadas, te ayudarían a lograr algo. Y definamos también “algo” como un objetivo, un resultado final. Bajémoslo si quieren a la realidad… Objetivo: aprobar una materia en la facultad. Planificación: estudiar tres veces por semana, llevar la materia al día, realizar consultas a compañeros/ayudantes, leer la bibliografía obligatoria. Piensen Uds el objetivo y la planificación para alcanzar dicho objetivo que se les ocurra.

 

Ahora bien… quiero traerles a estas líneas a través de las cuales nos enriquecemos sobre un modo de ver la planificación, y otro.

 

Comencemos por un modo de ver la planificación: necesaria.

 

Hace algunos pocos días, se acercaba nuevamente a mi vida una vieja amiga que me comentaba que su ex novio era una persona que no planificaba y que se conformaba con lo que tenía. Ahondemos un poco más para analizar la situación. Persona trabajando en una industria energética con una remuneración por encima de la media, le otorga una calidad de vida por de más buena y tiene como política de vida y de actitud el vivir el HOY. ¿Qué me decía mi amiga sobre esta situación? Mi ex novio no entiende el sentido de la planificación. Actúa íntegramente por intuición. Se encuentra en un buen pasar que le permite disfrutar plenamente de su situación actual, pero poco imagina sobre qué viene después. Está parada en el hoy, pero no construye lo que vendría mañana.

 

Si nos ponemos a pensar y a reflexionar un poco más en profundidad sobre esta situación, vemos que al ex novio de mi amiga le gusta disfrutar del hoy. ¿Qué les parece? Yo opino que está muy bien. Sin embargo, mi amiga advierte: “está involucrado en hoy y no piensa en lo que puede pasar mañana”. ¿Qué les parece? Yo opino que depende. ¿Por qué depende? Les voy a traer dos situaciones:

 

Imagínense que Uds están de novios y salieron a bailar, sin parejas. Es decir, están de novios, sin sus parejas, y en un boliche. Hace muchas semanas no salías. Suena tu canción favorita. Se te presenta adelante tuyo una persona que te resulta muy atractiva. Tal vez en algún momento pensaste que podías llegar a tener una relación con esa persona, pero lo dejaste pasar. ¿Qué hacés? ¿Te gana el impulso o reflexionás sobre lo que pudiese pasar mañana afuera del boliche y la pensás dos veces?

 

Aceptaste una invitación a una joda en la casa de uno de tus amigos. Sabés que, además de amigos, habrá gente que no conoces. Transcurrido ese encuentro y adentrada la noche, se “apaga” la joda y hay gente que se empieza a ir. Decidís sentarte en un sofá y encender la TV para poner en Netflix una película que hace mucho tenés ganas de ver. Otra persona de la fiesta se acerca al sofá para acompañarte. Resulta que era una de las personas que no conocías… y se te acerca, lejos de querer una amistad. Comienza una situación “hot”. Y llega el momento de que ocurra esa situación que Uds se imaginan, pero ninguno de los dos tiene con qué cuidarse. Entonces… ¿nos divertimos y que pase lo que pase? ¿pensamos qué podría pasar mañana e intercambiamos números para otro día?

 

No quiero que piensen que estoy a favor de una u otra postura. Los ejemplos son sólo ilustrativos. Como “cierre” de esta idea piensen dos cosas: está muy bueno disfrutar el hoy, pero merecería la pena pensar cómo impactan las decisiones de hoy en el qué va a suceder mañana. ¿Qué les parece? Dejaré esta pregunta con un final abierto.

 

Sigamos por otro modo de ver la planificación: lejana.

 

Hace algunos días también, otra “amiga” publicó una historia de Whatsapp con una imagen acompañada de una frase. Les voy a transcribir literal la frase. “por eso la gente no debe hacer planes. Sin un plan. Nada puede salir mal”.

 

Como Uds habrán podido bien apreciar en esta frase, se trata de la anti planificación. Algo en lo que no ahondé cuando presenté la definición, es que las planificaciones suelen estar acompañadas de “acciones” y “mediciones de dichas acciones”. Por lo tanto, si yo quiero alcanzar un objetivo o un resultado final y lo hago concatenando una serie de acciones, dichas acciones serán susceptibles de ser medidas o evaluadas por su avance.

 

A favor de esta frase que les presenté… si no planifico, no tengo acciones que realizar y no tengo que frustrarme en caso de que la evaluación de esa acción me brinde un resultado por debajo de lo esperado.

 

Imagino… que el sentido de esta frase está un poco relacionado con “divertite. Eso es lo que más hace sentido. Eso es lo que te puede hacer más feliz”.

 

Pensémoslo un poco más y brindemos algunos ejemplos, y comencemos a dar cierre a esta charla.

 

Salís a correr. ¿Cuál es tu objetivo? Podés tener un objetivo enteramente deportivo: entrenarte para una próxima maratón. O también podés tener un objetivo enteramente recreativo: quiero correr para despejar la mente después de una larga y complicada semana. Para el objetivo deportivo… lo más probable es que sea conveniente una planificación. Corré tres veces por semana. No hagas los mismos ejercicios durante los tres días. Tené una alimentación que colabore con la actividad física. Para el objetivo reacreativo… lo más probable es que no sea necesaria tanta planificación. Si vos tenés ganas de correr para pensar en otra cosa que no sea el trabajo… ¿te vas a medir cuántas pulsaciones tenés por minuto? ¿vas a vestirte con la mejor ropa deportiva, de modo que no te lesiones? ¿vas a hacer pasadas a máxima velocidad para ganar aire? Es menos probable…

 

La pregunta que Uds seguramente se estén haciendo, habiendo llegado al final de esta nota es: ¿y entonces vos de cuál estás a favor? ¡De las dos! Muchas veces me dicen que yo quiero quedar bien con todos. Y es así… La respuesta es un gran DEPENDE. ¿por qué? Porque depende de cuál sea el objetivo, la necesidad o no de planificar. En algunas ocasiones (en muchas) es importante pensar qué va a suceder mañana y qué impacto va a tener lo que hago hoy en el mañana, pero en otras (donde se prioriza la distensión) es más importante divertirse y desconectarse de nuestro mundo de planificación.

 

¿y vos? ¿planificás o te divertís? ¿o planificás y te divertís?

 

¡Hasta la próxima!