viernes, 11 de septiembre de 2020

¿DIVERTIRSE ES CONTRARIO A PLANIFICAR?

Qué feliz me pone volverlos a ver. “A ver”. A compartir este espacio, sería mejor dicho. Quiero que sepan que esto me provoca mucha satisfacción. Ayuda a que me desconecte de una seguidilla de días con mucho nivel de tensión y actividad. Sin embargo, fíjense cómo lo termino. Acabo de cenar dos porciones de pizza y me servió una pinta de cerveza roja. Eso le da el toque al cierre de la jornada. Mañana tengo que arrancar el día bastante temprano, así que serán alguna de las últimas actividades de mi viernes.

 

Quiero traer hoy a esta nota un tema controvertido. Con controvertido quiero decir… un tema sobre el que algunas personas piensan de una manera, y otras piensan rotundamente de otra distinta. Y eso… está bueno, ¿no? Dicen que la diversidad es sana porque enriquece. Así que vamos a interpretar que está muy bien las dos posturas del tema sobre el que vamos a conversar… pero vamos a comentarlos a ambos en detalle.

 

Qué lindo tenerlos pensando cuál será el tema controvertido. No quiero demorar mucho más tiempo en presentarlo… hoy vamos a reflexionar sobre la planificación. Sin mirar la definición de la RAE o de cualquier otro diccionario que Uds puedan tener cerca, la planificación vamos a definirla como una serie de actividades que, concatenadas, te ayudarían a lograr algo. Y definamos también “algo” como un objetivo, un resultado final. Bajémoslo si quieren a la realidad… Objetivo: aprobar una materia en la facultad. Planificación: estudiar tres veces por semana, llevar la materia al día, realizar consultas a compañeros/ayudantes, leer la bibliografía obligatoria. Piensen Uds el objetivo y la planificación para alcanzar dicho objetivo que se les ocurra.

 

Ahora bien… quiero traerles a estas líneas a través de las cuales nos enriquecemos sobre un modo de ver la planificación, y otro.

 

Comencemos por un modo de ver la planificación: necesaria.

 

Hace algunos pocos días, se acercaba nuevamente a mi vida una vieja amiga que me comentaba que su ex novio era una persona que no planificaba y que se conformaba con lo que tenía. Ahondemos un poco más para analizar la situación. Persona trabajando en una industria energética con una remuneración por encima de la media, le otorga una calidad de vida por de más buena y tiene como política de vida y de actitud el vivir el HOY. ¿Qué me decía mi amiga sobre esta situación? Mi ex novio no entiende el sentido de la planificación. Actúa íntegramente por intuición. Se encuentra en un buen pasar que le permite disfrutar plenamente de su situación actual, pero poco imagina sobre qué viene después. Está parada en el hoy, pero no construye lo que vendría mañana.

 

Si nos ponemos a pensar y a reflexionar un poco más en profundidad sobre esta situación, vemos que al ex novio de mi amiga le gusta disfrutar del hoy. ¿Qué les parece? Yo opino que está muy bien. Sin embargo, mi amiga advierte: “está involucrado en hoy y no piensa en lo que puede pasar mañana”. ¿Qué les parece? Yo opino que depende. ¿Por qué depende? Les voy a traer dos situaciones:

 

Imagínense que Uds están de novios y salieron a bailar, sin parejas. Es decir, están de novios, sin sus parejas, y en un boliche. Hace muchas semanas no salías. Suena tu canción favorita. Se te presenta adelante tuyo una persona que te resulta muy atractiva. Tal vez en algún momento pensaste que podías llegar a tener una relación con esa persona, pero lo dejaste pasar. ¿Qué hacés? ¿Te gana el impulso o reflexionás sobre lo que pudiese pasar mañana afuera del boliche y la pensás dos veces?

 

Aceptaste una invitación a una joda en la casa de uno de tus amigos. Sabés que, además de amigos, habrá gente que no conoces. Transcurrido ese encuentro y adentrada la noche, se “apaga” la joda y hay gente que se empieza a ir. Decidís sentarte en un sofá y encender la TV para poner en Netflix una película que hace mucho tenés ganas de ver. Otra persona de la fiesta se acerca al sofá para acompañarte. Resulta que era una de las personas que no conocías… y se te acerca, lejos de querer una amistad. Comienza una situación “hot”. Y llega el momento de que ocurra esa situación que Uds se imaginan, pero ninguno de los dos tiene con qué cuidarse. Entonces… ¿nos divertimos y que pase lo que pase? ¿pensamos qué podría pasar mañana e intercambiamos números para otro día?

 

No quiero que piensen que estoy a favor de una u otra postura. Los ejemplos son sólo ilustrativos. Como “cierre” de esta idea piensen dos cosas: está muy bueno disfrutar el hoy, pero merecería la pena pensar cómo impactan las decisiones de hoy en el qué va a suceder mañana. ¿Qué les parece? Dejaré esta pregunta con un final abierto.

 

Sigamos por otro modo de ver la planificación: lejana.

 

Hace algunos días también, otra “amiga” publicó una historia de Whatsapp con una imagen acompañada de una frase. Les voy a transcribir literal la frase. “por eso la gente no debe hacer planes. Sin un plan. Nada puede salir mal”.

 

Como Uds habrán podido bien apreciar en esta frase, se trata de la anti planificación. Algo en lo que no ahondé cuando presenté la definición, es que las planificaciones suelen estar acompañadas de “acciones” y “mediciones de dichas acciones”. Por lo tanto, si yo quiero alcanzar un objetivo o un resultado final y lo hago concatenando una serie de acciones, dichas acciones serán susceptibles de ser medidas o evaluadas por su avance.

 

A favor de esta frase que les presenté… si no planifico, no tengo acciones que realizar y no tengo que frustrarme en caso de que la evaluación de esa acción me brinde un resultado por debajo de lo esperado.

 

Imagino… que el sentido de esta frase está un poco relacionado con “divertite. Eso es lo que más hace sentido. Eso es lo que te puede hacer más feliz”.

 

Pensémoslo un poco más y brindemos algunos ejemplos, y comencemos a dar cierre a esta charla.

 

Salís a correr. ¿Cuál es tu objetivo? Podés tener un objetivo enteramente deportivo: entrenarte para una próxima maratón. O también podés tener un objetivo enteramente recreativo: quiero correr para despejar la mente después de una larga y complicada semana. Para el objetivo deportivo… lo más probable es que sea conveniente una planificación. Corré tres veces por semana. No hagas los mismos ejercicios durante los tres días. Tené una alimentación que colabore con la actividad física. Para el objetivo reacreativo… lo más probable es que no sea necesaria tanta planificación. Si vos tenés ganas de correr para pensar en otra cosa que no sea el trabajo… ¿te vas a medir cuántas pulsaciones tenés por minuto? ¿vas a vestirte con la mejor ropa deportiva, de modo que no te lesiones? ¿vas a hacer pasadas a máxima velocidad para ganar aire? Es menos probable…

 

La pregunta que Uds seguramente se estén haciendo, habiendo llegado al final de esta nota es: ¿y entonces vos de cuál estás a favor? ¡De las dos! Muchas veces me dicen que yo quiero quedar bien con todos. Y es así… La respuesta es un gran DEPENDE. ¿por qué? Porque depende de cuál sea el objetivo, la necesidad o no de planificar. En algunas ocasiones (en muchas) es importante pensar qué va a suceder mañana y qué impacto va a tener lo que hago hoy en el mañana, pero en otras (donde se prioriza la distensión) es más importante divertirse y desconectarse de nuestro mundo de planificación.

 

¿y vos? ¿planificás o te divertís? ¿o planificás y te divertís?

 

¡Hasta la próxima!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario