sábado, 12 de septiembre de 2020

¿SOMOS SERES SOCIALES?

 Acá me tienen una vez más… un día después. Después me quejo de que se me acaban los temas inspiracionales sobre aquello de lo que podemos conversar. Ese será otro tema. Como siempre les digo, este es uno de los pocos momentos conmigo mismo y lo disfruto plenamente. Como habrán podido leer en algunas otras tantas de mis notas, no estoy plenamente a favor de evitar reuniones sociales en este APSO, por lo que después de mis clases de inglés y de almorzar, me junté con mis amigos y eso colaboró plenamente con el lindo humor que tengo ahora para traerles un nuevo tema sobre el que reflexionar. Aquí vamos.

 

El tema que vengo a traerles hoy, y probablemente un poco relacionado con el de ayer, es el de actividades, pero con gente. Soy una persona que particularmente organizó su 2020 para tener todos los días actividades por fuera del trabajo. Definí emprender una Maestría en Finanzas, realizar una actividad artística como teatro, colaborar en una materia de la facultad como ayudante de cátedra y tomar clases de inglés, para perfeccionar esta lengua tan necesaria en nuestras vidas. Todas estas actividades… se realizan en compañía de otras personas. ¿Qué quiere decir esto? No me puse como actividad leer un texto por semana sobre un tema de mi interés, actividad que tendría que hacer solo y compartiría tiempo conmigo mismo. Por el contrario, son todas actividades que se realizan en compañía de otras personas. ¿Ustedes qué actividades realizan en sus diarias? ¿Está mal organizar actividades en compañía de otras personas?

 

Recuerdo que, en la cursada de Derecho en la secundaria, la profesora traía el ejemplo de una película muy conocida por aquel momento: “Náufrago”. En ella, y sin ánimos de spoilear (aunque no vi la película), se hacía mención de que el ser humano es una persona naturalmente social, es decir, que necesita estar con otras personas para vivir. Sin embargo, este pensamiento que mostraba esa película tal vez quedó un poco bastante desactualizado en el tiempo. ¿Por qué? Mucha gente a través de redes sociales y, claro, en la vida en general “promociona” su fanatismo por independizarse, pasar tiempo solo/a, tener sus propios espacios y disfrutar de sus propias libertades. ¿Saben lo que siempre pensé sobre esto? En mi caso aún no tomé la definición de irme a vivir solo, pero siempre pienso que, el día que tome esa definición, voy a tener dos libertades principalmente muy marcadas. La primera de ellas, ligada a los cambios de humor que tenemos todos los seres humanos. Cuando estamos de mal humor, y queremos despejar la mente y salir a correr (yo me libero de esa manera) podría hacerlo a cualquier hora. Si quisiera, podría salir a correr a las 3 AM. ¿Por qué no? En la vida actual, uno vive con otras personas y tiene que respetar ciertas normas implícitas de convivencia. La segunda de ellas, ligada un tanto a la libertad individual. Tengo ganas de escuchar música a las 23 hrs “al palo”. O tengo ganas de hacer una fiesta con cinco amigos toda la noche con la música “al palo”. Medio imposible cuando tenés un espacio que compartís con otras personas. He aquí un argumento bastante a favor de generar espacios propios. Podría haber tantos otros… sólo definí mencionarles los que recurrentemente se encuentran en mi cabeza.

 

Sin embargo, no sólo se trata de irse a vivir solo… Fin de semana, se estrenó una película que me vuelve loco en el cine, pero que a tu círculo de amigos íntimo no le gusta para nada. ¿Y si vas solo? Viernes después de una intensa semana laboral tenés ganas de acercarte a un bar y tomar una birra para desconectarte y poner tu mente en blanco, pero ninguno de tus amigos íntimos está disponible ese día para acompañarte. ¿y si vas solo? Te morís por comer un asado de entraña que en tu casa nunca cocinan y conocés una “parrilla” en la que lo hacen intensamente exquisito, pero a ninguno de tus amigos les gusta ese corte de asado, prefieren inclinarse por lo tradicional. ¿y si vas solo? He aquí un argumento bastante a favor de hacer actividades en las que las disfrutes con vos mismo. ¿Qué les parece? En mi caso en particular, no sé a cuántos de ellos me animaría. Me gusta más ser la persona social que comparte tiempo con otras personas, pero no quiere decir que alguno de estos argumentos deje de ser válido.

 

Hace algunos días tuve una conversación (préstese atención a la calificación que voy a darle) con mi futura novia sobre este tema que les traigo hoy particularmente. Ella coincidió con la primera parte de generarse los espacios y libertades que cada uno nosotros necesitamos en nuestras vidas, pero “no tenés que ser tan exagerado” de pensar que irías a un cine solo, eso sería demasiado. Fíjense que estamos muy bien sintonizados. A los dos nos gusta pasar tiempo solos y tener nuestras propias libertades en nuestras actividades diarias, sin que el vínculo de pareja se convierta en un vínculo de dependencia.

 

Algo más que quería comentarles, en sincronía con finalizar la nota de hoy. Por lo general, cuando alguien que tenemos enfrente nos provoca muchas revoluciones, tendemos a tomar la definición de tirarnos a la pileta, si no nos conformamos con nuestra situación actual. Tirarse a la pileta implicaría tomar un riesgo de que pase o no pase cierta situación. Por lo general, del otro lado es bien recibido la toma de cierto peso de riesgo y la situación funciona, y el vínculo comienza a tomar forma. Ahora bien… ¿qué sucede si a las semanas/meses/ojalá no se conviertan en años, te das cuenta que la persona que elegiste que te acompañe en tu vida no está tan sintonizada con la definición de espacios y libertades que vos querés para vos? Te involucraste en un problema que tiene un solo final posible: darle fin a la relación. Todos los ejemplos que doy están inspirados en mi entorno en general y no son los únicos ejemplos posibles para estas situaciones.

 

¿cómo son Uds en sus vidas? ¿les gusta compartir espacio con otras personas o sólo quieren estar solos y que nadie los moleste? Siempre soy fanático de llevarlos a los dos opuestos. También pueden optar por la ancha (es realmente muy ancha) vereda del centro. Pueden estar a favor de un 50/50. Pero me voy a tener que enojar con alguno porque me dicen que intento quedar bien con todos y que así no se puede.

 

¡Hasta la próxima!

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