>Robots,
ordenadores y redes, conjunta o separadamente, han impregnado conductas
haciendo desaparecer trabajos y modelos de negocio.
Digitalización
y desempleo.
Las sinergias que se derivan del desarrollo de las ingenierías del software, robótica, telecomunicaciones y microelectrónica, han creado memorias más rápidas y baratas, mayor movilidad y presencia de la información, máquinas inteligentes que combinadas con otras ramas del conocimiento como la medicina o la climatología, por ejemplo, han generado todo un universo nuevo: el de la digitalización.
Un
universo que, como ocurriera en su día con la electricidad, embebe los hábitos
humanos y condiciona la cantidad y la calidad del empleo. Más que la
sustitución del hombre por la máquina, es la aparición de nuevos productos y
costumbres la que arrasa muchos empleos.
Mario
Draghi, presidente del Banco Central Europeo, en su conferencia en Jackson Hole
del pasado agosto sobre Desempleo en la
zona euro, no dedicó un minuto de la hora larga en la que intervino a
analizar los efectos sobre el mercado laboral de la tecnología. Draghi se
limitó a la tradicional relación entre política monetaria y empleo. Nuevamente,
en la reunión de Milán del Consejo Europeo, no se destinó presupuesto alguno
para ‘’medidas activas a favor del empleo’’.
La
Unión Europea no sabe hacia dónde dirigir sus recursos. De hecho, muchos se
preguntan si las línea de Investigación+Desarrollo que financia, acaban siendo
más productivas para las monopolísticas multinacionales digitales que para el
empleo europeo.
El
producto digital, sorprendentemente, reúne valor creciente y coste decreciente.
Es casi inagotable y está siempre disponible para personas y máquinas; tiene
una enorme capacidad de acumulación y crecimiento por su uso (el trabajo del
propio cliente lo expande, lo mejora y produce ganadores únicos en un mercado
cutos modelos de negocio sólo pueden comprenderse por su universalidad y
monopolio); y un coste marginal casi nulo de su reproducción.
Si
se elabora una relación de empleos que existan o puedan existir en breve; que
se ofrezcan en suelo español; y que estén sin ocupar a causa de la supuesta
falta de formación de millones de personas no empleadas o subempleadas que
tenemos. La lista es corta. La solución educativa ocupa al menos el tiempo de
una generación para dar resultados; no resuelve el nuevo orden entre
digitalización y empleo.
REFLEXIÓN
Como
Uds. podrán informarse en la nota en cuestión, el fenómeno de la digitalización
no es esperanzador para aquellos que no cuenten con una formación adecuada. Al
parecer y aunque la tecnología esté en la agenda del día hace unos cuantos
años, los funcionarios no le dedican ni un minuto de su tiempo en conferencias
y reuniones. La consecuencia del desinterés de ellos es la confusión y lentitud
al momento de aplicar políticas tendientes a revertir el creciente desempleo.
Si hacemos un rápido análisis de los productos tecnológico y máquinas
inteligentes, notamos que el costo de fabricarlas es día a día menor y el costo
marginal de su reproducción, casi nulo.
¿Cuál
es la solución? ‘’Crear empleos, la educación tardaría una generación en dar
resultados’’. Qué acto fallido, digo yo. El emplear a desempleados y
subempleados hará que las estadísticas den resultados positivos en breve pero no
habrá dado respuesta al problema estructural que es mayor cantidad de
producción tecnológica y mayor formación de personas que se ocupen de esta
área. La educación es muy necesaria, que los números sean agradables también.
Argentina
crea empleos a partir del plan ‘’Argentina trabaja’’. ¿Críticas? Que no se
controla que la persona tenga actividades durante toda su jornada laboral y que
gana el mismo sueldo que una persona que se formó. ¿Y la educación? En
Argentina la educación es pública y desde principios de 2013 los estudiantes
que cumplan con ciertos requisitos pueden ser beneficiarios del plan ‘’PROGRESAR’’.
¿Críticas? Que probablemente muchos de los que apliquen para recibir el plan,
lo tramiten exitosamente y no asistan a la universidad, dilapidando los $600
mensuales en actividades no educativas.
Claro
que siempre estoy dispuesto y a la espera de comentarios para debatir y refutar
mis opiniones.
Gentileza
EL PAÍS, martes 6 de enero de 2015.
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