martes, 13 de enero de 2015

El desempleo por educación de baja calidad, ¿futura realidad argentina?

>Robots, ordenadores y redes, conjunta o separadamente, han impregnado conductas haciendo desaparecer trabajos y modelos de negocio.


Digitalización y desempleo.

Las sinergias que se derivan del desarrollo de las ingenierías del software, robótica, telecomunicaciones y microelectrónica, han creado memorias más rápidas y baratas, mayor movilidad y presencia de la información, máquinas inteligentes que combinadas con otras ramas del conocimiento como la medicina o la climatología, por ejemplo, han generado todo un universo nuevo: el de la digitalización.

Un universo que, como ocurriera en su día con la electricidad, embebe los hábitos humanos y condiciona la cantidad y la calidad del empleo. Más que la sustitución del hombre por la máquina, es la aparición de nuevos productos y costumbres la que arrasa muchos empleos.

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, en su conferencia en Jackson Hole del pasado agosto sobre Desempleo en la zona euro, no dedicó un minuto de la hora larga en la que intervino a analizar los efectos sobre el mercado laboral de la tecnología. Draghi se limitó a la tradicional relación entre política monetaria y empleo. Nuevamente, en la reunión de Milán del Consejo Europeo, no se destinó presupuesto alguno para ‘’medidas activas a favor del empleo’’.

La Unión Europea no sabe hacia dónde dirigir sus recursos. De hecho, muchos se preguntan si las línea de Investigación+Desarrollo que financia, acaban siendo más productivas para las monopolísticas multinacionales digitales que para el empleo europeo.

El producto digital, sorprendentemente, reúne valor creciente y coste decreciente. Es casi inagotable y está siempre disponible para personas y máquinas; tiene una enorme capacidad de acumulación y crecimiento por su uso (el trabajo del propio cliente lo expande, lo mejora y produce ganadores únicos en un mercado cutos modelos de negocio sólo pueden comprenderse por su universalidad y monopolio); y un coste marginal casi nulo de su reproducción.

Si se elabora una relación de empleos que existan o puedan existir en breve; que se ofrezcan en suelo español; y que estén sin ocupar a causa de la supuesta falta de formación de millones de personas no empleadas o subempleadas que tenemos. La lista es corta. La solución educativa ocupa al menos el tiempo de una generación para dar resultados; no resuelve el nuevo orden entre digitalización y empleo.

REFLEXIÓN

Como Uds. podrán informarse en la nota en cuestión, el fenómeno de la digitalización no es esperanzador para aquellos que no cuenten con una formación adecuada. Al parecer y aunque la tecnología esté en la agenda del día hace unos cuantos años, los funcionarios no le dedican ni un minuto de su tiempo en conferencias y reuniones. La consecuencia del desinterés de ellos es la confusión y lentitud al momento de aplicar políticas tendientes a revertir el creciente desempleo. Si hacemos un rápido análisis de los productos tecnológico y máquinas inteligentes, notamos que el costo de fabricarlas es día a día menor y el costo marginal de su reproducción, casi nulo.

¿Cuál es la solución? ‘’Crear empleos, la educación tardaría una generación en dar resultados’’. Qué acto fallido, digo yo. El emplear a desempleados y subempleados hará que las estadísticas den resultados positivos en breve pero no habrá dado respuesta al problema estructural que es mayor cantidad de producción tecnológica y mayor formación de personas que se ocupen de esta área. La educación es muy necesaria, que los números sean agradables también.

Argentina crea empleos a partir del plan ‘’Argentina trabaja’’. ¿Críticas? Que no se controla que la persona tenga actividades durante toda su jornada laboral y que gana el mismo sueldo que una persona que se formó. ¿Y la educación? En Argentina la educación es pública y desde principios de 2013 los estudiantes que cumplan con ciertos requisitos pueden ser beneficiarios del plan ‘’PROGRESAR’’. ¿Críticas? Que probablemente muchos de los que apliquen para recibir el plan, lo tramiten exitosamente y no asistan a la universidad, dilapidando los $600 mensuales en actividades no educativas.

Claro que siempre estoy dispuesto y a la espera de comentarios para debatir y refutar mis opiniones.


Gentileza EL PAÍS, martes 6 de enero de 2015.

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