>El
día de hoy estuvo signado por la muerte de Alberto Nisman, ocurrida en las
últimas horas del domingo. En esta nota, la reflexión.
Nisman
fue un fiscal federal de nuestro país que muchos de nosotros lo habremos
comenzado a escuchar públicamente a través de los medios de comunicación la
semana pasada, el jueves pasado, por la denuncia perpetuada contra Cristina
Fernández y otros funcionarios.
Nisman
era el encargado de investigar sobre la causa AMIA, de la que en los últimos
años se firmó con Irán un memorándum que ayudaba a ‘’esclarecer’’ el caso.
Posteriormente a eso, nuestro país estableció relaciones comerciales. Las
críticas indicaban que un gobierno no podía hacer negocios con el principal
sospechoso por el atentado a la organización judía y que el memorándum con Irán
tenía contenido inconstitucional. Alberto había trabajado durante años en la
investigación de lo que pasó y la colaboración política para ello, e
interrumpió sus vacaciones para presentar las pruebas de una ‘’confabulación
terrorista’’ de CFK y allegados.
En
el día de la fecha se presentaría ante el Congreso para ampliar su declaración
en una audiencia que había solicitado el oficialismo se televisase. Para que
esto ocurriera, imaginarán Uds. la magnitud de la acusación que podría haber hecho
esta persona. Durante días anteriores, disertó en programas políticos y según
los periodistas que lo entrevistaron, se lo vio muy entusiasmado, muy seguro y
con muchas ganas de seguir adelante con lo que tantos años le había costado
conseguir.
Hoy todos
piensan ‘’mataron a Nisman’’ y las pruebas demuestran que no: su departamento
estaba cerrado desde adentro, el disparo salió de sus manos, era propietario de
armas por su seguridad. Y esto es así
porque nadie quiere creer en la hipótesis del suicidio: una hija próxima a
cumplir 15 años y un trabajo correcto por reflejar a un país. Entonces, todos
nos queremos convencer que el suicidio fue instigado. La presencia de Berni en
la escena del crimen antes de la llegada de la fiscal a cargo, Viviana Fein, es
intentendible.
Dicen
que en Francia encontraron a los terroristas de Charlie Hebdo en 48 hs. Acá
estoy seguro que van a pasar años. Porque así sucedió con Lapa, con Jorge Julio
López, con María Marta García Belsunce, con Cromañón, con el accidente de Once e
innumerables casos renombrados más. La justicia argentina es lenta, es
ineficiente, es corrupta. Fíjense que en Argentina, ya no confiamos en nada ni
en nadie.
Qué
vergüenza me da nuevamente aparecer en las noticias de todo el mundo para dar a
conocer este lamentable suceso que gana a favor de la corrupción. Qué vergüenza
me da que en las redes sociales los principales acusados sean funcionarios
públicos de alta jerarquía. Qué vergüenza me da este país. En alguna de las
anteriores notas reflexioné sobre por qué estábamos tan en contra del modelo
nacional y popular y de la década ganada, y mencioné que en este país era
necesario un mayor sentimiento de pertenencia, de patria. ¿Pertenencia a esto?
Qué equivocado estuve.





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