->Qué
bronca te da…
El
neoliberalismo fue una etapa de la historia argentina y de la historia
latinoamericana. También podría distinguirse como un período post-keynesiano,
en el cual y fruto del excesivo Gasto Público y de los acuciantes déficits fiscales que afloraban en los
gobiernos de turno, se decidió dar un giro abrupto en las políticas económicas
de las manos de sugerencias de organismos internacionales, gracias a las que se
resolvería este problema de Gasto, y retornaría a la senda de crecimiento por
Inversiones. Lamentablemente Argentina cumplió a rajatabla esas sugerencias del
Fondo Monetario Internacional y terminó como terminó. Ahora bien, respondamos
algunas preguntas.
¿Por
qué se suele tildar a los gobiernos neoliberales de los ’90 como ‘’vende patria’’? Justamente porque sus políticas
económicas fueron basadas en sugerencias de organismos externos que no conocían
la realidad económica y social del país. Luego, se supondría que la economía
debe adaptarse a las necesidades de las ‘’masas’’ y no sólo pensar en la lógica
de crecimiento y ganancia de capital.
¿Cuáles
eran las sugerencias que Argentina cumplió a rajatabla? Aquellas consignadas en
el Consenso de Washington, a ser: disciplina
fiscal, reordenamiento de prioridades en el Gasto Público, reforma tributaria,
liberalización de las tasas de interés, liberalización del comercio
internacional, liberalización de la inversión extranjera, tipo de cambio
competitivo, privatizaciones, desregulación y desprotección de los derechos de
propiedad.
Una
de las medidas que se aplicaron en los ’90 y que vuelven a tomar discusión en
la actualidad es la de tipo de cambio
competitivo. El tipo de cambio es el precio de las divisas. Las divisas son
las monedas extranjeras. Por lo tanto, tipo de cambio se refiere a cuántos
pesos nos son necesarios para comprar una unidad de moneda extranjera.
En
los ’90, se aplicó la convertibilidad. ¿Qué
era la convertibilidad? Un peso podía cambiarse por un dólar. Un peso debía
estar respaldado por un dólar de reservas en el Banco Central. ¿Qué se logró
con ello? Detener la galopante inflación que venía observándose desde los ’70.
Una fuerte estabilidad de precios. Por alrededor de 10 años, vos ibas al
supermercado y con el mismo sueldo comprabas la misma cantidad de bienes y
servicios. Gracias a esta convertibilidad, la Argentina tuvo algunos años de
fuerte crecimiento hasta que luego ese crecimiento se desaceleró. Ahora bien, ¿cuáles
son las recetas según la macroeconomía para retornar a la senda de crecimiento?
Devaluar (aumentar el tipo de cambio) o disminuir los precios internos.
Devaluar estaba imposibilitado por la ley de convertibilidad. Entonces,
comenzaron a disminuir los precios internos y se observó un fenómeno nunca
antes visto, la deflación (disminución generalizada y sostenida de los
precios). Como Uds podrán ir viendo. Las políticas debían ir actualizándose para
no perder efecto. Los organismos encargados de controlar que un peso esté
respaldado por un dólar no trabajaban en eso. El tipo de cambio pujaba al alza.
Cuando terminaron los gobiernos de Carlos Menem, ganó y tomó la presidencia
Fernando De la Rúa, quien aseguró que durante sus cuatro años de mandato un
peso sería igual a un dólar. Grave error. Más arriba mencionamos que este tipo
de cambio no estaba funcionando. Todos sabemos que las consecuencias de estas
políticas ‘’explotaron’’ en diciembre de 2001 con la mayor crisis económica,
financiera, política y social argentina. ¿Recuerdan el famoso ‘’cacerolazo’’?
Hablemos
un poco de coyuntura. El tipo de cambio
desde la famosa crisis de 2001 hasta la actualidad se devaluó cerca de un
1000%. Los precios, lejos de estar en un panorama estable, se encuentran año
tras año tendientes a la alza en un contexto que conocemos como inflacionario
(incremento generalizado y sostenido de precios). Argentina creció en
proporciones nunca antes vistas durante los gobiernos de Néstor Kirchner y
Cristina Fernández (primero). Luego, desde 2011, el contexto internacional nos
es desfavorable y la tendencia de crecimiento comenzó a desacelerarse. Dentro
del Frente para la Victoria, una porción de afiliados pensó que había que
mantener las políticas tal como estaban y continuar fomentando la política de
Gasto en una proporción mayor (en crisis, gastar más de lo que se recauda).
Mientras tanto, otra porción de afiliados tomó distancia y formó su propio
espacio político: el Frente Renovador (FR). ¿Qué piensa el FR? Que las
políticas sí debieron haberse actualizado disminuyendo el Gasto que se aplicaba
desde hacía 9 años y devaluar el tipo de cambio para que la economía fuera más
competitiva. Más competitiva es más barata frente al mundo. Nosotros podremos
recaudar más por exportaciones y, al mismo tiempo, importaremos menos porque
nos saldrá más caro.
Por
último, viendo esto desde un panorama
político Scioli-Macri-Massa. Scioli y Massa dicen que las devaluaciones
serán graduales. Macri dice que la devaluación ocurrirá de un momento a otro
para que la solución a los problemas estructurales no tenga que esperar más. El
problema es que las devaluaciones sin un plan económico que las ampare, tienen
fuertes impactos sociales. ¿Cuáles? En
Argentina, los aumentos del tipo de cambio repercuten directamente en precios
porque sabemos que los productos de nuestra economía responden a la moneda estable
dólar. ¿Qué sucede si los precios aumentan? Los salarios no van a aumentar, con
lo que el aumento de precios repercutiría directamente en un menor consumo de
bienes y servicios. Ese menor consumo lograría aminorar el exceso de demanda
galopante de estos últimos años, y retornaría a un contexto de estabilidad de
precios.
Si a
mí me preguntan, pienso que las ideas de Macri
están fuertemente ideadas en los mentores de los que fueron los economistas de
los ’90, como Carlos Melconian y Domingo Cavallo. Y ya sabemos cómo terminaron
estas políticas. No importa lo bien que pudimos haber estado por algunos años,
importa que ‘’si reconstruimos el Titanic y volvemos a hacer ese viaje
inaugural, no podemos ser tan bol**** de ir a chocar contra el mismo iceberg’’. Ahora bien, en cuanto a Massa pienso que tiene a excelentes economistas, que harían que
esta Argentina se actualice. ¿Qué quiero decir con ‘’que se actualice’’? Si vos
trabajabas hace 20 años, probablemente no usabas una computadora para tus
actividades diarias. Hoy, si no la sabés usar, no te insertás, me atrevo a
decir, en ningún puesto laboral. Esta es la lógica de actualizarse. No se puede
hacer lo mismo siempre porque no aprovechamos al máximo lo que podríamos hacer:
no somos útiles ni eficientes. Una política de Gasto que no fue aminorada, sino
que fue ampliada sólo termina en un lugar: en los acuciantes déficits fiscales que
comenzaban a verse desde los ’70 en Argentina. Y por eso surgen estas ideas
neoliberales y pensadas desde afuera que destruyen a la economía y al aparato
productivo de un país. ¿Qué pienso de Scioli?
A pesar de que intenta diferenciarse mucho de las políticas que se aplicaron en
los últimos doce años, continúa en el mismo partido político y eso lo
condiciona, a pesar de que muchos digan que Scioli será independiente. Si vos formas
parte de un grupo, no podés diferenciarte del todo porque te sacan a las
patadas.
Qué bronca te da…
Que
durante Alfonsín se ganaban 70 dólares y durante Menem, 2000 dólares. Entonces
estaba todo bien.
Que
durante Menem se compraba con el mismo sueldo siempre lo mismo, y ahora cada
vez menos. Entonces estaba todo bien.
Que
durante Menem se creció exorbitantemente, y ahora no se invierte para que el
país crezca. Entonces estaba todo bien.
Que
durante Menem se respondía a los intereses del sector empresarial, y ahora sólo
les importa subsidiar a ‘’los negros’’. Entonces estaba todo bien.
Todos
estos puntos sin pensar que durante ese ‘’todo estaba bien’’, y luego de
algunos años, Argentina tuvo un 50% de desempleo, un 25% de pobreza, un 300% de
devaluación, un presidente que no pudo hacerse cargo del país y renunció
abandonando su puesto de trabajo en helicóptero, una retención de los depósitos
bancarios en pesos y el ‘’robo’’ de los depósitos bancarios en dólares, para
solventar los pagos de la deuda externa. Millones de personas cagán**** de
hambre en las calles y sin poder insertarse al ámbito laboral. Por lo menos
ahora la gente se ca** menos de hambre y puede insertarse al ámbito laboral,
gracias a planes y subsidios que se aplicaron, discutidos y criticados
fervientemente. Podemos estar seguros que esta Argentina nunca más volverá a
visualizar esas cifras atormentadoras que vivió en carne propia en 2001. Nunca más.
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