jueves, 25 de junio de 2020

¿LOS OPUESTOS SE ATRAEN?


Lean el tremendo arranque de este nuevo posteo. Muchos me dicen que mis palabras registradas son “tremendo” y “sensacional”. Qué palabras robustas. La nota de hoy es para debatir esos temas e ideas que a veces quedan haciendo un “review” constante en vuestras cabezas. Imagino que muchas veces les habrá pasado que escucharon un nuevo tema musical, leyeron unas líneas de sus libros preferidos, vieron a sus actores favoritos en alguna película o escucharon a un periodista por televisión. En alguno de esos momentos retuvieron alguna palabra o frase que siempre queda resonando durante algunos minutos, algunos días o, aún más, como aprendizaje de vida.


Una de estas cosas, de las que probablemente hayan escuchado por primera vez allá por sus cursadas en la escuela primaria (¡qué chiquitos!) es la frase súper conocida que coloqué en el titular de mi posteo: “los opuestos se atraen”. Y quiero traer esta frase tan utilizada para debatir con Uds: ¿qué tan verídica creen que es esa frase?


Porque yo les cuento que, desde mi humilde punto de vista, pienso que esa frase poco tiene de cierto. Y debo admitir también que muchas veces quise hacer uso de ella para justificarme después de una pelea, o después de algo que no me gustaba tanto. Sea de quien fuere. De mis amigos. De mi expareja. De mis conocidos.  Uno suele justificarse con esta frase cuando algo no está bien, o cuando algo de lo que hizo alguien no le gustó. Pero esto no debería ser tan así. Es algo parecido a la otra frase, pura mentira para mí también: “los que se pelean, se aman”. ¿Estás seguro? ¿Creés que las peleas constantes realmente representan una señal de amor? Nada más lejos de la realidad.


Voy a comenzar a dar algunos ejemplos concretos de por qué creo que los opuestos NO se atraen. Allá vamos.


Imaginate vos. Sos una persona que después de muchos años abstraído por un modelo de ser conservador, se anima a salir de “la caja” y descubre el mundo. Descubre que es más lindo estar fuera de la caja y acompañado. Acompañado de gente. Acompañado de amigos. Acompañado de conocidos. Te gusta estar en constante interacción con gente. No podés no estar con gente. Querés socializar. Te gusta hablar. Te gusta escuchar. Te gusta que te escuchen. Necesitás a muchos. Necesitás mantenerte ocupado.



Ahora pensá en una persona que sea totalmente contraria a todo lo que describí en el párrafo anterior. Sigo el modelo conservador y me gusta no estar con gente o estar con poca gente. Lo mínimo indispensable. ¿Te atraería esa persona? Respuesta abierta.



Imaginate vos. Querés tomar las riendas de tu camino independiente. Querés ser tu propio jefe. Querés viajar. Querés conocer otros países y otras culturas. Querés ser un “risk taker” (me disculpo por tanta terminología en Inglés). Querés estar allá arriba y superarte todo el tiempo. No tiene discusión cualquier otra cosa que no se corresponda con ese modo de ver las cosas.



Ahora pensá en una persona que sea totalmente contraria a lo que describí en el párrafo anterior. Tengo muchas ganas de poder conseguir un trabajo y de poder recibir mi primer sueldo. Me gusta las escapadas a lugares cercanos. Me conformo con poder comer, comprarme ropa, salir los fines de semana y poder tomarme unas vacaciones austeras. No quiero ser el mejor. ¿Te atraería esa persona? Respuesta abierta.



Imaginate vos. Te encanta estar con gente. Conocés a mucha gente. Sos una persona tan prolija con tus grupos de amigos que no querés descuidar a ninguno. Querés quedar bien con todos. Querés verlos a todos. Querés quererlos a todos. Querés que todos te quieran. Querés significar algo, aunque sea mínimo en la vida de la otra persona. Querés abarcar todo.



Ahora pensá en una persona que le gusta la gente, lo mínimo indispensable. Que sólo quiere estar con esas personas que conoce desde hace muchos años. Las conoce de pies a cabeza. Los mira y sabe lo que les pasa. Sabe cómo hacerlos reír. Sabe cómo ayudarlos cuando están mal. Es recíproco. Como sólo le gusta lo mínimo indispensable, cuando está en tiempo ocioso le gusta hablarte. Te habla todo el tiempo. Te manda mensajes todo el tiempo. Quiere atención plena todo el tiempo. ¿Te atraería esa persona? Respuesta abierta.


Quiero que te quedes después de leer esta nota con tres líneas principales:


-Si sos una persona sociable, ¿te atraería otra que no lo es?

-Si sos una persona que quiere volar, ¿te atraería otra persona que está bien sin demasiados cambios?

-Si sos una persona que le gusta disfrutar momentos, ¿te atraería otra persona que irrumpe en esos momentos, insistiendo para tener atención?


¿Es una frase armada la de los opuestos se atraen? RE. ¿y la de los que se pelean se aman? TAMBIÉN.


No malinterpreten cualquier cosa. No quiero convencerlos de que tienen que salir con una persona que tenga la misma locura que Uds. Que les gusten “a rajatabla” las mismas cosas que a Uds. Que tenga los mismos horarios que Uds. Que viva igual que Uds. Que escuche la misma música que Uds.


Sí quiero convencerlos de que las frases, en algunos casos, dejan muchas cosas que desear porque, claro está, que las dos que les mencioné hace un rato son unas súper “frases armadas”. No debo ser una persona que dedique tiempo a investigar a fondo estas cosas, pero no estaría de más si alguien quiere compartirme quién empezó a decir esas frases. Me gustaría que me cuenten cuándo fue la primera vez que las escucharon. Qué sintieron. Qué se dieron cuenta de esas frases con el transcurso del tiempo. Por lo general, solemos dejar resonando en nuestras cabezas frases durante mucho tiempo. Buscándoles significado. Muchas veces ese significado llega. Algunas otras veces no llega y de descarta como otra frase olvidada.


Sé cauto y ojo con creerte todo lo que se suele decir por ahí.


Tengo muchas cosas más para contarte, y espero estés ahí.


Hasta la próxima!

miércoles, 24 de junio de 2020

TE CONOCÍ EN TEATRO


¿Te acordás de cuando sos pequeño y te preguntan constantemente qué querés ser cuando seas grande? Los chicos suelen responder esas profesiones que ven con mucho entusiasmo en la calle: policía, bombero, médico. En mi caso, yo la tenía muy claro: quería ser actriz. Quería ser la protagonista de las novelas para pre-adolescentes que miraba por televisión. Quería ser Mariana Espósito. Quería ser Candela Vetrano. Quería ser Emilia Attias. Quería ser Florencia Bertotti. No todo es color de rosas… esos grandes sueños que tenés e imaginás cuando sos pequeño y estás en la bella etapa de experimentación, en muchos casos se esfuman con un comentario negativo de otra persona. En mi casa me decían: sos muy alta, no servís para actuar. A veces esos comentarios reiterativos resultan ser determinantes y dejás ese gran sueño de cuando eras pequeño postergado. La vida me llevó a estudiar marketing, pero lo mejor de ese gran sueño estaba por comenzar a fines de marzo 2019.


A fines de marzo 2019 durante esos vagajes mentales tomé la definición de volver a estudiar inglés. En un primer momento, no definía demasiado dónde estudiar, pero decidí hacerlo cerca de casa. ¿Qué mejor que levantarse tempranito un sábado, hervir el agua, ponerla en el termo y caminar unas pocas cuadras hasta Agronomía para arrancar el día bien arriba aprendiendo un idioma que hoy (literalmente) me di cuenta que me sirve de tanto. Y empecé… leí a qué aula había que entrar, hice un paneo previo muy rápido de quiénes estaban y me senté al lado de una chica que tenía termo en mano (el primer día estuve floja y no lo llevé conmigo). Aunque meses después le iba a tener un poco de pánico a algunos de esa cursada (D), me motivaba que se pudiera conversar tanto como nunca antes había podido experimentar en una clase de ese idioma. Era algo así como estar en Inglaterra, pero en Agronomía. La sensación es totalmente distinta, pero por lo menos Agronomía tiene parque y se disfruta del sol.


Meses después y hacia la segunda parte de la cursada, descubrí junto a mis compañeros de cursada que D era actor. Con mucho entusiasmo nos lo contó e invitó a que fuéramos a ver su obra. Esa noche en un pequeño teatro de barrio estábamos un montón de quienes fuimos invitados. Después tocó volver a los sábados… y ese gran sueño que en algún momento de mi época adolescente supo estar, comenzaba a tomar forma. A mi lado se sentaba un chico un poco raro, pero que parecía simpático (me contagiaban sus carcajadas). Me empezó a preguntar cuándo empezábamos teatro y que quería que su proyecto del año que viene fuera artístico. ¿Qué le pasaba, no? Si apenas me conocía. ¿Cómo sabía que mi gran sueño era actuar? Imagino que, motivada en que ese sueño algún día iba a suceder, dejé que me hable más y acepté salidas con mis compañeros de Inglés, en las que él también estaba. Una noche en un after, entramos a Mercado Pago y realizamos la reserva de vacante en un lugar que encontramos por Instagram: “teatro creativo”.


Cuando era chiquita tenía muchas ganas, pero… ¿qué tan divertido iba a resultar ahora? Me anoté en un curso intensivo para hacerla “corta”. Si no me convence, lo dejo. Estaba convencida que sólo lo hacía para conocer gente nueva. ¿Quién te dice que alguien no puede encontrar el amor en teatro? Mírenla a Celeste. Llegué aquel primer martes, después de bajarme del 105 y caminar algunas cuadras hasta Callao y Corrientes. Me hicieron participar de un mate creativo. Para conocernos. Fui una de las primeras en llegar. Con el pasar de los minutos iba sonando el timbre e iba entrando más y más gente. Por suerte éramos muchos. Muchos con los que poder hacer amigos nuevos, pero ninguno que me fuera a parecer “el amor para mí”. Nada estaba perdido… sobre el final del mate creativo sonó el timbre una vez más. Última oportunidad. Entró una chica con rulos. Miré hacia otro lado, desesperanzada, pero atrás estaba él: alto, remera blanca, de buen comer, con barbita, carilindo. Todo lo que yo quería para mí. Me generaba muchas revoluciones. Pero… ¿cómo iba a hacer para decirle? Primero se los conté a las dos personas que decidieron acompañarme en esta nueva actividad. Me tildaron de loca. Te gusta el gordito.


Las últimas dos clases hicimos after-drama classes. Y tenía que mostrarle interés. Así que me senté al lado de él, siempre. La última vez me sentí triste porque veía que me miraba, pero que no le pasaba lo mismo conmigo. ¿Me habían pasado tantas cosas, en tan poco tiempo, y ya me estaba lastimando? Tal vez era momento de pensar en otro chico y seguir adelante. Aunque eso no me iba a durar mucho tiempo. No puedo soltar tan rápido a las personas que me gustan.


A fines de marzo, mi amiguito de teatro me invitó a un bar hopping furioso de un amigo suyo. ¿Desde cuándo me estaba sumando a estos momentos con gente que no conocía? Por suerte estaba J, que sabía de mi historia con el chico de teatro. Me dio un amuleto de la buena suerte. Dijo que ella lo usó en muchas de sus salidas y que tuvo éxito. No estaba muy segura de que fuera a funcionar, pero decidí confiar en ella. Creo que la confianza de esa noche me motivó a considerarla mi amiga. Los bar hopping, como todos Uds saben, terminan en un boliche. Creo que mi amigo de teatro estaba un poco en pedo. Le gusta un poco la fiesta. Cuando agarra su teléfono en pedo puede hacer estragos, pero yo sé que lo hace feliz. ¿Adivinen lo que hizo? Le mandó ubicación al que me gustaba. ¿y saben qué hizo el que me gustaba? Vino. A fin de cuentas, tal vez también le gustaba un poco, aunque yo no lo pensaba.


Esa noche tenía que ser LA noche. Tenía que decirle lo que me pasaba y no tenía que importarme si él se daba media vuelta y se iba. Se lo dije. Me respondió que él también. Se acercó. Me agarró de la cintura. Y me besó intensamente. ¿Estaría en un sueño? ¿Empezar teatro y encontrar a un potencial novio? Ya era mucho.


Después del boliche, nos seguimos hablando y me propuso vernos. Fue en Antares Devoto. Los bares son espacios tan lindos que, cuando se hace la hora del boliche, quieren cerrar. Así que tuvimos que salir y me acompañó a casa. No esperaba menos a esas horas de la noche. Cuando llegamos a la puerta de mi departamento, se acercó, me sonrió, dijo que estaba muy linda y comenzó a besar. Sus besos eran tan intensos que provocaban un lento caminar hacia atrás. Hasta que llegamos a una pared, que estaba junto a la puerta del departamento. Creo que ya lo conocía lo suficiente como para invitarlo a subir y que conozca mi depi.


Me había mudado hace poco, así que no había vecinos en el edificio aún. Los besos con él seguían extendiéndose hasta llegar al depi. En el pallier, en el ascensor y hasta entre dos columnas. Me divertía y gustaba que tuviera tanta intensidad. Me asustaba un poco lo que podía llegar a pasar, pero ya le había abierto las puertas. Estaba en mi depi. Caminamos hacia la mitad del ambiente. Me puso de vuelta contra la pared. Me siguió besando. Colocó sus manos en mi cintura. Sentí que mi remera comenzaba a subir. Todo estaba por suceder…


Continuará…



jueves, 18 de junio de 2020

¿HAY AMOR EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES?

Nueva edición! 

Nos estamos encontrando más seguido de lo que inicialmente pensé para este blog.

Les comparto una nota que no es propia, pero que me resultó muy sentida y espero que a Uds les suceda lo mismo. 

Claro que me pondría muy contento puedan contarme qué sensaciones tienen luego de su lectura. 

Allá vamos.


Muchísimas veces me pongo a pensar un montón de cosas. Por lo general, cuanto más tarde es, más las pienso. 

A la noche, dicen, que la cabeza comienza a trabajar más, a pensar qué cosas nos harían bien, que cosas son las que queremos.

Imaginémonos que, encima, ya hubo 90 días en los que estuvimos encerrados en nuestras casas. En nuestras habitaciones, nuestros submundos. En nuestro escritorio o en nuestra cama, universos. Creo que cuanto más pasan las horas en las que pensamos, mayor es lo que uno espera de sí mismo el día de mañana.

Y pienso, como estoy ahora, con mis tantos años? Estoy bien. Quisiera tener cosas que no tengo, pero valoro las que sí tengo, sobre todo las que conseguí por mi cuenta. 

Como me veo en 5 años? Como me veo en 10 años? Como me veo en 20 años? Y en 50?

Nunca te lo preguntaste? Terminando el secundario, mi director me hizo esa pregunta, en una reunión que tuvimos. Y me quedó grabado, de hace varios años ya. De hecho, todavía guardo esa carta, donde me lo pregunta por escrito, para que lo reflexione.

¿Como me veo en 5 años?

Más profesional que ahora, con más experiencia en el laburo, llevándome a todos por delante, sobresaliendo, independiente. Pero en aspectos más puntuales, similar. Entiendo cómo funcionan las cosas. Y no sé qué es lo que querré en 5 años, ni cómo ni dónde estaré.

A veces, en cumpleaños, afters o lo que sea, con varias birras de por-medio, mis amigxs y sus respectivas parejas suelen preguntarme ¿Y vos, cuándo traes a una pareja?

Yo también me hago esa pregunta. Muchas veces. 

Atrás de esta pregunta, viene el ¿quiero tener una?

Y luego, viene otra: ¿quiero una relación como son las relaciones de hoy?

A vos que me estás leyendo, nunca te lo preguntaste?

Apuesto lo que quieras a que en algún momento desde que empezaste a leerme, te identificaste, en algún punto. Creo que a todxs nos pasa. Es…. Normal….Supongo.

Celular. Internet. Redes sociales. Whatsapp. Instagram. Twitter. Exposición constante. Todos saben de mi vida, pero no me conocen. Ves 3 fotos de mierda en instagram, 

Y ya sabes que estudio, sabes de qué trabajo, sabes donde vivo, sabes la edad que tengo y si tengo auto. Ya me conocés. Sin siquiera preguntarme nada. Sin conocerme la voz

Ya me conoces.

Tomamos una birra, venis a mi casa y vamos a coger. “Intimidad”, ponele.

Para mí, eso no es conocer a alguien. Eso no es tener intimidad con otra persona.

Cuantas veces tuvimos sexo con desconocidos? Pensamos que a cuantas más personas nos cogemos, o cuanto mas grande somos, somos mejores que el otro.

Pero cuántas veces no fue lo que esperábamos con alguien que “conocíamos” un poco más? Y no hablo de coger. Hablo de la persona, a la que ya crees conocer.

Yo, personalmente, no sé si quiero eso. Eso que, para mi, es tan básico. 

Una época en la que, con un mensaje, ya estás hablando con una mina, o con un flaco, que están en pareja, y que no les importa. Donde no hay valores, donde no se respeta al otro, donde no hay intimidad.

Entonces qué es la intimidad? Yo creo que la intimidad va por otro lado. Creo que es otra cosa. Y creo que cada vez, existe menos. 

Quizás yo deba encontrar a una persona, con la que pueda ser íntima conmigo, y yo también con esa persona.

Sinceramente no sé si la encontraré. Ni tampoco si la estoy buscando, o esperando.

Todos nosotros tenemos un modelo de pareja ideal, al cual estamos aferradísimos, y con el cual pensamos en nuestra cama o en nuestro escritorio.

Y también creo que hay muchas veces en las que no salimos de nuestra estructura, por miedo a que nos lastimen. Cuántas veces nos lastimaron? Muchisimas, seguramente. Y cuantas veces mas nos van a volver a lastimar? Ojala que ninguna.
Será que nos mostramos de una forma en la que no puedan lastimarnos? Muchísima gente seguro lo hace. Y me incluyo. Usamos máscaras para con los demás?
Pero, aveces pienso. Vale la pena?

Que es lo único que logré hasta ahora con eso?

Que en los afters que mencioné, establezca charla con alguna persona. Me pase el numero, o el instagram. Hablamos. Salimos. Tenemos sexo. Y chau.

Que en los boliches conozca a alguien, chapemos. Me pasa el numero o el instagram. Hablamos. 
Salimos. Cogemos. Y Chau.

Y en el laburo.

Y en la facultad.

Y así. Todo el tiempo.

Todos quisiéramos que nos quieran exactamente de la misma forma en la que nosotros estamos dispuestos a querer. Todos pensamos como piensa la otra persona.

Y, para mi, ahí le pifiamos. Porque nosotros somos nosotros.

Y la otra persona, es la otra persona.

Y que es la intimidad?

Para mi, una ejemplo serian esas charlas profundas, que no tenemos con cualquiera.

Es entenderte con solo mirarte, o con hacer alguna mueca. Es estar una noche juntos, mirando las estrellas, o el techo, sin la necesidad de tener sexo. Es saber qué le pasa.
Es decir lo que te pasa, lo que sentís. Es darle su espacio, y tener el propio, pero sentirse  acompañado. Es tener confianza. Es que no haya otra persona entre los dos. 
Una conexión de a dos. No necesitarte para nada. Pero quererte para todo.

Algun dia, quisiera tener algo así. Algo que sea nuestro. Algo que nadie más entienda.

Para mi, eso es la intimidad. Algo que, cada vez, está más devaluado.

No creo que esté mal querer esto

A veces pienso que nací en una época incorrecta.

A veces creo que debería borrarme de todas las redes sociales, y conocer a la persona que me interesa, en persona. Hablar en persona. Dar lugar a conocer. Romper con todo.
Ojalá algún día aparezca alguien que se anime a sacarse esa máscara conmigo.
Quizás, termine llevando a esa persona a una de esas reuniones, donde me preguntan cuando llevaré a alguien, para subir todos una foto a instagram. O, quizás, me saque la máscara y me quede en mi casa con esa persona. Hablando, tomando un café, planeando viajes, escuchando música, mirando fotos de hace 10 años, y experimentando lo que es la intimidad plena con alguien.

Nos vemos en la próxima!

miércoles, 17 de junio de 2020

¿EXPRESAR O REPRIMIR?


Hoy quiero conversar con Uds sobre un tema que siempre deja mucho de qué hablar… el amor. Para los fanáticos que siempre googlean de dónde proviene la palabra amor: si del latín, del griego o de lo que fuere, les dejo la tarea habitual de averiguarlo a través de esas redes.


Vamos a comenzar charlando sobre compatibilidad.


De lo más importante es saber QUÉ QUERÉS. Y esta última pregunta no sólo te servirá en el amor, sino que aplica a lo académico, a lo profesional y a la vida. Es importante saber qué queremos para nosotros y si en ese camino que probablemente definamos emprender, nos será necesario estar acompañados por alguien o algo más.


¿Algo más? Sí. ¿Sabés por qué? Porque el amor no es necesariamente lo tenés que sentir cuando estás junto a una persona. También lo podés sentir cuando tenés una mascota. O cuando estás tomando una cerveza. O dibujando. O, por qué no, escribiendo unas líneas como lo estoy haciendo ahora. No saben lo que disfruto plenamente cuando me convoco a escribir sobre alguna nota o cuando tomo la decisión de hacer un vivo de Instagram. ¡Me vuelvo loco!


Y en esa búsqueda de qué es lo que querés hay una frase bastante trillada. Esa que dice LOS OPUESTOS SE ATRAEN. ¿y qué tan cierta es esa frase? ¿quieren que les diga la verdad de lo que pienso? Para mí la respuesta es DEPENDE. ¿por qué? Imaginate que a vos te guste irte de vacaciones al exterior y a la persona que definís te acompañe le dé miedo viajar en avión/crucero. O imagínate que a vos te guste hacer salidas verdes y tomar mates en la plaza y la otra persona sea de lo más fanática en salidas nocturnas a bares y bailar. Son dos ejemplos muy sencillos, pero así podrían existir muchos otros. Es muy relativo que los opuestos se atraigan así como lo dice la frase feliz que alguna vez escuchamos y seguramente naturalizamos (ya escribí en notas anteriores sobre la naturalidad de las cosas). ¿Vos qué opinás?


En una breve síntesis, la COMPATIBILIDAD es ese efecto que vos sentís de “creo que estoy enganchado mal (hasta las manos) con cierta persona”. También podría ser algo así como: “esta persona es justo lo que yo estaba esperando para mí/lo que yo necesitaba”. Esta última frase es también bastante relativa, ¿no? ¿Y sabés qué? Te puede salir muy bien, pero también te puede salir muy mal. En una próxima nota les voy a contar de una situación, con lujos de detalles, que salió por debajo de las expectativas. Es como definir la situación de que arrancó muy bien, generó mucha expectativa, pero se cayó en picada así como los aviones que “entran en pérdida”.


También quería que conversemos sobre un tema que “me rompe mucho las pelotas”: ¿saben cuál es? Las excusas perfectas para decirte que no PORQUE SOS MUY CHICO o PORQUE SOS MUY GRANDE. La diferencia de edad.


“Vos porque sos muy joven”- me dijeron hace algunos días. O “¡disfrute la juventud usted!”-queriéndola arreglar.


Tal vez acá les voy a escribir desde la inexperiencia y claro que este blog está siempre abierto a recibir comentarios para discutir todo lo que se escribe… por lo menos lo escribimos.


En mi caso tengo 24 años recién cumplidos. Vamos a, ponele, dar ejemplos con más/menos tres años. ¿Qué tan malo puede ser “tener ganas” de salir con una persona que tiene 21 años?  ¿Qué tan malo puede ser tener ganas (nótese que aquí no están las comillas) de salir con una persona que tiene 27 años?


¿Qué impedimentos, ficticios a mi entender, podrían llegar a presentarse en tu camino? No quiero una relación estable. Se comporta como un pendejo y es un inmaduro. Las mujeres sólo salen con más grandes. Los hombres sólo salen con más chicas. Todavía no trabaja y no comprende plenamente la situación. Es virgen, no quiero ser su primera relación. Y esta es la peor… debe ser muy malo/a en la cama.


¿Se dieron cuenta que todas esas frases de arriba contienen un alto valor de prejuzgamiento que es tremendo? Si hay algo que aprendí (y me llevó muchos años aprender) es a no formar pensamientos sin hablar con una persona. Solía ser alguien que le gustaba (y era una actividad muy frecuente) observar a la gente y comenzar seguidamente a suponer rasgos de su personalidad, historias de su vida, personas que le podían llegar a gustar y cómo me iba a caer si alguna vez me tocaba entablar algún tipo de conversación con esa persona. Por suerte, en el ámbito académico, muchas veces estas conversaciones tuvieron que hacerse realidad. ¿y saben qué? En ningún caso, ninguna de las predicciones que tenía presentes en mi cabeza funcionaban. Pues claro… se trataba de prejuzgamientos que no eran necesarios. Más fácil hablarle a la persona, ¿no? Total siempre podamos hacer compañeros de vida nuevos, aunque no tengamos que trabajar directamente con ellos.


Me gustaría que se queden con tres cosas luego de haber leído estas líneas:


La primera: PENSÁ LO QUE QUERÉS, en todos los ámbitos. Esto se parece a las reflexiones de ese famoso libro “el secreto”, pero allá vamos: cuando vos sabés lo que querés, lo transmitís, lo gestionás, el otro lo sabe y puede darte una mano, las chances de que no vaya a suceder son casi nulas.


La segunda: fíjate si le vas hacer caso a la frase trillada o, en verdad, vas a esperar a alguien COMPATIBLE. Acordate: compatible es esa persona con la que esperás que más o menos vas a poder llevarte bien. Es muy importante hacer este ejercicio para no hacerte mal.


La tercera, sobre esas famosas diferencias de edad (que me rompen mucho las pelotas): si te gusta una más grande, DECÍSELO. No hay más desesperado momento en el que le decís a tu corazoncito galopante que pare, que vamos más lento, porque querés esperar un poco más.


¡Nos vemos en el próximo!



lunes, 15 de junio de 2020

CORONACUMPLEAÑOS


Luego de un largo tiempo en el que no me paso por aquí… vuelvo a escribirles.


Hoy es el día 88 del aislamiento social, preventivo y obligatorio del que les comenté en otros posteos. Va acá la pregunta “posta”: cuando veían por noticieros/periódicos las novedades de contagios y fallecimientos en Italia y España, ¿se imaginaban que en Argentina iba a llegar y que se iba a tomar una decisión tan “invasiva” de extender continuamente la cuarentena indefinidamente? ¿Qué se les pasó por la cabeza cuando en sus trabajos les dijeron “vamos a hacer prevención, desde mañana hacés teletrabajo o home office”?


Supongo que las personas no pueden imaginarse y verse concretamente en situaciones en las que todavía han tenido ningún tipo de experiencia, ¿qué pensás? Por ejemplo… un niño de tres o cuatro años al que los padres le explican que pronto va a comenzar el jardín de infantes, que va a conocer a muchos otros nenes y nenas y que va a aprender un montón y que se va a divertir a pleno. ¿Puede imaginárselo y verse concretamente? O un estudiante de nivel secundario que está en sus últimos años de cursada y le indican que pronto deberá definir su vocación y que tendrá que empezar a tomar decisiones que sólo dependen de su persona. ¿Puede imaginárselo y verse concretamente? Claro que nunca tenemos que decir que nunca y siempre tenemos que estar predispuestos y apostar muchas fichas por el sí, pero todas estas actividades de pensamiento requieren un nivel de complejidad no apto para cualquiera.


En mi caso particular… tenía idea (y creía realmente eso) que la cuarentena iba a durar no más de quince días. De hecho, ¿recuerdan esas palabras de Alberto en las que decía “vamos a parar la Argentina por dos semanas”? Esas dos semanas se iban a transformar en unas cuantas semanas más… Sin embargo, tal vez tenemos la idea de que a fines de junio ya se termina. Otra vez las dificultades para continuar imaginándolo.


Desde que comenzó este aislamiento social, preventivo y obligatorio hubo muchos días. Algunos de ellos de nuevos contagios, otros de lamentables fallecimientos y otros de cumpleaños. Mucha gente que festejó un nuevo año de vida (aunque está el divertido chiste en redes de que no se computa) y que lo tuvo que hacer de un modo distinto.


En esta cuarentena tuvimos una agraciada oportunidad de aprendizaje y aprendimos a conectarnos más. ¿Cuántos de ustedes antes de la cuarentena hacían un after office por Zoom? ¿cuántos de ustedes hacían un Google Meet para jugar al Pictionary? ¿cuántos de ustedes hacían extensas videollamadas de Whatsapp? Acabo de cortar hace algunos minutos una videollamada de Whatsapp que tuvo una duración de 3 horas 3 minutos. Duración feliz, no me quejo. En esto, ¿podíamos imaginarnos y vernos concretamente?


En la pre-cuarentena, cuando una persona cumplía años había que pensar qué regalo podía encajar mejor con su personalidad, qué era lo que más necesitaba, dónde lo compro y si le va a gustar. En la cuarentena, nos descargamos una aplicación, elegimos lo que más creemos que le puede llegar a gustar a la otra persona y lo recibe súper rápido en su domicilio. Llámese Rappi, Glovo, Pedidos Ya, Uber Eats. Aunque debo decir que algunas aplicaciones discriminan un tanto al Gran Buenos Aires (algunos vivimos aquí y no tenemos el privilegio de ser área de cobertura geográfica). ¿Podíamos imaginarnos y vernos concretamente?


Ayer fue mi cumpleaños… y debo decirles que me sentí muy mimado: muchos me escribieron, muchos me llamaron, y algunos otros (les agradezco enormemente) tuvieron la delicadeza de enviarme obsequios: recibí un helado tremendo y unos tragos increíbles.


De esta etapa surgen grandes ganadores… proveedoras de conexión online, servicios de delivery y, ¿saben quiénes también? Toda la gente que supo interpretar el cambio: aquellos que salieron a fabricar barbijos caseros o quienes supieron que no se puede salir a comprar regalos y construyen cajas de regalo a medida. Son los fuertes ganadores de esta cuarentena…


Quiero que se queden con dos cosas de estas líneas que me decidí escribir hace unas tres horas y que estoy finalizando a las 01:21 del 16/6.


La primera, hay muchas cosas que aún no nos estamos imaginando. ¿Qué ventajas podríamos sacar si nos las imaginamos y empezamos a construir en función de ellas? No apto para quienes no quieran animarse a los riesgos. ¡Qué desafío! Serán los grandes ganadores de la nueva normalidad que está por venir.


La segunda y más importante. Hoy leí un tweet que surgió en una publicación de Instagram de una de mis seguidoras. Decía esto: “¿NO LES PASA QUE ESTÁN RAROS? COMO QUE ESTÁ TODO BIEN… PERO A LA VEZ NO”. ¿Y saben qué? ¡Nada más lejos de la realidad! Yo me siento así… pero que no decaiga.


¡Sigamos juntos! Hasta la próxima