jueves, 25 de junio de 2020

¿LOS OPUESTOS SE ATRAEN?


Lean el tremendo arranque de este nuevo posteo. Muchos me dicen que mis palabras registradas son “tremendo” y “sensacional”. Qué palabras robustas. La nota de hoy es para debatir esos temas e ideas que a veces quedan haciendo un “review” constante en vuestras cabezas. Imagino que muchas veces les habrá pasado que escucharon un nuevo tema musical, leyeron unas líneas de sus libros preferidos, vieron a sus actores favoritos en alguna película o escucharon a un periodista por televisión. En alguno de esos momentos retuvieron alguna palabra o frase que siempre queda resonando durante algunos minutos, algunos días o, aún más, como aprendizaje de vida.


Una de estas cosas, de las que probablemente hayan escuchado por primera vez allá por sus cursadas en la escuela primaria (¡qué chiquitos!) es la frase súper conocida que coloqué en el titular de mi posteo: “los opuestos se atraen”. Y quiero traer esta frase tan utilizada para debatir con Uds: ¿qué tan verídica creen que es esa frase?


Porque yo les cuento que, desde mi humilde punto de vista, pienso que esa frase poco tiene de cierto. Y debo admitir también que muchas veces quise hacer uso de ella para justificarme después de una pelea, o después de algo que no me gustaba tanto. Sea de quien fuere. De mis amigos. De mi expareja. De mis conocidos.  Uno suele justificarse con esta frase cuando algo no está bien, o cuando algo de lo que hizo alguien no le gustó. Pero esto no debería ser tan así. Es algo parecido a la otra frase, pura mentira para mí también: “los que se pelean, se aman”. ¿Estás seguro? ¿Creés que las peleas constantes realmente representan una señal de amor? Nada más lejos de la realidad.


Voy a comenzar a dar algunos ejemplos concretos de por qué creo que los opuestos NO se atraen. Allá vamos.


Imaginate vos. Sos una persona que después de muchos años abstraído por un modelo de ser conservador, se anima a salir de “la caja” y descubre el mundo. Descubre que es más lindo estar fuera de la caja y acompañado. Acompañado de gente. Acompañado de amigos. Acompañado de conocidos. Te gusta estar en constante interacción con gente. No podés no estar con gente. Querés socializar. Te gusta hablar. Te gusta escuchar. Te gusta que te escuchen. Necesitás a muchos. Necesitás mantenerte ocupado.



Ahora pensá en una persona que sea totalmente contraria a todo lo que describí en el párrafo anterior. Sigo el modelo conservador y me gusta no estar con gente o estar con poca gente. Lo mínimo indispensable. ¿Te atraería esa persona? Respuesta abierta.



Imaginate vos. Querés tomar las riendas de tu camino independiente. Querés ser tu propio jefe. Querés viajar. Querés conocer otros países y otras culturas. Querés ser un “risk taker” (me disculpo por tanta terminología en Inglés). Querés estar allá arriba y superarte todo el tiempo. No tiene discusión cualquier otra cosa que no se corresponda con ese modo de ver las cosas.



Ahora pensá en una persona que sea totalmente contraria a lo que describí en el párrafo anterior. Tengo muchas ganas de poder conseguir un trabajo y de poder recibir mi primer sueldo. Me gusta las escapadas a lugares cercanos. Me conformo con poder comer, comprarme ropa, salir los fines de semana y poder tomarme unas vacaciones austeras. No quiero ser el mejor. ¿Te atraería esa persona? Respuesta abierta.



Imaginate vos. Te encanta estar con gente. Conocés a mucha gente. Sos una persona tan prolija con tus grupos de amigos que no querés descuidar a ninguno. Querés quedar bien con todos. Querés verlos a todos. Querés quererlos a todos. Querés que todos te quieran. Querés significar algo, aunque sea mínimo en la vida de la otra persona. Querés abarcar todo.



Ahora pensá en una persona que le gusta la gente, lo mínimo indispensable. Que sólo quiere estar con esas personas que conoce desde hace muchos años. Las conoce de pies a cabeza. Los mira y sabe lo que les pasa. Sabe cómo hacerlos reír. Sabe cómo ayudarlos cuando están mal. Es recíproco. Como sólo le gusta lo mínimo indispensable, cuando está en tiempo ocioso le gusta hablarte. Te habla todo el tiempo. Te manda mensajes todo el tiempo. Quiere atención plena todo el tiempo. ¿Te atraería esa persona? Respuesta abierta.


Quiero que te quedes después de leer esta nota con tres líneas principales:


-Si sos una persona sociable, ¿te atraería otra que no lo es?

-Si sos una persona que quiere volar, ¿te atraería otra persona que está bien sin demasiados cambios?

-Si sos una persona que le gusta disfrutar momentos, ¿te atraería otra persona que irrumpe en esos momentos, insistiendo para tener atención?


¿Es una frase armada la de los opuestos se atraen? RE. ¿y la de los que se pelean se aman? TAMBIÉN.


No malinterpreten cualquier cosa. No quiero convencerlos de que tienen que salir con una persona que tenga la misma locura que Uds. Que les gusten “a rajatabla” las mismas cosas que a Uds. Que tenga los mismos horarios que Uds. Que viva igual que Uds. Que escuche la misma música que Uds.


Sí quiero convencerlos de que las frases, en algunos casos, dejan muchas cosas que desear porque, claro está, que las dos que les mencioné hace un rato son unas súper “frases armadas”. No debo ser una persona que dedique tiempo a investigar a fondo estas cosas, pero no estaría de más si alguien quiere compartirme quién empezó a decir esas frases. Me gustaría que me cuenten cuándo fue la primera vez que las escucharon. Qué sintieron. Qué se dieron cuenta de esas frases con el transcurso del tiempo. Por lo general, solemos dejar resonando en nuestras cabezas frases durante mucho tiempo. Buscándoles significado. Muchas veces ese significado llega. Algunas otras veces no llega y de descarta como otra frase olvidada.


Sé cauto y ojo con creerte todo lo que se suele decir por ahí.


Tengo muchas cosas más para contarte, y espero estés ahí.


Hasta la próxima!

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