miércoles, 17 de junio de 2020

¿EXPRESAR O REPRIMIR?


Hoy quiero conversar con Uds sobre un tema que siempre deja mucho de qué hablar… el amor. Para los fanáticos que siempre googlean de dónde proviene la palabra amor: si del latín, del griego o de lo que fuere, les dejo la tarea habitual de averiguarlo a través de esas redes.


Vamos a comenzar charlando sobre compatibilidad.


De lo más importante es saber QUÉ QUERÉS. Y esta última pregunta no sólo te servirá en el amor, sino que aplica a lo académico, a lo profesional y a la vida. Es importante saber qué queremos para nosotros y si en ese camino que probablemente definamos emprender, nos será necesario estar acompañados por alguien o algo más.


¿Algo más? Sí. ¿Sabés por qué? Porque el amor no es necesariamente lo tenés que sentir cuando estás junto a una persona. También lo podés sentir cuando tenés una mascota. O cuando estás tomando una cerveza. O dibujando. O, por qué no, escribiendo unas líneas como lo estoy haciendo ahora. No saben lo que disfruto plenamente cuando me convoco a escribir sobre alguna nota o cuando tomo la decisión de hacer un vivo de Instagram. ¡Me vuelvo loco!


Y en esa búsqueda de qué es lo que querés hay una frase bastante trillada. Esa que dice LOS OPUESTOS SE ATRAEN. ¿y qué tan cierta es esa frase? ¿quieren que les diga la verdad de lo que pienso? Para mí la respuesta es DEPENDE. ¿por qué? Imaginate que a vos te guste irte de vacaciones al exterior y a la persona que definís te acompañe le dé miedo viajar en avión/crucero. O imagínate que a vos te guste hacer salidas verdes y tomar mates en la plaza y la otra persona sea de lo más fanática en salidas nocturnas a bares y bailar. Son dos ejemplos muy sencillos, pero así podrían existir muchos otros. Es muy relativo que los opuestos se atraigan así como lo dice la frase feliz que alguna vez escuchamos y seguramente naturalizamos (ya escribí en notas anteriores sobre la naturalidad de las cosas). ¿Vos qué opinás?


En una breve síntesis, la COMPATIBILIDAD es ese efecto que vos sentís de “creo que estoy enganchado mal (hasta las manos) con cierta persona”. También podría ser algo así como: “esta persona es justo lo que yo estaba esperando para mí/lo que yo necesitaba”. Esta última frase es también bastante relativa, ¿no? ¿Y sabés qué? Te puede salir muy bien, pero también te puede salir muy mal. En una próxima nota les voy a contar de una situación, con lujos de detalles, que salió por debajo de las expectativas. Es como definir la situación de que arrancó muy bien, generó mucha expectativa, pero se cayó en picada así como los aviones que “entran en pérdida”.


También quería que conversemos sobre un tema que “me rompe mucho las pelotas”: ¿saben cuál es? Las excusas perfectas para decirte que no PORQUE SOS MUY CHICO o PORQUE SOS MUY GRANDE. La diferencia de edad.


“Vos porque sos muy joven”- me dijeron hace algunos días. O “¡disfrute la juventud usted!”-queriéndola arreglar.


Tal vez acá les voy a escribir desde la inexperiencia y claro que este blog está siempre abierto a recibir comentarios para discutir todo lo que se escribe… por lo menos lo escribimos.


En mi caso tengo 24 años recién cumplidos. Vamos a, ponele, dar ejemplos con más/menos tres años. ¿Qué tan malo puede ser “tener ganas” de salir con una persona que tiene 21 años?  ¿Qué tan malo puede ser tener ganas (nótese que aquí no están las comillas) de salir con una persona que tiene 27 años?


¿Qué impedimentos, ficticios a mi entender, podrían llegar a presentarse en tu camino? No quiero una relación estable. Se comporta como un pendejo y es un inmaduro. Las mujeres sólo salen con más grandes. Los hombres sólo salen con más chicas. Todavía no trabaja y no comprende plenamente la situación. Es virgen, no quiero ser su primera relación. Y esta es la peor… debe ser muy malo/a en la cama.


¿Se dieron cuenta que todas esas frases de arriba contienen un alto valor de prejuzgamiento que es tremendo? Si hay algo que aprendí (y me llevó muchos años aprender) es a no formar pensamientos sin hablar con una persona. Solía ser alguien que le gustaba (y era una actividad muy frecuente) observar a la gente y comenzar seguidamente a suponer rasgos de su personalidad, historias de su vida, personas que le podían llegar a gustar y cómo me iba a caer si alguna vez me tocaba entablar algún tipo de conversación con esa persona. Por suerte, en el ámbito académico, muchas veces estas conversaciones tuvieron que hacerse realidad. ¿y saben qué? En ningún caso, ninguna de las predicciones que tenía presentes en mi cabeza funcionaban. Pues claro… se trataba de prejuzgamientos que no eran necesarios. Más fácil hablarle a la persona, ¿no? Total siempre podamos hacer compañeros de vida nuevos, aunque no tengamos que trabajar directamente con ellos.


Me gustaría que se queden con tres cosas luego de haber leído estas líneas:


La primera: PENSÁ LO QUE QUERÉS, en todos los ámbitos. Esto se parece a las reflexiones de ese famoso libro “el secreto”, pero allá vamos: cuando vos sabés lo que querés, lo transmitís, lo gestionás, el otro lo sabe y puede darte una mano, las chances de que no vaya a suceder son casi nulas.


La segunda: fíjate si le vas hacer caso a la frase trillada o, en verdad, vas a esperar a alguien COMPATIBLE. Acordate: compatible es esa persona con la que esperás que más o menos vas a poder llevarte bien. Es muy importante hacer este ejercicio para no hacerte mal.


La tercera, sobre esas famosas diferencias de edad (que me rompen mucho las pelotas): si te gusta una más grande, DECÍSELO. No hay más desesperado momento en el que le decís a tu corazoncito galopante que pare, que vamos más lento, porque querés esperar un poco más.


¡Nos vemos en el próximo!



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