sábado, 4 de julio de 2020

DIGITAL WORLD: ¿HACIA DÓNDE VAMOS?


¡Hola bellos/as lectores! ¿Cómo están? Espero estén de buen humor. En este prolongado período de aislamiento no hay nada más sano que pensar en positivo, actuar en positivo y definir pequeños proyectos de todo lo lindo que nos está por venir cuando toda esta difícil situación que estamos padeciendo logre finalizar.


Quiero conversarles hoy sobre una situación vivida hace pocas semanas… de la que no estuve muy conforme. Me gustaría contárselas y después, hacer una serie de comentarios relacionados con ese tema. Así que aquí vamos…


Alguno de Uds ya sabrán y para los que no… este año decidí comenzar estudios de posgrado (todavía no me canso de seguir perfeccionándome) y emprendí una Maestría en Finanzas. El primer trimestre (a diferenciar de la carrera de grado, el posgrado se vuelve a dividir en trimestres) comenzaba hacia la segunda quincena de marzo ’20. Era principios de marzo y comenzaban a circular noticias sobre los primeros casos de COVID-19 en Argentina. En lo laboral, se organizaban distintos Comités para conversar sobre cómo enfrentar la situación que se estaba por venir. En lo académico, primero UCEMA recomendaba no asistir a clases en caso de tener síntomas, luego postergaba el inicio de clases para principios de abril ’20 excusándose harían una preparación de clases virtuales y fuerte inversión tecnológica para avanzar con una nueva modalidad, que pocos conocíamos.


En lo personal, cursé tres materias del Ciclo Básico Común (CBC) hacia 2013 por UBA XXI y una materia de la carrera de grado en modalidad virtual. ¿Qué crítica podía hacerse hasta ese momento de la cursada virtual? Estaba bueno porque no tenías que asistir a clases presenciales (sólo tenías que asistir a rendir uno o dos exámenes presenciales para ser evaluado). Estaba bueno porque tenías un foro para hacer preguntas y generar debate con tus compañeros de cursada. Estaba malo porque no todos participaban de ese foro, ni todos se sumaban al debate que proponía el docente o alguno de los alumnos. Estaba malo si no eras demasiado organizado. Para las personas que no les es fácil enfocar, la modalidad de cursada no es la más conveniente.


Recuerdo aquella clase de Sistemas Administrativos de mi primera carrera como Contador Público con Sonia Sotomayor. Sonia nos pidió levantáramos la mano quienes estábamos cursando materias virtuales. Sólo uno o dos alumnos levantaron la mano. La conclusión a la que llegó la profesora es que la modalidad preferida seguía siendo la presencial, aunque no encontramos un por qué muy definido. Sería algunos años después, tal vez el día de hoy con esta nota, cuando nos toca reflexionar sobre la situación.


Hace dos lunes me tocó ser evaluado con la materia que cursé en el primer trimestre de la Maestría: Estadística. Y debo decirles que envié el examen (ya no decimos terminé) luego de dos horas con una marcada sensación de disconformidad. Sentía que me habían tomado actividades que no habíamos visto explícitamente durante la cursada, pero, y por sobre todas las cosas, sentía que no había podido aprovechar los pormenores de una clase presencial el día del examen. ¿Qué quiero decir con esto?


Muchas veces el día del examen, los profesores no quieren contestar las preguntas sobre redacción del examen a solas con el alumno, para que no levante sospechas de que le está cantando la respuesta. Entonces, por lo general, le piden al alumno que si tiene una pregunta la haga en voz alta. Y las preguntas que suelen hacer otros alumnos durante el examen suelen ser muy claves. ¿Por qué? Porque pueden darte señales de un ejercicio que estás convencido que hiciste bien, pero está mal. O pueden darte señales de algo que no estabas muy seguro de preguntar, pero alguien te ganó de mano a vos. Esto definitivamente no se puede aprovechar del mismo modo en una cursada virtual.


Del mismo modo que las claves de la cursada presencial el día del examen, puedo comentar otras situaciones que no me gustan de esta nueva modalidad que se definió seguir por el aislamiento obligatorio.


El objeto de una carrera de grado y, más aún, de una carrera de posgrado es generar “networking”. ¿Qué quiere decir esto? Que me tengo que conocer con otras personas porque me pueden ayudar a cambiar de trabajo, porque van a ser futuros profesionales en el mismo campo que definí me apasiona y quiero perfeccionarme, porque probablemente compartamos la misma pasión por los mismos temas y podremos seguir en contacto luego de la Maestría. En las clases presenciales, si llegás diez o quince minutos antes, podés aprovechar esos minutos hasta que llegue el profesor, para generar vínculos con las personas que están cursando con vos. En cuarentena, las clases virtuales comienzan cuando el profesor a cargo de la cursada da inicio a la plataforma que utilice para dar clases. Imposible la generación de contactos…


Cuando el profesor te dice que terminó la clase, pero a vos te quedó una duda muy específica de algo que viste o, sencillamente, querés hacerle un comentario al profesor sobre una sensación que tenés de la cursada o, tenés ganas de pedirle un consejo profesional, te quedás algunos minutos más y, probablemente, con mucho gusto responderá a tu consulta. En la cursada virtual, claro que podés hacer preguntas, o compartir sensaciones, o pedir consejo profesional. ¿Quién te lo impide? Pero, cuidado, te escuchan todos.


Estoy convencido que cuando se termine la cuarentena, todos continuaremos prefiriendo las cursadas presenciales, en detrimento de las cursadas virtuales. Sin embargo, me gustaría hacerte una pregunta… ¿justificaría que abandones la cursada de una materia de carrera de grado, posgrado por una disconformidad como la que te comenté sobre la modalidad de cursada?


Voy a serles muy sincero: no me gusta ni me divierte cursar virtual. De hecho, todos mis proyectos para este año eran actividades presenciales: cursar la maestría, ir a teatro, ser ayudante de FCE y cursar inglés. Todos mis proyectos para este año eran actividades presenciales. Todos mis proyectos para este año los estoy siguiendo en modalidad virtual. Porque no se nos permite hacerlo presencial. No hay manera. Vuelvo a insistirles con la misma pregunta. ¿Se justifica dejarlo todo porque no me cierra la modalidad? Vuelvo a insistirles con la afirmación que hice más arriba. Todos mis proyectos para este año eran en modalidad presencial.


Me pone muy triste la situación por la que todos estamos transcurriendo. Y también me pone muy triste tener que reemplazar todos mis proyectos para este año con una modalidad que no elegí. La pregunta vuelve a ser: ¿hay un botón de STOP para parar todo esto y poder seguir más adelante?


Muchos de Uds, y me incluyo, teníamos muchas ganas de que en nuestros trabajos nos propusieran una o dos veces por semana, poder hacer una jornada de teletrabajo/home office. Porque queríamos trabajar desde casa… Porque ayuda a impulsar el equilibrio entre trabajo y actividades personales. Pero ninguno de nosotros está convencido de que las actividades laborales deben ser un cien por cien virtuales. Porque seguro extrañamos también ver y conversar con nuestros compañeros de equipo. Compartir ese almuerzo de una vez por mes con Gustavo en Mostaza. Yo extraño esos momentos. Este va a ser el cuarto mes que no tenemos ese almuerzo el día de cierre (así lo llamamos) en nuestro trabajo. Y no puedo decirles lo que extraño salir de la oficina, conversar un rato con él y compartir un almuerzo en un local de comida rápida. Me lo estoy perdiendo… el virus me lo está sacando. Pero no tengo manera de evitarlo…


Entonces, no preferimos cien por cien el trabajo virtual. Alguna vez seguro nos ha pasado que nos dé un poco de “paja” ir a la facultad o ir al posgrado, ¿no podríamos proponer que tampoco sea cien por cien presencial? ¿Escucharon esa famosa frase que dice que las cosas en exceso siempre nos hacen mal? No nos hace bien ni es divertido trabajar el cien por cien en oficina. No nos hace bien ni es dviertido cursar cien por cien materias virtuales. Hoy nos toca la realidad virtual. ¿Tenemos que poner un STOP y dejar de cursar? ¿Tendríamos que poner un STOP y también dejar de trabajar?


Quiero escucharte. ¡Contame qué sensaciones te da a vos estar en cuarentena y estar utilizando obligadamente esta nueva modalidad!


¡Hasta la próxima!

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