¡Hola bellos/as lectores!
¿Cómo están? Espero estén de buen humor. En este prolongado período de aislamiento
no hay nada más sano que pensar en positivo, actuar en positivo y definir
pequeños proyectos de todo lo lindo que nos está por venir cuando toda esta difícil
situación que estamos padeciendo logre finalizar.
Quiero conversarles hoy sobre
una situación vivida hace pocas semanas… de la que no estuve muy conforme. Me
gustaría contárselas y después, hacer una serie de comentarios relacionados con
ese tema. Así que aquí vamos…
Alguno de Uds ya sabrán y para
los que no… este año decidí comenzar estudios de posgrado (todavía no me canso
de seguir perfeccionándome) y emprendí una Maestría en Finanzas. El primer
trimestre (a diferenciar de la carrera de grado, el posgrado se vuelve a
dividir en trimestres) comenzaba hacia la segunda quincena de marzo ’20. Era
principios de marzo y comenzaban a circular noticias sobre los primeros casos
de COVID-19 en Argentina. En lo laboral, se organizaban distintos Comités para
conversar sobre cómo enfrentar la situación que se estaba por venir. En lo académico,
primero UCEMA recomendaba no asistir a clases en caso de tener síntomas, luego
postergaba el inicio de clases para principios de abril ’20 excusándose harían
una preparación de clases virtuales y fuerte inversión tecnológica para avanzar
con una nueva modalidad, que pocos conocíamos.
En lo personal, cursé tres
materias del Ciclo Básico Común (CBC) hacia 2013 por UBA XXI y una materia de
la carrera de grado en modalidad virtual. ¿Qué crítica podía hacerse hasta ese
momento de la cursada virtual? Estaba bueno porque no tenías que asistir a
clases presenciales (sólo tenías que asistir a rendir uno o dos exámenes presenciales
para ser evaluado). Estaba bueno porque tenías un foro para hacer preguntas y
generar debate con tus compañeros de cursada. Estaba malo porque no todos
participaban de ese foro, ni todos se sumaban al debate que proponía el docente
o alguno de los alumnos. Estaba malo si no eras demasiado organizado. Para las
personas que no les es fácil enfocar, la modalidad de cursada no es la más
conveniente.
Recuerdo aquella clase de
Sistemas Administrativos de mi primera carrera como Contador Público con Sonia
Sotomayor. Sonia nos pidió levantáramos la mano quienes estábamos cursando
materias virtuales. Sólo uno o dos alumnos levantaron la mano. La conclusión a la
que llegó la profesora es que la modalidad preferida seguía siendo la
presencial, aunque no encontramos un por qué muy definido. Sería algunos años
después, tal vez el día de hoy con esta nota, cuando nos toca reflexionar sobre
la situación.
Hace dos lunes me tocó ser
evaluado con la materia que cursé en el primer trimestre de la Maestría: Estadística.
Y debo decirles que envié el examen (ya no decimos terminé) luego de dos horas
con una marcada sensación de disconformidad. Sentía que me habían tomado
actividades que no habíamos visto explícitamente durante la cursada, pero, y por
sobre todas las cosas, sentía que no había podido aprovechar los pormenores de
una clase presencial el día del examen. ¿Qué quiero decir con esto?
Muchas veces el día del
examen, los profesores no quieren contestar las preguntas sobre redacción del
examen a solas con el alumno, para que no levante sospechas de que le está
cantando la respuesta. Entonces, por lo general, le piden al alumno que si
tiene una pregunta la haga en voz alta. Y las preguntas que suelen hacer otros
alumnos durante el examen suelen ser muy claves. ¿Por qué? Porque pueden darte
señales de un ejercicio que estás convencido que hiciste bien, pero está mal. O
pueden darte señales de algo que no estabas muy seguro de preguntar, pero
alguien te ganó de mano a vos. Esto definitivamente no se puede aprovechar del
mismo modo en una cursada virtual.
Del mismo modo que las claves
de la cursada presencial el día del examen, puedo comentar otras situaciones
que no me gustan de esta nueva modalidad que se definió seguir por el aislamiento
obligatorio.
El objeto de una carrera de
grado y, más aún, de una carrera de posgrado es generar “networking”. ¿Qué
quiere decir esto? Que me tengo que conocer con otras personas porque me pueden
ayudar a cambiar de trabajo, porque van a ser futuros profesionales en el mismo
campo que definí me apasiona y quiero perfeccionarme, porque probablemente
compartamos la misma pasión por los mismos temas y podremos seguir en contacto
luego de la Maestría. En las clases presenciales, si llegás diez o quince
minutos antes, podés aprovechar esos minutos hasta que llegue el profesor, para
generar vínculos con las personas que están cursando con vos. En cuarentena,
las clases virtuales comienzan cuando el profesor a cargo de la cursada da inicio
a la plataforma que utilice para dar clases. Imposible la generación de
contactos…
Cuando el profesor te dice que
terminó la clase, pero a vos te quedó una duda muy específica de algo que viste
o, sencillamente, querés hacerle un comentario al profesor sobre una sensación
que tenés de la cursada o, tenés ganas de pedirle un consejo profesional, te
quedás algunos minutos más y, probablemente, con mucho gusto responderá a tu
consulta. En la cursada virtual, claro que podés hacer preguntas, o compartir
sensaciones, o pedir consejo profesional. ¿Quién te lo impide? Pero, cuidado,
te escuchan todos.
Estoy convencido que cuando se
termine la cuarentena, todos continuaremos prefiriendo las cursadas presenciales,
en detrimento de las cursadas virtuales. Sin embargo, me gustaría hacerte una
pregunta… ¿justificaría que abandones la cursada de una materia de carrera de grado,
posgrado por una disconformidad como la que te comenté sobre la modalidad de
cursada?
Voy a serles muy sincero: no
me gusta ni me divierte cursar virtual. De hecho, todos mis proyectos para este
año eran actividades presenciales: cursar la maestría, ir a teatro, ser
ayudante de FCE y cursar inglés. Todos mis proyectos para este año eran
actividades presenciales. Todos mis proyectos para este año los estoy siguiendo
en modalidad virtual. Porque no se nos permite hacerlo presencial. No hay manera.
Vuelvo a insistirles con la misma pregunta. ¿Se justifica dejarlo todo porque
no me cierra la modalidad? Vuelvo a insistirles con la afirmación que hice más
arriba. Todos mis proyectos para este año eran en modalidad presencial.
Me pone muy triste la
situación por la que todos estamos transcurriendo. Y también me pone muy triste
tener que reemplazar todos mis proyectos para este año con una modalidad que no
elegí. La pregunta vuelve a ser: ¿hay un botón de STOP para parar todo esto y
poder seguir más adelante?
Muchos de Uds, y me incluyo,
teníamos muchas ganas de que en nuestros trabajos nos propusieran una o dos
veces por semana, poder hacer una jornada de teletrabajo/home office. Porque
queríamos trabajar desde casa… Porque ayuda a impulsar el equilibrio entre
trabajo y actividades personales. Pero ninguno de nosotros está convencido de
que las actividades laborales deben ser un cien por cien virtuales. Porque
seguro extrañamos también ver y conversar con nuestros compañeros de equipo.
Compartir ese almuerzo de una vez por mes con Gustavo en Mostaza. Yo extraño
esos momentos. Este va a ser el cuarto mes que no tenemos ese almuerzo el día
de cierre (así lo llamamos) en nuestro trabajo. Y no puedo decirles lo que
extraño salir de la oficina, conversar un rato con él y compartir un almuerzo
en un local de comida rápida. Me lo estoy perdiendo… el virus me lo está
sacando. Pero no tengo manera de evitarlo…
Entonces, no preferimos cien
por cien el trabajo virtual. Alguna vez seguro nos ha pasado que nos dé un poco
de “paja” ir a la facultad o ir al posgrado, ¿no podríamos proponer que tampoco
sea cien por cien presencial? ¿Escucharon esa famosa frase que dice que las cosas
en exceso siempre nos hacen mal? No nos hace bien ni es divertido trabajar el
cien por cien en oficina. No nos hace bien ni es dviertido cursar cien por cien
materias virtuales. Hoy nos toca la realidad virtual. ¿Tenemos que poner un STOP
y dejar de cursar? ¿Tendríamos que poner un STOP y también dejar de trabajar?
Quiero escucharte. ¡Contame qué
sensaciones te da a vos estar en cuarentena y estar utilizando obligadamente
esta nueva modalidad!
¡Hasta la próxima!
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