lunes, 28 de diciembre de 2020

INOCENTE PALOMITA

Una gran mayoría de nosotros se acuerda del famoso capítulo de Los Simpsons en el que Bart agita una lata de cerveza hasta el cansancio, la coloca en la heladera, sube la calefacción de la casa para que su padre Homero esté sediento por una Duff y al acercarse a la nevera por su cerveza y proceder a abrirla, la misma explota por el techo de la casa. Los policías que se encontraban patrullando a varias cuadras descienden a pie porque ven cerveza saliendo del techo de la casa de Los Simpsons. Bart logra su cometido y le dice a Homer “inocente palomita”.

 

Hoy en varios países del mundo es el día de los inocentes. De mis recuerdos, creo que una sola vez, hace largos años, me hicieron una broma que me puso muy triste. Aunque no recuerdo bien de qué fue, pero sí recuerdo muy bien la de hoy. Todavía no la puedo bajar a la realidad. Fue demasiado.

 

Estoy de vacaciones en Aguas Verdes- libre de COVID-19- localidad bonaerense a la que vine a pasar año nuevo junto a mi familia. La casa que alquilamos tiene un fondo parquizado. Mi papá había prendido el fuego para lo que proponía almorzar-hamburguesas y pizza a la parrilla. Yo estaba sentado en una reposera sobre el parque con el celular en la mano. Tengo un celular que vibra cuando recibe una nueva notificación y permite leer de antemano de qué va la cosa. Los mensajes eran de mi mejor amiguita CLDV. “les tengo que contar algo”. “tenemos seis meses para dárnosla en la pera”. “el 31/7 me voy del país”.

 

Para los que me conocen, soy una persona bastante crédula, por no decir siempre crédula. A quién se le iba a ocurrir que hoy era el día de los inocentes. A quién le interesa el día de los inocentes.

 

A CLDV le encanta Madrid y tiene muchas ganas de irse a vivir fuera del país, pero aún es una idea abstracta, por lo que cualquier definición verídica que confirmara ese rumbo, era sorpresa.

 

Tengo malas experiencias pasadas de títulos de “mejores amigos” por lo que mis amigos son amigos/as a secas y se acabó. Hace algunos meses, me tomé el atrevimiento de resurgir el título de mejor amiga para ella. ¿por qué “mejor”? ¿qué es mejor? ¿qué significa para Andy “mejor”? Para mí las amistades suelen ser un sostén de las distintas etapas que uno va atravesando con sus decisiones. Luego, todo lo demás. CLDV es una persona que te puede dar una opinión fidedigna de lo que ella piensa que es mejor para vos. Y le chupa un huevo si la opinión va a contradecir todo lo que vos pensabas inicialmente. No va a darte una opinión con la que vos te quedes conforme. Además, nunca te va a matar una propuesta. Running, está. Walking, está. Cycling, está. Inglés, está. Teatro, está. Está siempre, y pisa de verdad. Por eso el título de mejor.

 

Continuaré con el relato. La reacción interior fue: “qué feliz me pone vaya a cumplir un propósito pensado desde hace mucho tiempo” “qué triste no tener a mi mejor amiga físicamente”. La reacción exterior fue: “me paro. Dejo el celular en la habitación. No estoy en condiciones de contestar”.

 

Como Uds saben, tengo la particularidad de ser inquieto y me traje un extenso libro para leer en vacaciones, que dejé pendiente durante el año. No hay mejor plan que sacar adelante los pendientes del año durante las vacaciones. En este caso, en este momento… creo que no fue el mejor plan. Mi cabeza no salía del asombro. Pensé en repetir el running de la mañana a la tarde para volver a la reflexión. Quien no interprete al deporte como un espacio de reflexión mental, además de la actividad física propiamente dicha… ¡no sabe de lo que se está perdiendo!

 

Creo que un mejor plan era responder… respondí por el grupo y también por privado-tenía mensajes pidiéndome lectura del grupo. “estoy tirando una bomba por el team”- me decía. A partir de ese momento, fueron todas preguntas inspiradoras. ¿Viste cuando asumís lo que va a suceder y comenzás a indagar sobre el suceso en cuestión? Después de todo… yo también me quiero ir de ARG. ¿Qué mejor que alguien tome la iniciativa y te cuente su experiencia? Todas las respuestas fueron fidedignas. Todas con credulidad. Así como cuando Bart quiso agitar la lata de cerveza. No lo hizo con la mano-como lo hubiésemos hecho todos. Lo hizo con una máquina especial para agitar. Para que se agite bien agitada y que después explote todo.

 

¿Qué decirles? Por más anticipación que pueda existir, uno nunca está preparado para noticias de alto impacto. No se olviden de darlas en el día de los inocentes.

 

INOCENTE PALOMITA.

jueves, 17 de diciembre de 2020

POR QUÉ DEJÁS DE HACER LO QUE TE GUSTA HACER

18:48 hrs. Hace algunos pocos segundos revisé que la última publicación del sitio había sido el 14 de septiembre de este año. Si hacés la cuenta, no fue tanto tiempo, pero yo lo sentí como una eternidad. Para mis más cercanos lectores, saben que disfruto mucho de estar acá compartiendo algunos minutos con Uds, debatiendo sobre aquellos temas que te hacen “ir”. ¿Tendrá razón con esto? ¿Qué me quiso decir? ¡Qué fuerte esto que estás poniendo! ¿Te sentís bien?

 

Hoy les propongo conversar sobre esas actividades que Uds disfrutan de hacer y se divierten mucho haciéndolas, pero que por alguna razón dejaron de hacerlas. ¿no les pasó?

 

Marzo ’20. Arrancó esa famosa etapa que todos conocimos como ASPO, aunque no todos saben el significado de esa sigla. No me gusta recordar ese inicio. Pasamos muchos meses adentro. 2020 LPQTP. Googleen y van a encontrar qué significa. Por aquellos tiempos, teníamos que estar bastante encerrados y había que buscar la manera de quemar un poco esas calorías que te suministraba el morfi. Porque es fácil… lo que comés, de alguna manera, lo tenés que gastar después. Por aquellos tiempos no se podía correr, caminar, pero por suerte sí se podía respirar y estar en casa. Muchos de Uds, como fue mi caso, descubrieron zonas nunca antes exploradas en sus casas. ¿la terraza, puede ser? Les estoy escribiendo desde mi terraza… ¿saben cuántas veces venía a esta terraza en la pre-cuarentena? Nunca… No me quiero desviar del tema. Un día conversando virtualmente con una amiga del trabajo, me propuso seguir el perfil de Instagram de una instagrammer: Julieta Puente. Si todavía no la seguís, hacelo. Juli arrancó en el comienzo de la cuarentena con actividad física a través de vivos de Instagram. ¿y saben qué? Nos conectábamos con un grupo selecto TRES VECES por semana para hacer actividad física. Nos veíamos por Zoom y teníamos cada uno desde su casa a Juli en el vivo de Instagram o, si lo hacíamos un día que no había, veíamos su repetición por YouTube. Duramos bastante, pero llegó un momento que pasaron cosas… Se vino una etapa en la que el running comenzó a estar permitido. Y algunos volvieron a correr, yo no (seguía haciendo los “cardio de la felicidad” de Juli). ¡Un loco! ¿por qué no salías a correr? ¿tenías miedo? Los que tenemos la gracia de vivir en el Conurbano, no teníamos la habilitación de Axel para salir a la calle a hacer actividad física. No les voy a mentir. Un poco de tiempo después, empecé a cruzar el puente y a correr por CABA. Pero no fueron tres veces por semana. Era divertido. Lo abandoné. Uds también tendrán de estos casos.

 

Febrero ’20. Uno de mis mejores proyectos 2020 (porque claro que todos fueron positivos, menos el ASPO) fue arrancar clases de teatro. Aunque después hayan sido virtuales todo el año… Esa sensación de felicidad cuando salías de la escuela de teatro y te animabas a cantar temas de Tini por la calle o pegar gritos para perder el miedo al vivo de la escena quedaron marcados como los mejores momentos 2020, aunque no me sepa todos los temas de Tini de memoria. Para los que, a comienzos del ASPO, me seguían en Instagram, saben que experimenté algo bastante particular. ¿te creaste, Instagram? ¿Empezaste a seguir a Juli Puente? ¿Hacías los cardio de la felicidad? ¡Ya lo contaste, qué aburrido! ¡NO! Empecé a hacer vivos de Instagram. Uds vieron en la televisión qué aburrido es ver a una persona hablando sola, o tal vez les gusta disfrutar de esos momentos. A mí no. Siempre necesitaba un partner que me acompañara a mostrar algo, a cautivar a la audiencia. “a la audiencia”-dice. ¿qué le pasaba? Todo un showman. Gracias a la magia de Braca, a los consejos del masoterapeuta Guido, de los cantitos villeros de Matías, de la noche loca con Solcito, de la timidez de my best friend en cámara. Fueron todos momentos que quedan ahí bien arriba en las memories de esta cuarentena. Quiero contarles que la preparación era exigua. Buena iluminación. Velador encima de la mesa donde le daba play al vivo. Música desde la computadora. Grandes momentos. Lo único que fallaba, y continúa fallando, es la conexión de wifi al momento de hacer esos vivos. Pero era un gran plan. Un planazo-dirían en el programa de Mirtha. Alguna extraña razón (wifi del o***) me dijo que no tenía que hacerlos más, pero eran tan lindos momentos. Se terminó…

 

Septiembre ’20. El entorno más cercano que me conoce, sabe de mi opinión sobre este bello país y mis ganas de emigrar en el mediano plazo hacia otros “nuevos horizontes”. Algo que no vamos a contar por acá, me decía que podía ser Brasil. Claro que no tuve mejor idea que descargarme alguna App de idiomas para comenzar a aprender portugués. Y quiero contarles mi experiencia de eso: viajé sólo una vez a Brasil cuando tenía menos de 10 años. Mis recuerdos son vagos… del idioma menos que menos, pero quiero transmitirles algo: no tengan miedo de algo que no probaron, y no se nieguen a algo que no conocen. Tal vez aprender un idioma e involucrarse en un ámbito desconocido al principio da un poco de miedo o de “temor a lo desconocido”. En 90 días logré que todos los niveles del curso de Duolingo quedaran con 4 coronitas cada uno (algunos con cinco). Uds sabrán que los cursos de Duolingo son un nivel A1/A2 en la escala de referencia internacional. No son nada, pero no dejan de ser algo. Y no dejan de incentivarte a que te animes. Después de portugués, estaba tan motivado que definí seguir por italiano, pero, nuevamente, pasaron cosas… Perdí la racha. No me conecto todos los días. Me cuesta más. O empezó el DISPO (googleen qué significan estas siglas del o***) y empecé a salir más y me desincentivé a hacerlo.

 

En algunas de mis muchas notas, les conté mi opinión sobre la virtualidad y lo presencial. Actualmente, muchos dicen que no debemos perder lo presencial como ámbito de conocer gente e impulsar la sociabilidad, pero que somos más productivos en el ámbito virtual. ¿Será que cuando no podía salir me incentivaba a hacer cosas distintas para no aburrirme? ¿Será que desde volvió la presencialidad, volví a ser el mismo jodón de siempre y me desincentivé a descubrir cosas nuevas? ¿quién lo sabrá?

 

¡Quiero escucharte! Contame, ¿por qué dejaste de hacer lo que te gusta hacer?


19:12

domingo, 13 de septiembre de 2020

NO MATES MIS PROPUESTAS

 Qué lindo encontrarme con Uds de vuelta. ¿Se dieron cuenta de que siempre me pongo contento cuando empiezo a escribir algo? Hoy claro está que no es la excepción. Hoy fui a correr y eso, sépanlo, me hace muy feliz, o un poco feliz. Hoy vengo a contarles una historia de un tema que me es muy recurrente y que es el rechazo de mis propuestas. Vamos a hacer una introducción, a charlar un rato y a cerrar el tema.

 

Creo habérselos contado en otra nota, pero vamos a refrescar una idea. Tres años atrás, éramos la facultad y mi trabajo en atención al cliente en un banco. Tenía en claro de que no era lo que quería para mí, por lo que empecé a gestionar movimientos para generar el cambio y, para lograr una mayor apertura a nuevas oportunidades, definí estudiar Inglés. Con algunos deslices… me animé a ponerle fecha de comienzo a un proyecto, de aprender nuevas lenguas, que hoy sigo sosteniendo bien firme porque fue y sigue siendo una decisión del todo acertada. Luego vinieron otras cosas… pero quiero dejar un mensaje, que siempre es útil: cuando tengan ganas de hacer algo, de empezar algo nuevo, de generar un cambio, de hacer las cosas distinto, pónganle fecha de comienzo a ese proyecto. Muchas veces escuché (y me incluyo) a personas diciendo: cómo me gustaría irme de vacaciones a XYZ. ¿ya sacaste el pasaje? Cómo me gustaría cantar. ¿buscaste una escuela de canto, te anotaste? Qué mal me sienta esta situación de no hablar con mi jefe. ¿Le pusiste en agenda una charla para conversar?

 

Otro de los proyectos, gracias al incentivo que nos brindó un profe de Inglés (fíjense que está todo relacionado), fue comenzar clases de teatro. Lamentablemente, fueron unas pocas clases presenciales (y cómo las extrañó), y en el contexto COVID-19 tuvimos que involucrarnos en un entorno digital y continuar conectándonos, a charlas primero, a intentos de clase después y a clases extraordinarias desde que la conducción comenzó a estar a cargo del mejor: E. E nos enseñó muchas herramientas actorales, pero una en particular que cautivó poderosamente mi atención: no mates propuestas. Al actuar, lo hacemos, por lo general, de a tres o de a cuatro. Y cuando estamos en escena, la regla general es que si uno comenzó a hablar, vos tenés que escucharlo y seguirle su propuesta. ¿por qué? Porque si no seguís la propuesta, le quitás la idea y la improvisación comienza a transitar por un callejón sin salida. Y eso no tiene que suceder… ¿y saben qué? Me sirvió en muchos contextos tener ideas, ponerlas en práctica y no dejar nunca de matar esas propuestas propias. Pueden resultar bien, y después tener finales felices, o finales no tan felices. La última que se me viene a la mente es la de ese bar hopping.

 

Hace algunos días me exigieron, luego de unos tambores redoblantes, transmitir qué propuestas tenía en mente para el futuro (para el futuro de un “nosotros”). Estos tal vez son los momentos en los que extraño la presencialidad… ¿uds que opinan? Me pone muy triste tener que poner fecha de comienzo a proyectos que tendrían lugar en la virtualidad. Me resulta muy desmotivante. Y no lo hice… pero se las voy a adelantar a Uds porque, de alguna manera se merecen la primicia por estar siempre conmigo.

 

·        RIESGO Y ALTURA: una de las propuestas está relacionada con una sensación muy desesperante: la de caerse. Y caerse con altura. No puedo darles muchas más pistas, pero si podemos pensar qué podría ser. ¿será un clavado a una pileta desde un edificio? ¿estaré hablando de la caída de un gato desde las alturas, y su maravilloso aterrizaje en cuatro patas? ¿será una jornada de esquí en una montaña descendiendo a mucha velocidad? ¿será una guerra de nieve en una montaña?

 

·        MÁS PRESENCIALIDAD: otra de las propuestas está relacionada con el regreso a una nueva normalidad, dado que pese a los beneficios de estar en casa, uno empieza a extrañar. ¿quiere volver a trabajar? ¿respetó la cuarentena estricta hasta hoy y quiere revelarse? ¿qué es la nueva normalidad? ¿es una normalidad de hoy y en adelante y la anterior era la vieja normalidad?

 

·        MURCIÉLAGOS: otra de las propuestas está relacionada con este animal increíble. ¿está hablando de la sopa de murciélagos? ¿de la sopa que desató la pandemia? ¿quiere desatar otra pandemia? ¿estará en sus cabales? Estoy hablando de algo relacionado con murciélagos a muchos kilómetros de distancia de Argentina. Se volvió loco, ¿va a ir a probar la sopa de murciélagos en China? Esta persona no tiene freno.

 

 

 

·        MENOS NENE: el convertirse en una persona adulta, requiere ser menos nene. Y ser menos nene… implica influenciarse sólo por lo que uno cree que le va a hacer bien. Y tomar la decisión de avanzar sobre todo lo que está bien. Y, en definitiva, eso es un poco el sinónimo de cuando estamos felices: cuando todo está bien. La última propuesta está relacionada con hacer todo lo que está bien.

 

 

La parte más interesante de todo esto que les conté… es que me va a acompañar la persona que hoy más me divierte (chequeen en la nota anterior quién es).  ¿y saben qué es más divertido? Que las de arriba no fueron las únicas propuestas, porque si así fuera, daría la impresión de que soy una persona muy estructurada. Lamentablemente, Uds sabrán que mi límite de palabras en una nota es de 1.000 (objetivo propio) y que me estoy quedando sin palabras para seguirles contando (¿quién te cree a vos?).

 

Vivir es más divertido cuando te inspirás ideas y les ponés fechas de comienzo. También es divertida cuando alguien está cerca para compartilas con vos. Y también es divertida cuando es recíprocro, y vos te divertís con sus ideas.

 

Así que… acordate lector: cuando estés en escena y yo te gane de mano y comience con la idea…

 

NO MATES MIS PROPUESTAS.

  

sábado, 12 de septiembre de 2020

¿SOMOS SERES SOCIALES?

 Acá me tienen una vez más… un día después. Después me quejo de que se me acaban los temas inspiracionales sobre aquello de lo que podemos conversar. Ese será otro tema. Como siempre les digo, este es uno de los pocos momentos conmigo mismo y lo disfruto plenamente. Como habrán podido leer en algunas otras tantas de mis notas, no estoy plenamente a favor de evitar reuniones sociales en este APSO, por lo que después de mis clases de inglés y de almorzar, me junté con mis amigos y eso colaboró plenamente con el lindo humor que tengo ahora para traerles un nuevo tema sobre el que reflexionar. Aquí vamos.

 

El tema que vengo a traerles hoy, y probablemente un poco relacionado con el de ayer, es el de actividades, pero con gente. Soy una persona que particularmente organizó su 2020 para tener todos los días actividades por fuera del trabajo. Definí emprender una Maestría en Finanzas, realizar una actividad artística como teatro, colaborar en una materia de la facultad como ayudante de cátedra y tomar clases de inglés, para perfeccionar esta lengua tan necesaria en nuestras vidas. Todas estas actividades… se realizan en compañía de otras personas. ¿Qué quiere decir esto? No me puse como actividad leer un texto por semana sobre un tema de mi interés, actividad que tendría que hacer solo y compartiría tiempo conmigo mismo. Por el contrario, son todas actividades que se realizan en compañía de otras personas. ¿Ustedes qué actividades realizan en sus diarias? ¿Está mal organizar actividades en compañía de otras personas?

 

Recuerdo que, en la cursada de Derecho en la secundaria, la profesora traía el ejemplo de una película muy conocida por aquel momento: “Náufrago”. En ella, y sin ánimos de spoilear (aunque no vi la película), se hacía mención de que el ser humano es una persona naturalmente social, es decir, que necesita estar con otras personas para vivir. Sin embargo, este pensamiento que mostraba esa película tal vez quedó un poco bastante desactualizado en el tiempo. ¿Por qué? Mucha gente a través de redes sociales y, claro, en la vida en general “promociona” su fanatismo por independizarse, pasar tiempo solo/a, tener sus propios espacios y disfrutar de sus propias libertades. ¿Saben lo que siempre pensé sobre esto? En mi caso aún no tomé la definición de irme a vivir solo, pero siempre pienso que, el día que tome esa definición, voy a tener dos libertades principalmente muy marcadas. La primera de ellas, ligada a los cambios de humor que tenemos todos los seres humanos. Cuando estamos de mal humor, y queremos despejar la mente y salir a correr (yo me libero de esa manera) podría hacerlo a cualquier hora. Si quisiera, podría salir a correr a las 3 AM. ¿Por qué no? En la vida actual, uno vive con otras personas y tiene que respetar ciertas normas implícitas de convivencia. La segunda de ellas, ligada un tanto a la libertad individual. Tengo ganas de escuchar música a las 23 hrs “al palo”. O tengo ganas de hacer una fiesta con cinco amigos toda la noche con la música “al palo”. Medio imposible cuando tenés un espacio que compartís con otras personas. He aquí un argumento bastante a favor de generar espacios propios. Podría haber tantos otros… sólo definí mencionarles los que recurrentemente se encuentran en mi cabeza.

 

Sin embargo, no sólo se trata de irse a vivir solo… Fin de semana, se estrenó una película que me vuelve loco en el cine, pero que a tu círculo de amigos íntimo no le gusta para nada. ¿Y si vas solo? Viernes después de una intensa semana laboral tenés ganas de acercarte a un bar y tomar una birra para desconectarte y poner tu mente en blanco, pero ninguno de tus amigos íntimos está disponible ese día para acompañarte. ¿y si vas solo? Te morís por comer un asado de entraña que en tu casa nunca cocinan y conocés una “parrilla” en la que lo hacen intensamente exquisito, pero a ninguno de tus amigos les gusta ese corte de asado, prefieren inclinarse por lo tradicional. ¿y si vas solo? He aquí un argumento bastante a favor de hacer actividades en las que las disfrutes con vos mismo. ¿Qué les parece? En mi caso en particular, no sé a cuántos de ellos me animaría. Me gusta más ser la persona social que comparte tiempo con otras personas, pero no quiere decir que alguno de estos argumentos deje de ser válido.

 

Hace algunos días tuve una conversación (préstese atención a la calificación que voy a darle) con mi futura novia sobre este tema que les traigo hoy particularmente. Ella coincidió con la primera parte de generarse los espacios y libertades que cada uno nosotros necesitamos en nuestras vidas, pero “no tenés que ser tan exagerado” de pensar que irías a un cine solo, eso sería demasiado. Fíjense que estamos muy bien sintonizados. A los dos nos gusta pasar tiempo solos y tener nuestras propias libertades en nuestras actividades diarias, sin que el vínculo de pareja se convierta en un vínculo de dependencia.

 

Algo más que quería comentarles, en sincronía con finalizar la nota de hoy. Por lo general, cuando alguien que tenemos enfrente nos provoca muchas revoluciones, tendemos a tomar la definición de tirarnos a la pileta, si no nos conformamos con nuestra situación actual. Tirarse a la pileta implicaría tomar un riesgo de que pase o no pase cierta situación. Por lo general, del otro lado es bien recibido la toma de cierto peso de riesgo y la situación funciona, y el vínculo comienza a tomar forma. Ahora bien… ¿qué sucede si a las semanas/meses/ojalá no se conviertan en años, te das cuenta que la persona que elegiste que te acompañe en tu vida no está tan sintonizada con la definición de espacios y libertades que vos querés para vos? Te involucraste en un problema que tiene un solo final posible: darle fin a la relación. Todos los ejemplos que doy están inspirados en mi entorno en general y no son los únicos ejemplos posibles para estas situaciones.

 

¿cómo son Uds en sus vidas? ¿les gusta compartir espacio con otras personas o sólo quieren estar solos y que nadie los moleste? Siempre soy fanático de llevarlos a los dos opuestos. También pueden optar por la ancha (es realmente muy ancha) vereda del centro. Pueden estar a favor de un 50/50. Pero me voy a tener que enojar con alguno porque me dicen que intento quedar bien con todos y que así no se puede.

 

¡Hasta la próxima!

viernes, 11 de septiembre de 2020

¿DIVERTIRSE ES CONTRARIO A PLANIFICAR?

Qué feliz me pone volverlos a ver. “A ver”. A compartir este espacio, sería mejor dicho. Quiero que sepan que esto me provoca mucha satisfacción. Ayuda a que me desconecte de una seguidilla de días con mucho nivel de tensión y actividad. Sin embargo, fíjense cómo lo termino. Acabo de cenar dos porciones de pizza y me servió una pinta de cerveza roja. Eso le da el toque al cierre de la jornada. Mañana tengo que arrancar el día bastante temprano, así que serán alguna de las últimas actividades de mi viernes.

 

Quiero traer hoy a esta nota un tema controvertido. Con controvertido quiero decir… un tema sobre el que algunas personas piensan de una manera, y otras piensan rotundamente de otra distinta. Y eso… está bueno, ¿no? Dicen que la diversidad es sana porque enriquece. Así que vamos a interpretar que está muy bien las dos posturas del tema sobre el que vamos a conversar… pero vamos a comentarlos a ambos en detalle.

 

Qué lindo tenerlos pensando cuál será el tema controvertido. No quiero demorar mucho más tiempo en presentarlo… hoy vamos a reflexionar sobre la planificación. Sin mirar la definición de la RAE o de cualquier otro diccionario que Uds puedan tener cerca, la planificación vamos a definirla como una serie de actividades que, concatenadas, te ayudarían a lograr algo. Y definamos también “algo” como un objetivo, un resultado final. Bajémoslo si quieren a la realidad… Objetivo: aprobar una materia en la facultad. Planificación: estudiar tres veces por semana, llevar la materia al día, realizar consultas a compañeros/ayudantes, leer la bibliografía obligatoria. Piensen Uds el objetivo y la planificación para alcanzar dicho objetivo que se les ocurra.

 

Ahora bien… quiero traerles a estas líneas a través de las cuales nos enriquecemos sobre un modo de ver la planificación, y otro.

 

Comencemos por un modo de ver la planificación: necesaria.

 

Hace algunos pocos días, se acercaba nuevamente a mi vida una vieja amiga que me comentaba que su ex novio era una persona que no planificaba y que se conformaba con lo que tenía. Ahondemos un poco más para analizar la situación. Persona trabajando en una industria energética con una remuneración por encima de la media, le otorga una calidad de vida por de más buena y tiene como política de vida y de actitud el vivir el HOY. ¿Qué me decía mi amiga sobre esta situación? Mi ex novio no entiende el sentido de la planificación. Actúa íntegramente por intuición. Se encuentra en un buen pasar que le permite disfrutar plenamente de su situación actual, pero poco imagina sobre qué viene después. Está parada en el hoy, pero no construye lo que vendría mañana.

 

Si nos ponemos a pensar y a reflexionar un poco más en profundidad sobre esta situación, vemos que al ex novio de mi amiga le gusta disfrutar del hoy. ¿Qué les parece? Yo opino que está muy bien. Sin embargo, mi amiga advierte: “está involucrado en hoy y no piensa en lo que puede pasar mañana”. ¿Qué les parece? Yo opino que depende. ¿Por qué depende? Les voy a traer dos situaciones:

 

Imagínense que Uds están de novios y salieron a bailar, sin parejas. Es decir, están de novios, sin sus parejas, y en un boliche. Hace muchas semanas no salías. Suena tu canción favorita. Se te presenta adelante tuyo una persona que te resulta muy atractiva. Tal vez en algún momento pensaste que podías llegar a tener una relación con esa persona, pero lo dejaste pasar. ¿Qué hacés? ¿Te gana el impulso o reflexionás sobre lo que pudiese pasar mañana afuera del boliche y la pensás dos veces?

 

Aceptaste una invitación a una joda en la casa de uno de tus amigos. Sabés que, además de amigos, habrá gente que no conoces. Transcurrido ese encuentro y adentrada la noche, se “apaga” la joda y hay gente que se empieza a ir. Decidís sentarte en un sofá y encender la TV para poner en Netflix una película que hace mucho tenés ganas de ver. Otra persona de la fiesta se acerca al sofá para acompañarte. Resulta que era una de las personas que no conocías… y se te acerca, lejos de querer una amistad. Comienza una situación “hot”. Y llega el momento de que ocurra esa situación que Uds se imaginan, pero ninguno de los dos tiene con qué cuidarse. Entonces… ¿nos divertimos y que pase lo que pase? ¿pensamos qué podría pasar mañana e intercambiamos números para otro día?

 

No quiero que piensen que estoy a favor de una u otra postura. Los ejemplos son sólo ilustrativos. Como “cierre” de esta idea piensen dos cosas: está muy bueno disfrutar el hoy, pero merecería la pena pensar cómo impactan las decisiones de hoy en el qué va a suceder mañana. ¿Qué les parece? Dejaré esta pregunta con un final abierto.

 

Sigamos por otro modo de ver la planificación: lejana.

 

Hace algunos días también, otra “amiga” publicó una historia de Whatsapp con una imagen acompañada de una frase. Les voy a transcribir literal la frase. “por eso la gente no debe hacer planes. Sin un plan. Nada puede salir mal”.

 

Como Uds habrán podido bien apreciar en esta frase, se trata de la anti planificación. Algo en lo que no ahondé cuando presenté la definición, es que las planificaciones suelen estar acompañadas de “acciones” y “mediciones de dichas acciones”. Por lo tanto, si yo quiero alcanzar un objetivo o un resultado final y lo hago concatenando una serie de acciones, dichas acciones serán susceptibles de ser medidas o evaluadas por su avance.

 

A favor de esta frase que les presenté… si no planifico, no tengo acciones que realizar y no tengo que frustrarme en caso de que la evaluación de esa acción me brinde un resultado por debajo de lo esperado.

 

Imagino… que el sentido de esta frase está un poco relacionado con “divertite. Eso es lo que más hace sentido. Eso es lo que te puede hacer más feliz”.

 

Pensémoslo un poco más y brindemos algunos ejemplos, y comencemos a dar cierre a esta charla.

 

Salís a correr. ¿Cuál es tu objetivo? Podés tener un objetivo enteramente deportivo: entrenarte para una próxima maratón. O también podés tener un objetivo enteramente recreativo: quiero correr para despejar la mente después de una larga y complicada semana. Para el objetivo deportivo… lo más probable es que sea conveniente una planificación. Corré tres veces por semana. No hagas los mismos ejercicios durante los tres días. Tené una alimentación que colabore con la actividad física. Para el objetivo reacreativo… lo más probable es que no sea necesaria tanta planificación. Si vos tenés ganas de correr para pensar en otra cosa que no sea el trabajo… ¿te vas a medir cuántas pulsaciones tenés por minuto? ¿vas a vestirte con la mejor ropa deportiva, de modo que no te lesiones? ¿vas a hacer pasadas a máxima velocidad para ganar aire? Es menos probable…

 

La pregunta que Uds seguramente se estén haciendo, habiendo llegado al final de esta nota es: ¿y entonces vos de cuál estás a favor? ¡De las dos! Muchas veces me dicen que yo quiero quedar bien con todos. Y es así… La respuesta es un gran DEPENDE. ¿por qué? Porque depende de cuál sea el objetivo, la necesidad o no de planificar. En algunas ocasiones (en muchas) es importante pensar qué va a suceder mañana y qué impacto va a tener lo que hago hoy en el mañana, pero en otras (donde se prioriza la distensión) es más importante divertirse y desconectarse de nuestro mundo de planificación.

 

¿y vos? ¿planificás o te divertís? ¿o planificás y te divertís?

 

¡Hasta la próxima!

jueves, 6 de agosto de 2020

¿SERÉ BIPOLAR? TRISTE Y CANSADO, PERO FELIZ

Hola. ¿cómo están? Recuerdo que cuando retomé esta actividad de volver a escribir, haciéndolo a través de notas que pudieran transmitir ciertas reflexiones, me traté de comprometer conmigo mismo a que sucediera una vez por semana, por lo menos. Aquí me vuelven a encontrar, después de largas semanas. Me cuesta cumplir actividades que consisten en estar conmigo mismo.

 

Quiero contarles que estoy triste, cansado y un poco feliz también. Creo que muchas personas me definirían luego de brindar esa descripción como una persona intensamente bipolar. Dicen que quienes somos de Géminis, en el signo del zodíaco, tienen ese tinte bipolar de actuar de una manera algunos días, y de otra durante otros días. Hoy es un buen día para admitir que si un día me caés muy bien y al otro día me caés muy mal, eso puede ser normal. Soy de Géminis.

 

Estoy triste porque algunos tópicos no fueron de los que salieron como más hubiese querido. Viste cuando te dicen: “dejá de dar vueltas y, si vos lo querés, empezá a caminar hacia ahí”. Algunas notas antes… abrí mi corazón y (creo) que traté de expresar. Escribí una extensa nota sobre mi compañera Pirén (no te quiero decir amiga). No voy a dar vueltas para contárselos. Me mueve el piso y me provoca revoluciones. Quiero que estemos juntos. Las historias no son tan felices… porque ella no quiere.

 

Estoy convencido de que soy un poco fracasado en el amor. Después de haber generado un punto (así definí la situación cuando le corté a mi ex novia), uno vuelve al club de los solteros, pero… en esta situación de cuarentena no tiene muchas chances de salir con nadie, pero sí de hablar. ¿Adivinen qué? No quiere estar conmigo. Tiene novio. Me contesta seco los mensajes. Me contesta, pero estoy entrando en la friend zone. Obvio que cada una de las situaciones refiere a una persona distinta. ¿Qué es lo que hago mal? ¿Será que no aprendo a pasar tiempo conmigo mismo y necesito compartir el tiempo con otra persona? ¿Estaré destinado a pertenecer al club de los solteros? Cosas en las que uno se pone a pensar…

Estoy cansado porque la cuarentena (legalmente) no se termina más. Recuerdo que, semanas después de haber comenzado la cuarentena, nos decían que después de las vacaciones de invierno volvían las clases y que en septiembre iba a poder realizar viajes interjurisdiccionales. Estamos en agosto y no sólo que todas esas situaciones se postergaron, sino que ahora estamos poniendo en duda los festejos de Navidad y Año Nuevo, que son en diciembre. Falta un montón… pero en esta situación se pasa muy rápido.

 

No me canso de decirlo. Todos mis proyectos para este año 2020 fueron ideas que elegí para ser más feliz y que quería disfrutar compartiendo espacios presenciales. Nada de eso sucedió. Anoche revisaba fotos viejas de Instagram. No tengo “tantas”, así que pude llegar luego de un rato hasta la primera imagen que había cargado en Instagram, o que había cargado alguna de mis managers (en este tiempo no tenía celular con Instagram compatible). Observando esas fotos con los auriculares puestos y la música bien alta, pude recordar cada uno de esos momentos. Cada clase de Inglés con un mate durante el break en Agro. Cada salida al cine con mis amigos de la secundaria y venta masiva de nuevos estrenos. Cada salida a los amigos que decidieron volver y los visitamos en casa. Cada after-office con Luz. Cada fiesta bancaria. Cada viaje flash de fin de semana largo. Cada persona que marcó un espacio tan importante en tu vida y ya no está. Cada reunión familiar. Cada cosa que no estoy mencionando… todo eso dejó de estar. Y estoy cansado por todas esas cosas que dejaron de estar.

 

Lo escribí en otra nota, pero no sería mala idea volverlo a destacar. Estoy muy desmotivado con la cursada de la Maestría en Finanzas en formato virtual. No es lo mismo trabajar o cursar alguna cosa que resulte de tu interés y que sean algunas clases, que tener que aprender una disciplina en la que buscás perfeccionarte y desarrollarte en tu futuro profesional. Lo que todos buscamos en una Maestría es generar contactos que luego sean útiles en el futuro profesional porque para aprender, podemos utilizar bibliografía. Sin embargo, la red de contactos la formas allí. Y virtual no se puede formar…

 

Estoy un poco feliz también porque la virtualidad, pese a todo lo malo, me permitió encontrarme con nueva y buena gente. Sin ir más lejos… el teatrou team. Cuando definimos con mis bellas amiguitas de Inglés comenzar nuestra carrera artística y anotarnos en un curso intensivo de teatro, quedamos muy manijas… y nos anotamos en la versión anual. En dicha versión anual, sólo tuvimos dos clases presenciales y después seguimos en modo vernos las caras a través de una notebook o, algunos, desde un celular. Semanas después se sumó gente nueva… de los cursos de los lunes y de los sábados. Son gente de la hostia (como dirían los españoles). Sacrificar un sábado a la noche (en lugar de estar con amigos de siempre) para organizar una reunión hasta entrada bien la madrugada para cantar, hacer terapia, jugar al bingo y hacer catarsis es todo lo que está bien. No sé si a alguno de mis lectores le pasó algo parecido, pero esta historia del grupo Remanijes o teatrou team debe ser unas de las historias de más valor en esta cuarentena.

 

Estoy un poco feliz también porque ayer salí a correr y no saben qué placentera fue esa sensación de volver a calzarse las zapatillas y sentirse físicamente pleno. Dicen (alguna vez lo busqué e incorporé) que realizar actividad física genera endorfinas de las buenas, que te provocan algo así como sentirte un poquito mejor y ser un poco más feliz. Habrá que volver a calzarse y correr otra vez. “Pongamos fecha”- hubiese afirmado en aquellos tiempos en los que me gustaba poner fecha a los comienzos de los proyectos, dado que sino no ocurrían. Creo que la cuarentena me desmotivó bastante a comenzar nuevos proyectos de gran envergadura. Todo queda postergado.

 

Triste porque no me quiere.

 

Cansado de la cuarentena infinita.

 

Feliz porque algunos provocan que sea más llevadero.

 

Si se quedan con eso después de leer esta nota, fui feliz. ¿Cuándo nos vemos la próxima? Pongamos fecha…

sábado, 25 de julio de 2020

POR QUÉ SOY UN FRACASADO EN EL AMOR


Domingo. 2:13 A.M. Estoy escribiendo estas líneas bien entrada la madrugada. No me puedo dormir… Escuché de mucha gente que ante el insomnio o para reducir la ansiedad se levantaba de la cama y ponía a hacer cosas. Nunca había puesto en práctica. Debo decir que es una sensación muy placentera. A esta hora de la madrugada sólo puedo escuchar la llama de la estufa encendida (para escribir hay que generar un espacio de creatividad agradable) y el ruido del teclado de la notebook mientras escribo estas líneas. A diferencia del celular, este ruido de teclado no se puede silenciar.


La semana pasada me visitaban dos amigos de la secundaria en casa. Amigo y amiga. Otros dirían amigues en lenguaje inclusivo. El día estaba muy agradable y decidimos ir a tomar sol en la terraza más alta que tiene mi casa. Aprovechábamos para ver qué tan bien estaba la terraza ubicada en lo más alto. Mi casa tiene tres terrazas. Sólo una de ellas comenzó a ser la más visitada durante esta cuarentena. Las otras dos que están a mayor altura, siguen postergadas. No faltó oportunidad para visitarlas hace algunos pocos días. Ya habíamos almorzado, por lo que definimos pedir el postre. Tenía que ser helado. Tal vez hace algunos cuantos años, el helado era un postre típico de una noche de verano cálida con una temperatura mayor a 30 grados. Actualmente, el helado se convirtió en un postre que es válido en cualquier momento del año, incluso en invierno. Los gustos fueron Nutella, chocolate shot, limón y mousse de maracuyá. Se pidió un kilogramo (no quiero utilizar su abreviatura kilo) y fue un éxito rotundo. Entre los tres nos lo “bajamos”.


Minutos después surgía como tema una conversación relacionada con los sentimientos y “trayectoria” en el amor nuestra. Mi amiga afirmaba, con un real sentimiento interno de frustración: “Tengo mucha mala suerte en el amor, aún cuando considero que estoy muy bien. ¿Ustedes cómo me ven?”. Luego de esta afirmación, la miramos y reflexionamos. Mi amiga es madre soltera. Tuvo a su primera hija a los 19 años y a su segunda hija a los 23 años. El padre de la primera nunca asumió su rol. El padre de la segunda, sí, pero perdió vínculo sentimental con mi amiga, con lo cual está bien definida su situación actual como madre soltera. Al momento de entablar una conversación de cero con un chico que no conocía de antes, piensa detenidamente cuándo es el momento “ideal” para comentar que es madre soltera y tiene dos hijas. La peor parte de esta historia ocurre cuando este chico nuevo está tremendo y cuando le contás el detalle particular de tu historia personal, huye despavorido. ¿Vos qué harías, lector? ¿Estarías dispuesto a involucrar sentimientos con una persona que tiene una familia formada? Haciendo un poco de catarsis sobre esta situación, pienso (y no está bien) que muchas veces (y por qué) las personas nos dejamos influenciar bastante por el qué dirán de los demás. Entonces… en respuesta a la pregunta sobre si estarías dispuesto, puede que la respuesta por parte de esa persona sea que tiene miedo de qué van a decir al respecto sus amigos o su familia, por lo que prefiere evitar una relación en esas condiciones. ¿por qué dije unas líneas antes que considero no está bien? Lastimaste a la persona que en algún momento decidió confiar en vos y contarte la verdad de tu situación. Te perdiste la oportunidad de darle espacio y compartir tu tiempo con una persona que no conocías. Imaginate si esa persona que no conocías se convertía en el amor de tu vida. Cómo la dejaste pasar. Te dejaste influenciar por el modo de pensar de otras personas. Es importante, en muchos casos, no perder la oportunidad de escuchar el feedback que tienen las personas cercanas en cuestiones que consideramos relevantes. Sin embargo, la definición final tiene que estar en nuestras manos. ¿Por qué no saldrías con una persona del perfil y con la historia de mi amiga? Después de dos partos, mirala y sigue estando para un diez. Tiene instinto y experiencia como madre. ¿nunca imaginaste ser padre? Si la conocés y después de mucho tiempo (literal), tenés ganas de agrandar la familia, ¿qué mejor que tomar esa decisión junto a una persona que ya fue madre? Si no imaginaste ser padre (hay gente que piensa así), no pueden no gustarte los niños. ¿Qué mejor idea que compartir tu tiempo con una persona que te brinda la oportunidad de poder admirar el crecimiento de un pequeño? Lo más importante de todo… es buena persona (y a esta definición no hay con qué darle). No deberías perderte la oportunidad de conocerla. Y no seas boludo, andá siempre con la verdad. Es feo generar falsas expectativas. Acordate que es madre soltera. Seguro tiene una vida mucho más sacrificada que la tuya.


Después de estos minutos de conversación, hubo retruco. “Vos también tenés mucha facha, pero sos como yo… te va para la mierda en el amor”- me dice. Y tiene razón-pienso. Para los que no me conocen, afortunadamente decidí finalizar mi vínculo sentimental con mi ex novia días antes del comienzo del ASPO (descubran qué significa). No faltó oportunidad para que pocas semanas después, volviera a mi órbita una persona que me volaba la cabeza hace algunos años y, entre nosotros, me la sigue volando hasta ahora también. Aunque no tiene mucho sentido decir entre nosotros, dado que… le escribí una nota y la publiqué en este blog. Fue algo así como “nuestra historia”. Tres mil palabras escribí. La nota más extensa de este blog que algún día tuvo que resurgir. Me la agradeció, pero con un comentario que no fue demasiado efusivo. El lunes pasado, 20 de julio, se conmemoró en Argentina el día del amigo. No digo celebró porque una celebración no puede tener lugar en el estado en el que estamos. Este día del amigo no contó. Se posterga hasta que se termine la cuarentena. Imagínense lo que sucedió. Me saludó, claro. Pero como el día del amigo se postergó, me deja más tranquilo. Creo que todavía tengo muchas oportunidades. Porque cuando realmente sentís aprecio por otra persona, no debería nada ni nadie colocarte obstáculos, ¿no?


Después de leer esta nota (¿me extrañaban?), quiero que te quedes con:


-Mi amiga está bárbara y no podés ser tan gil de no salir con ella.

-P: yo sé que algún día vamos a estar juntos.


2:57 AM.



jueves, 9 de julio de 2020

QUIERO CONTARTE SOBRE ELLA


Mis notas siempre comienzan con “hace varios años…”. Lo interesante de esta historia es que continúa en la actualidad. Esta nota tendrá gran extensión. Si no tenés tiempo, dejalo para después. Mejor avisarte que dejarte cansado.


Hace varios años, trabajaba en atención al público en un banco (esto ya lo conté en otras notas). Los que me conocen saben que no sólo me gusta aprender todo el tiempo cosas nuevas, sino que también quiero transmitir conocimiento. El compartir conocimiento genera nuevas oportunidades para vos y para otras personas. En esos meses de atención al público en un banco, habiendo transcurrido el tiempo suficiente de conocimiento acerca del puesto de trabajo, me elegían para capacitar a los nuevos ingresos. También les conté que tuve la dicha de rotar por muchas sucursales. En ese momento me encontraba en el barrio de Belgrano, Avenida Cabildo y Juramento. Eran momentos de muchos nuevos ingresos y, en consecuencia, intensas capacitaciones. Tres días de mi semana los iba a ocupar con atención al público, mientras ocurrían las capacitaciones. Ya había avisado a mis compañeros de sucursal y al gerente de esta situación. Tal vez iba a necesitar de su ayuda en la atención a los clientes. No les gustaba demasiado la idea, pero a mí me seguía gustando capacitar. Sucedió igual.


Recuerdo casi todos los nombres de quienes vinieron a capacitarse. Recuerdo también a qué hora fueron citados en la sucursal (todos a la misma hora) y a qué hora fueron llegando a la sucursal. Esto que les cuento no tiene ningún sentido. Sólo soy un poco detallista. Cuando recibí el correo con las personas que iban a venir a la capacitación, leí sus nombres. Había un nombre, el de P, que captó particularmente mi atención. Hoy sé que su significado es “nevar, nieve”. P fue la última en llegar ese día a la capacitación y la primera que necesitaba irse porque tenía que irse a su otro trabajo. Un poco de mala costumbre, quise que quienes se habían acercado ese día a la sucursal, tuvieran unos pocos minutos conmigo después de la atención al público para que me pudieran hacer preguntas y también para tener sus contactos. Para mí era importante que si tenían preguntas después de la capacitación, me las hicieran llegar. Creo que después de ese momento me sentí un poco culpable y envié un mensaje grupal pidiendo disculpas por haberlos hecho quedar más tiempo del estipulado, haciéndoles saber nuevamente que si tenían dudas me contactaran.


Casualmente, generé un mejor contacto con los nuevos que con mis compañeros de trabajo que ya estaban en una posición semejante a la mía (con ellos nos veíamos una vez por mes). Quería seguir viéndolos, así que les propuse que después de alguna de las jornadas mensuales que nos tocaban compartir, saliéramos a tomar algo. Todavía hay una foto de esa primera salida. P también estaba ahí. Parecía ser una persona que, aún con sus dos trabajos, todavía tenía ganas de salir con gente.


Al siguiente mes, volví a proponer una salida grupal. Después de la reunión que les conté teníamos una vez por mes, sólo P estaba dispuesta a salir. Fuimos a Johnny B Good, mi bar favorito de Puerto Madero. Creo que también la hice subir en las alturas para sacar algunas fotos desde un rascacielos (¿tanto?) de Puerto Madero. A veces me pregunto qué es lo que me gusta tanto de P. Es difícil tener que pasarlo a palabras. Serán esos horarios que tuvo aquella primera vez que me hicieron pensar que hacía las cosas distinto a como estaban estipuladas. Será esa energía infinita que tenía y sigue teniendo para salir todo el tiempo con quienes tiene ganas de hacerlo, pero al mismo tiempo también para trabajar y emprender. Será que ese día en JBG me contó más de su vida, de dónde era (Esquel), qué había estudiado (radiología), cómo había llegado a Buenos Aires (¡de muy joven!). Dicen que el tiempo es una de las cosas que más valoramos porque es una de las pocas cosas que no se pueden recuperar. Por eso, dicen, es importante lo aprovechemos con las personas que queremos estar y haciendo actividades que nos resulten divertidas. P me provocaba ganas de compartir el tiempo con ella. Quería seguir saliendo y compartiendo mi tiempo con ella, porque me divertía (¡obvio! ¿no voy a salir con una persona que me aburre, no?). Tenía que pensar algo creativo. Tenía que gustarme a mí y tenía que sorprenderla.


Se me ocurrió que podía resultar si hacíamos una salida “verde”. Se me ocurría que el lugar podía ser Tigre. Rápidamente comencé a Googlear. Solemos hacer esto cuando no tenemos idea por dónde empezar. Los resultados estuvieron a la vista y, para mi fortuna, no había que pensar demasiado. SV (una organización) ofrecía un recorrido de treinta minutos por los cinco ríos y luego incluía el descenso y almuerzo en un recreo (una isla donde podías pasar el día). ¿Tal vez deberíamos haber ido directamente al recreo, no? A pensó que podía conquistarla con un city tour por los cinco ríos. Encima nos trajeron café con alfajor. Nada más lejos que una excursión de jubilados. Perdón, P, yo sólo quería pasar un lindo momento con vos. Minutos después (no se piensen que era todo el día de tour) llegamos al recreo y le hicimos una intensa recorrida. Había elegido ese recreo particularmente porque tenía una playa. Piensen que en la salida con P traté de hacer un mix para este combo: salida verde más sol más playa. Era fin de semana largo. Creo que P se iba a ir a la playa y le cancelaron sobre la marcha. La salida que tenía pensada tenía que responder a la playa (no tenía por qué quedarse con las ganas por no haber ido a la costa), el día sin sol no es un día agradable y la propuesta era una salida verde: tenía que haber pasto, y lo hubo. Creo que fue una de las primeras veces que usaba un poco mis ideas poco creativas para organizar una salida que realmente tuviera sentido (excepto por el tour de jubilados). Tenía sentido porque estaba ella.


Continuará…



Olvidé contarles algunos detalles, previo a emprender el viaje a Tigre. Porté mi mochila de Flecha Bus del viaje de egresados. Esto tampoco estuvo bien… P tiene unos pocos años más que yo, pero con esos gestos iba a darle la sensación de que era un pendejo recién salido de la escuela secundaria. Algunos detalles se me podían pasar en esta salida que yo creía iba a estar muy buena. Le mandé mi ubicación a P mientras emprendía el viaje en colectivo hacia Belgrano, el barrio que habíamos seleccionado como punto de encuentro. Cuando me bajé del colectivo en el barrio de Belgrano, altura subte D, estación Congreso de Tucumán ella me mandó un mensaje que recién estaba comenzando el viaje. Otra vez iba a llegar tarde. Por suerte no teníamos tickets de barco con un horario de partida específico, con lo cual no era relevante si llegábamos un poco más tarde. Caminamos por las calles de Belgrano. Era un día de verano, alguno de los días feriados por carnaval, pero la mañana estaba fresca. Eran cerca de las 10 AM. Nos dirigimos a la estación Núñez. En el transcurso del viaje a ella, observábamos las casas del barrio. P, ¿no te gustaría vivir por acá?-le preguntaba. Yo ya viví por acá-me respondía P. Puedo aprender muchas cosas de P-pensé.


El viaje en tren no fue divertido. Tampoco el tour por los cinco ríos. Antes de hacer la parada en el recreo, algunos pasajeros bajaron en Delta Terra (salida pendiente). Había mucha gente que llevaba su carne y podía asar en las parrillas que disponía el recreo. Había canchas de fútbol, de vóley y de tenis. Hacia el final del recreo se encontraba un río, más angosto que por el que habíamos venido. Allí había algunos kayaks (salida pendiente). La playa del recreo tenía arena artificial. Compartíamos manta para no sentarnos sobre la arena. Ella la había olvidado. Para los que me conocen saben que soy fanático del mar y un poco también de los ríos. Tenía que meterme. Cuando volví a sentarme sobre la manta. Le pregunté si no iba a venir. Me dijo que era un roñoso. Que esa agua de río no era para meterse, aunque después le pedí que me acompañara y se animó. Tenía miedo y sólo se mojó los pies. El almuerzo (que estaba incluido en el pack de SV) fue pollo con ensalada. A la tarde no podían faltar unos tragos: creo que pedimos daikiri de frutilla y caipirinha. Más tarde fuimos a acostarnos a las orillas de ese río angosto que les comenté apenas unas líneas antes. P había llevado bizcochuelo con dulce de leche. De otro mundo. P tenía en ese momento algunos tatuajes (tiempo después se haría otros). Uno era de una estrella. Otro era con la palabra “resiliencia”. Le pregunté por qué se tatuaba y si aquello que se tatuaba tenía un significado para ella. La estrella era para tener bien cerca y en todo momento a una bella persona que fue la más importante de su vida. Resiliencia es una palabra que representa la capacidad de una persona para adaptarse a situaciones adversas con pensamientos positivos. Tiempo después resiliencia iba a ser una palabra que se usaría en capacitaciones. P ya la conocía de antes.


Ese día en Tigre, P se mostró una persona transparente, fuerte, sensible y soñadora. Y me gustaba… quería seguir conociéndola y compartiendo tiempo con ella. Cuando agarraba mi celular y abría Whatsapp, tenía ganas de hablarle. No sé si podré explicarlo con palabras. Cuando la veía sentía más palpitaciones, como si mi corazón se pusiera contento de verla. Y cuando no la veía, la extrañaba y tenía reales ganas de hablarle. De alguna manera, tenía que interpretar esta sensación. Y no era un diagnóstico de taquicardia. No me arruinen el momento sentimental de escritura. Tenía que decírselo.


¿Expresar o reprimir? En otra nota intenté hacer un intenso debate sobre de qué manera expresar ese sentimiento que tenés adentro o, por el contrario, si debías dejártelo guardado. En aquel momento, estaba por finalizar el verano y comenzaba marzo. Me tocaba vivir por primera vez, de “grande” y más consciente, el fallecimiento de un familiar que siempre consideré cercano y compañero. El gran Juan. Él sabía el aprecio que le tenía y que le teníamos todos en casa. Cuando una persona deja de acompañarnos físicamente, uno siempre se pone a reflexionar sobre si, alguna vez, existió el día en que le dijiste cuánto lo querías o, si compartiste suficiente tiempo con él, acorde con lo que vos tenías ganas de que fuera así. Desde ese momento, siempre quise decir lo que me pasaba. A quien fuera. Porque siempre es lindo que la otra persona sepa que vos querés compartir tu tiempo con él/ella. Nada ni nadie tenía por qué frenar esa situación. Entonces, si P me gustaba tenía que decírselo.


Debo reconocer que era la primera vez que yo tenía ganas de expresar sentimientos. Entonces, en ese momento pensé dónde, cuándo y cómo. Se los voy a contar.


Dónde: tenía que ser en un lugar distinto al de siempre. La mayoría de mis salidas ocurrían en Puerto Madero. Entonces, hacer un planteo o una propuesta en Puerto Madero no iba a tener ese tinte “distinto” que yo quería que sucediera.


Cuándo: tenía que ser ya. De hecho, creo que fue unos pocos días después de la salida a Tigre. ¿Un mes después, tal vez? No fue tanto tiempo más. Quería decírselo.


Cómo: como saliera. Tenía que ser auténtico y generar llegada a la otra persona. Tenía que salir bien.


Recuerdo que mi amigo G me sugirió comprar chicles. Si a ella le pasaba lo mismo, el final tenía que ser un beso y las primeras impresiones son muy importantes. Recuerdo también a mi amiga AG. Ella me decía que sea sincero, que le plantee las cosas como realmente me pasaban. Ella lo iba a entender.


Todo tenía que salir bien o, tal vez, tanta preparación previa podía provocar que las cosas no salieran tan bien. Lo más importante era hacerle saber que quería pasar tiempo con ella. Que me gustaba.


Continuará…



Acordamos que el punto de encuentro iba a ser Parque Rivadavia, en el barrio porteño de Caballito. No recuerdo por qué había sido ese lugar. Creo que era un punto intermedio entre donde estaba ella (volvía de algún trámite) y donde yo estaba (Microcentro). Jamás había ido a Parque Rivadavia. Mientras la esperaba, hice un recorrido de campo… para ver a dónde podíamos salir. Había un Starbucks, un McDonalds, un shopping bastante cerca y una plaza. Primero hice la recorrida por la plaza. Encontré un kiosco y compré chicles de menta fuerte. Me acuerdo mucho de los detalles, sépanlo. La plaza me pareció muy amplia y bella. Se sentía ese aroma típico de cuando está por llegar el otoño. Había muchos árboles con flores rosas que perdían sus hojas. Cuando llegó P, me dijo que había surgido un nuevo sabor de jugo en McDonald’s y que no quería comer nada porque había comenzado una rutina de alimentación saludable. Entre nosotros: el objetivo de hoy sigue siendo el mismo y está cada día más linda. Compramos ese jugo nuevo para probar y nos fuimos a pasar un rato a la plaza. El juego no estaba bueno o, no supe disfrutarlo. De hecho, no lo terminé. Estaba nervioso. Se venía un momento muy importante para mí. Era el primer planteo o la primera declaración de amor por otra persona, mirándola a los ojos. Las anteriores de la escuela secundaria eran esos juegos que hacías con otra persona por algunas líneas de una carta. P iba a ser la primera.


Nos sentamos en la plaza y comenzamos a conversar sobre otros temas. Hasta que en un momento le dije así. Y nótense cómo lo recuerdo. Fue un momento muy lindo para mí. “Quería que conversáramos un momento sobre nosotros”-le dije en un tono de voz que ya comenzaba a resecarse. ¿A quién no le pasó que se le reseque la voz cuando estaba por decir algo importante? “Quería decirte que, en todo este tiempo que nos conocimos, resultaste ser una linda persona. Me gusta mucho que seas del Interior. Das la sensación de que sos una persona que no vive con la aceleración del típico porteño”-continué. Para este momento, no se imaginan la cara que había puesto P. No se la imaginan. Intentaré describirla. Imagínense a una persona asustada, que abre sus ojos para ponerse en alerta y mostrando cierto impacto (no demasiado positivo) en lo que estaba escuchando. “¿Qué te parece seguir conociéndonos?”-finalicé. Creo que también le propuse ser algo así como “amigovios”. ¿Se acuerdan de este término que se usaba hace algunos años?
 Después de las distintas reacciones que les fui describiendo, se imaginarán la respuesta de P. “No me esperaba estos comentarios”-respondió. A los pocos minutos nos paramos y comenzamos a caminar hacia una galería de ropa. Creo que le pedí perdón (no debí hacerlo) y le comenté que, luego del fallecimiento de mi tío, todo lo que sentía que la otra persona tenía que saber, se lo iba a hacer saber. Luego de la galería de ropa, nos acercamos hacia el ingreso al subte y la despedí con un beso, en la boca. No se imaginan la reacción de P. Le pregunté si mañana iba trabajar. El día siguiente era feriado. Realmente mi cabeza ya no podía pensar. Se fue.


Recuerdo googlear desde mi teléfono dónde estaba. No sabía cómo volver. Pude ubicarme bastante fácilmente. Los días ya eran más cortos, por lo que se acercaba la noche. Caminé unas diez cuadras solo hacia Parque Centenario para tomarme un colectivo que me dejara cerca de casa. Estaba contento porque quería que supiera que me importaba y que quería seguir compartiendo tiempo con ella. Estaba triste porque sentía que no había funcionado.


Al llegar a casa, me mandó un mensaje de audio por Whatsapp. Ya no lo tengo en mi teléfono. Pasó mucho tiempo, pero decía algo así. “Me sorprendiste con lo que me dijiste. Desde el principio actuaste como amigo. Me gusta que seas mi amigo. No me gustaría perderte. Yo me conozco y no quiero decirte que sí porque si en pocos meses me arrepiento y no quiero salir más, te voy a lastimar”. Colóquese en este párrafo la foto de Rafa Gorgory (de Los Simpsons) cuando Lisa le dice que le dio la postal del trencito por lástima. Rafa tenía el corazón roto.


No hubo siguientes salidas después de aquella vez. Sólo hablábamos por Whatsapp y mucho menos que antes. Siempre pienso que en los afters son el momento en que uno se encuentra consigo mismo. Antes está trabajando, o está estudiando, o está enseñando, o está haciendo un curso. Un after es un momento en el que te encontrás vos con otra persona y charlás de vos, de él o ella, de la vida. Siempre después de cada after le grababa un mensaje de voz. Recuerden que me prometí a mí mismo siempre decir lo que me pasaba cuando sentía que me pasaba. “Te extraño. Siempre pienso en los momentos lindos que pasé con vos. Algún día vamos a estar juntos”-le decía. Sentía, y sigo sintiendo, que cada una de esas palabras que reflejaba en cada uno de esos audios tenía sentido y algún día próximo van a ser realidad.


Después de este relato tomé la decisión de salir con otra persona. Ella también. Lamentablemente, sentí que esa persona no tenía que ser más mi compañera. P sintió lo mismo con su compañero. Casualmente, la vida vuelve a encontrarnos de vuelta solos. Recuerden que esto es ficción, basada en una historia real. ¿Y si volvemos al relato de Tigre y construimos una historia distinta y más linda? La historia es bella, pero siempre se la puede pensar aún más bella. ¿Me acompañás?


¿Fin?

miércoles, 8 de julio de 2020

UN GOLPE BAJO EN CUARENTENA – primera parte


Hoy en Argentina es el día previo a un nuevo aniversario por nuestra Independencia. Por lo tanto, podrán imaginarse que es un miércoles casi viernes, lo cual permite tomarse estos momentos pacíficos para escribir algunas líneas.


La historia de hoy no es ficción y está basada en hechos reales. Es una historia que está creada con mucho potencial, que tuvo un fuerte altibajo, pero que está lista para seguir adelante, con mucha más potencia que en el arranque.


Hace varios años, aunque no tantos, trabajaba en atención al público de un banco. Avenida Corrientes y San Martín, pleno Microcentro porteño. Estaba superando el año desde mi ingreso al banco y de lidiar todos los días y durante cinco horas con clientes. Muchos de los que me conocen saben que tengo mucha paciencia, pero considero que todos en algún momento dejamos de ser pacientes. Esta situación suele darse particularmente cuando los momentos en los que uno trata de tener paciencia comienzan a repetirse. Suena feo, ¿no? El mismo cliente que siempre viene a pedirte la misma ayuda luego de haberle explicado en reiteradas oportunidades con mucha amabilidad y dedicación cómo realizar cierta transacción. O aquel que se acerca con una problemática que tal vez no se puede resolver en lo inmediato, pero aún así vos tenés que estar ahí porque sos la cara visible de la organización. Con estas situaciones y con estos argumentos me sentaba con mi líder de aquel momento a plantear un pase interno a una posición que no estuviera relacionada con atención al público. Luego de aquel día, los días pasaban y los meses pasaban. Surgían algunas propuestas, pero eran bastante híbridas y dilatadas en el transcurso del tiempo.


Llegó el verano. Recuerdo estar en una pileta climatizada del otro lado del charco (vacaciones en Uruguay). Solo. Eran cerca de las 20 hrs. Comenzaba a anochecer. Recuerdo un edificio cercano a esa pileta que, en su terraza, tenía una luz parpadeante que cambiaba de colores todo el tiempo. Si recuerdo el orden de los colores, sería una persona demasiado detallista. Tranquilos. No los recuerdo. En ese momento en el que estaba solo, la cabeza te invita a la reflexión. Pensás en lo que sucedió, y en lo que está por venir. Y también pensás en tu futuro laboral, aunque estés de vacaciones. La cabeza no se desconecta tan explícitamente aunque estés de vacaciones. El banco no me proponía una alternativa en lo inmediato. La atención al público estaba comenzándome a pesar. Leía muchas búsquedas (antes de las vacaciones) en las que uno de los requisitos que siempre predominaba era el dominio del idioma inglés. En todas las búsquedas se encontraba inglés a la orden del día. Mi inglés era lo que aprendí en la secundaria. Uds sabrán qué tan básico es. En aquel tiempo, hablaba mucho con P y definimos anotarnos juntos en los cursos súper económicos que brinda la Secretaría de Extensión Universitaria en la Facultad de Medicina de UBA. Llegó el día en que íbamos a saber sobre los días y horarios. P estaba en la lista y yo no. Tal vez ese destino al que uno muchas veces se refiere no quería que comenzara inglés en Fmed.


Previo a tomar la definición de Fmed, habíamos hecho con P un estudio de campo de otras alternativas. El camino en ese momento era que no lo hiciéramos juntos. Llegó el día después. Estaba muy enojado conmigo mismo. No estaba gestionando acciones que me hicieran lograr lo que tenía ganas de hacer. Esa misma tarde salí de la sucursal. Me habían rotado. Estaba en Avenida Corrientes y Uruguay. Comencé a caminar. Algunas cuadras. Hasta llegar a la sede Centro del Centro Universitario de Idiomas, en la calle Junín. Fui a hacer el examen de nivelación y ese mismo día me anoté. Era un poco pretensioso. Quería estudiar cerca de casa, así que me anoté en la sede Agronomía, pero había un problema… las clases en Agronomía eran los martes y… ¡ese día era martes! Las clases arrancaban a las 18 hrs y eran las 18:15 hrs. Los que me conocen saben que no iba a resistirme en perder la primera clase de inglés y arrancar la próxima. Me tomé el subte, luego el tren y luego caminé toda Agronomía hasta la sede donde tenía las clases. Me miraron un poco raro cuando entré tanto tiempo después. Estaba contento de haber llegado.


En el banco había logrado que me “promocionaran”. Tiempo después comenzaba a trabajar en Control de Gestión. En CDG, los horarios no eran iguales que en la sucursal y no pude para siempre mantener los martes en Agronomía. Sin embargo, quería seguir cursando cerca de casa. Después de un año de cursada… me anoté los sábados. Recuerdo esa primera clase de sábado… cuando entré estaba K ahí. Todavía compartimos grupo de Whatsapp con ella. Unos minutos después entraba un masculino (parezco policía), flaco y con lentes de sol. Y arrancó a hablar en inglés. Era el profesor…


Algunas clases después nos enteramos de que nuestro profesor era actor. ¡y nos quería invitar a una de sus obras de teatro! A la primera no pude ir (lamenté no haber ido), pero en la segunda estuvimos presentes un montón de nuestro grupo de inglés, y también de otros grupos de inglés del CUI. Con C quedamos fascinados y, en las siguientes clases de inglés, empezábamos a jodernos con que teníamos que abrir el telón y subir al escenario. En lo personal, tuve teatro durante un año en la escuela primaria. Y mi rol era leer las frases “entre telones”. ¿Vieron esas frases en off en las que se cuenta una pequeña parte de la historia y luego salen los personajes? Así de triste era mi rol en teatro de primaria. Tal vez la “seño” de aquel momento no me veía mucho futuro. Yo tampoco estaba muy convencido. De más pequeño participaba en todos los actos escolares (todos participábamos), pero estaba llegando a la edad en la que me empezaba a dar vergüenza. Algo que suele ser normal cuando arrancás esa período pre-adolescente.



Profe de inglés actor. Habíamos ido a su obra. De a poco comenzábamos a imaginarnos detrás del telón y enfrente de mucha gente. Porque soñar es lindo. Comenzaban unas nuevas vacaciones de verano y nuestro grupo de inglés estaba un poco apagado. Los que me conocen ya saben que no tuve mejor remedio que activarlo. Fanático de los after office y de ver gente, no iba a faltar oportunidad para vernos con el grupo de inglés, que se encontraba un poco abandonado. Definimos como punto de encuentro un bar de la zona de Agronomía. Seguro lo conocen… tiene sucursales en lugares tantos. Se llama “Rotterdam” y lo extraño una banda. No estoy preparado para soportar otra pérdida.


Días antes de esta salida que comencé a contarles, comenzamos un diálogo más cercano con C y retomamos nuestra ferviente idea de comenzar teatro juntos. Los que me conocen saben que me gusta poner fechas de comienzo a los proyectos, dado que si no hay fecha de comienzo, el proyecto no se concreta. Entonces… había que definir fecha, pero también lugar. Google nos había recomendado un “teatro para no actores”, que se llamaba “Teatro Creativo”. Había un curso intensivo de cuatro clases para febrero. ¿Qué podía fallar? Cuatro clases de dos horas cada una. Si no nos gustaba, a otra cosa…


¿Qué podía pasar después? Llegaba el día del after con el grupo de Inglés. En un momento en el medio de la noche… teníamos que contar de nuestro proyecto y ganar más convocatoria. No queríamos ser sólo nosotros dos. Y teníamos una aliada. Era J. La miramos fijo y le dijimos:


A: J, tenemos que contarte algo.
J: Ay, chicos, no me asusten. ¿Quién se puso de novio?


Rápidamente le contamos que teníamos una idea muy loca. Esa idea era comenzar un proyecto artístico. Cuando hablamos de artístico… muchos piensan en cantar, pero no… era hacer teatro. J no se empezó a querer sacar más información. Sorprendentemente, a ella también le gustaba la idea. Cuando nos percatamos de eso, casi la hacemos entrar a Mercado Pago para que pague la seña de reserva de vacante. Le hicimos que nos prometa que lo iba a pagar. Yo no lo creía, pero después mandó captura del pago. Nos pusimos muy contentos…


El día estaba por llegar… y yo no sabía dónde meterme. Hacía exactamente quince años que no hacía teatro. Bah… si lo que les conté en la primera parte podía ser teatro. Ese martes en el que comenzamos nos dijeron que teníamos que estar a las 19 hrs para arrancar. Creo que llegué como a las 18:30 hrs. Uds ya saben cómo soy. El amable señor de seguridad me dijo que era bastante temprano. Que esperara un rato. Cuando por fin se hizo la hora… subí a aquel piso en las alturas y toqué el timbre del departamento del estudio. Me recibió E. Fui el primero en llegar, claro. Subí con N, que fue la única clase que fue. La música estaba al palo y la energía de E resultaba increíble.


Las clases de febrero fueron cuatro. Los avances fueron abismales. La diversión estuvo a la orden del día. Salíamos de la clase tan contentos que seguíamos actuando. No hubo día que hiciéramos salida para comer (o beber) luego de esa jornada. En febrero éramos muchos y sólo nos íbamos a ver durante cuatro clases. La actividad del primer día era un juego en el que E nos proponía recordar nuestros nombres. Debe haber sido una de las pocas veces en mi historia que me acuerdo de tantos nombres en tan poco tiempo. Ni siquiera en ese cambio de trabajo que les conté me aprendí los nombres de mis compañeros tan rápido.


Cuando terminó la experiencia febrero… podíamos optar por continuar los lunes, los martes o los sábados. En el transcurso de todo esto que les cuento, C empezó a salir con un chico y quería anotarse el mismo día que ese chico. Es como que… ahora te quedás solo. Qué decirles. Es mi amiga. Prefirió anotarse conmigo y cambió de día sus clases de potery. Más tierna.


En el comienzo de marzo… por la televisión pasaban sobre un virus en China, que comenzaba a expandirse por Europa. Poco tiempo después, la Organización Mundial de la Salud lo caracterizaba de pandemia. En Argentina, estábamos bien. El ministro de Salud salía en conferencia a decirnos que no había chance de que el virus ingresara a nuestro país. Así que nosotros en teatro jugábamos un poco con la idea de una persona que viene de Europa con el virus. Algunos días después, ya no se iba a poder joder más con el virus. Nuestro presidente anunciaba un proceso de aislamiento preventivo, solidario y obligatorio para todos nosotros. En Twitter comenzaban esos hashtags #QuedateEnCasa. En el trabajo nos mandaban a trabajar desde casa.  En la facultad, comenzaba a cursarse en modalidad virtual. La maestría postergaba el inicio de clases, al igual que inglés. Faltaba teatro… que al poco tiempo nos escribía un correo diciéndonos que se suspendían las clases hasta nuevo aviso.


Días después ya estábamos teniendo clases de teatro virtuales. Aunque las primeras eran propuestas como charlas para vernos y saber cómo estábamos pasando ese momento distinto. Teníamos que sentirnos un poco más cerca. El tiempo siguió pasando y las cuarentenas extendiéndose. No volvíamos, pero los encuentros comenzaban a tomar forma y se convertían en juegos. Seguíamos sin volver, y los encuentros comenzaban a convertirse en clases en serio. Improvisábamos por Zoom. Quién iba a pensarlo.


Me pone muy triste contarles sobre esto. Y por eso lo hago sobre el final. Los encuentros, los juegos y clases no tenían ningún costo, pero el equipo creativo seguía teniendo muchos costos por detrás. Son personas como nosotros y tenían que seguir viviendo. Con la expectativa de que el regreso de actividades artísticas presenciales iba a estar muy lejano en el tiempo, M (director de la escuela) nos anunciaba el cierre de Teatro Creativo. No existe descripción para las caras que tenían todos los alumnos que habían podido conectarse en ese momento.


No ampliaré demasiado más porque no me pone contento el cierre, pero espero haberles podido transmitir lo feliz que fui en cada uno de esos momentos antes, durante y después. Ojalá pudieran sentir esa misma sensación después de una clase de teatro. A veces cuando algo no se puede explicar con demasiada claridad es porque realmente estuvo bueno. Cuando no podés explicar lo que sentís, es amor.


Lo mejor está por venir